06:36 h. Lunes, 21 d Abril d 2014

Berugo Carámbula: "Lo que más lástima me da es no poder tocar la guitarra"

| 21 d Abril d 2014 (06:36 h.)

 

Berugo Carámbula tiene el don del humor, y por eso es capaz de arrancar una carcajada a su interlocutor siempre que se lo proponga. A los 62 años lleva cuatro conviviendo con el mal de Parkinson, y aunque su cuerpo funciona a la mitad de tiempo que antes, asegura que con fuerza de voluntad puede hacer casi todo. Trabajar es una de esas cosas. Después de un break importante en su carrera (tras su recordado personaje Wilson en Son amores, apareció por última vez en la pantalla chica hace dos años en el ciclo Uruguayos, de Canal 9), el cómico, actor y conductor debutó en el teatro Petit Tabarís con la obra Berugo engrupo (viernes, sábados y domingos a las 21), un show de humor musical que comparte con la compañía uruguaya Tocata & Fuga. Allí, Berugo (así lo llamaba su hermano mayor porque no le salía Eber Hugo, su verdadero nombre), toca el bongó y lo que mejor le sale: hace reír.

-¿De qué manera adaptó el espectáculo por su enfermedad?

-No adapté nada, lo hago. La gente que va a verme está informada de lo que tengo. A eso sumale que antes de empezar el espectáculo estoy sentado en el camarín y parece que me voy a morir. Los muchachos pasan y me preguntan si me siento bien, y cuando subo al escenario, me cambia la voz, toda la actitud, y digo un monólogo de 15 minutos con una tranquilidad y una solvencia que vos jurarías que no soy el mismo tipo que estaba sentado abajo. Berugo aprovecha sus pausas para pensar. “Si hace 20 años me hubieran preguntado cómo me veía en 20 años, jamás me hubiera imaginado esto. No sé por qué. Siempre fui muy activo y esto es todo lo contrario. Trabajar es un paliativo, pero me da lástima no poder hacer cosas, como tocar la guitarra, que es la mitad de mi vida: todo empezó con una guitarra. A veces lo veo a Gabriel, mi hijo, y me dan ganas de subirme con él, pero si lo hago me bajarían de un guitarrazo o de un hondazo”, dice.

-¿Y en su casa, solo?

-Para ser sincero, no la agarro seguido como para ver si puedo vencer esa dificultad. Toco un par de notas, me da bronca y largo enseguida. Siento que tengo que empezar de cero y no puedo. Por eso, hoy cada risa que provoco es un premio. Me siento en el escenario, miro al público sin mover un solo músculo y la gente ya se empieza a reír.