Ludovica Squirru y sus predicciones para el 2017: 'Los valores están en crisis y el gallo viene a poner orden'

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Ludovica Squirru y sus predicciones para el 2017: 'Los valores están en crisis y el gallo viene a poner orden'

Ludovica Squirru y sus predicciones para el 2017: 'Los valores están en crisis y el gallo viene a poner orden'

La autora de Horóscopo Chino 2017 le augura un futuro promisorio al país pero dice que el cambio lo deben impulsar quienes lo conducen. “El ejemplo es de arriba para abajo: si los gobernantes son buenos, la gente empieza a enderezarse”, asegura. Y de cara al año del Gallo sentencia: “Puede ser el maestro que le cambie la conciencia a la gente”

Hace 17 años eligió vivir en Traslasierra, Córdoba, pero ahora está de gira para presentar su nuevo libro: Horóscopo Chino 2017. Ludovica Squirru (60) siente tanta pasión por el tema, que contagia.

Durante la charla, cuenta alguna de sus predicciones sobre nuestro país y sobre el Mundial 2018. Y se detiene en un movimiento espiritual que la inspiró hace 13 años a hacer una nueva carta natal para nuestro país, bien aspectada.

- ¡Tus libros ya son un clásico!

Son 33 libros seguidos de predicciones, aunque también escribí sobre otros temas. Ya son dos y hasta tres generaciones las que me leen y van a mis presentaciones. Estoy recontra contenta porque quedó muy bueno el libro, con buen contenido, predicciones, viajes, poesía, las ilustraciones de Juan Carlos Marchessi, y tiene calendario, póster. Estoy feliz con lo que fue ocurriendo mientras escribía.

- ¿Cuándo empezaste a escribirlo? ¿Cómo es esa rutina?

Yo voy escribiendo a medida que vivo. Por ejemplo, empecé a escribir el libro del año que viene en Miami, hace algunas semanas. Porque mis libros son una mezcla de lo que me pasa en la gira, con testimonios de la gente y va paralelo a mi vida. Además, siempre hay gente que se acopla y estoy estimulada con el feedback.

- Es un tema que le interesa a todo el mundo, ¿quién no desea conocer las predicciones?

Es cierto. Es un tema que interesa desde la época de Adán y Eva. La idea es hacer libros que sirvan cada vez más a la gente. Por ejemplo, está Miguel Grinberg que es un capo en ecología, y meditación dinámica, hay colaboradores chinos inéditos, porque yo hablaba de feng shui hace veinteaños. Me gusta incorporar a lagente que merece mis respetos y que son mis maestros.

- Uno de tus colaboradores es tu marido.

Sí, Claudio Herdener es mi Chancho desde hace más de diez años. Hace las fotografías, hizo la tapa del libro, los videos de las giras. Somos un equipo de trabajo y hay mucha sinergia. Yo tengo dos etapas en el año, la yin y la yan. En la yin no
me ve nadie, porque es cuando escribo. Y la parte de giras es muy fuerte, porque a la gente le gusta mucho y van multitudes a verme. Ahora estuve en Madrid, en Miami, en Nueva York y acá hice la presentación en el Maipo.

- ¿Funciona trabajar y vivir juntos?

Como toda pareja, tenemos nuestros cortocircuitos. Pero ayuda mucho que él ame vivir en Traslasierra, tanto como yo. Es un chancho telúrico total que descarga todo con su parra, sus uvas, le da al jardín y a la poda. Tratamos de compensar. Yo
soy mona de fuego y me cuesta adaptarme a los cambios. Está bueno trabajar juntos.

- El 28 de enero entramos en el año del Gallo. ¿Qué nos espera a los argentinos?

Me apoyo mucho en nuestro profeta Benjamín Solari Parraviccini, que fue el Notradamus argentino. A nuestro país le cuesta mucho organizarse institucionalmente por toda nuestra historia que, lamentablemente, fue hecha con personas que
vinieron a saquear estas tierras y no con buenas intenciones. Y eso quedó en el ADN de los argentinos. Estamos en una
profundísima crisis de valores. Como dice Confucio: para que un país funcione sanamente, se necesitan al menos cien años de un gobierno idóneo en el que no roben, no mientan.

- Nos falta un largo camino.

Sí. La única manera de crecer es confiar en todo y en todos. La Argentina está destinada a ser el granero del mundo, a recibir a millones de personas que van a llegar muy pronto. Lo vengo anunciando desde el año 2000 y ya llegaron muchísimos chinos que se fueron al sur, gente que va a venir de la guerra de Siria y de Medio Oriente, que está por explotar. El Gallo puede ser el maestro que cambie la conciencia de la gente pero puede ser de riña, porque en 1945, que
fue el año del Gallo también, se tiró la bomba de Hiroshima. La Argentina va a tener una gran posibilidad porque todavía es un lugar virgen para hacer de todo, siempre y cuando se logre cierta institucionalidad, sobre todo que funcione el Poder Judicial. Los valores están en una crisis y tienen que reformularse profundamente y el ejemplo es de arriba para abajo: si los gobernantes son buenos, la gente empieza a enderezarse. El Gallo viene a poner un poco de orden.

- ¿De qué se trata la Fundación Espiritual de la Argentina, un movimiento que vos impulsás?

Hace 13 años que hago, en Ojo de Agua, Nono, Traslasierra donde vivo, una movida que es la Fundación Espiritual de la
Argentina. Se me ocurrió hacerla debido a que nada cambiaba. Nuestra carta natal vino muy mal parida astrológicamente,
porque nadie la estudió. La carta del 9 de julio de 1816 (Rata de fuego) fue hecha sin conciencia de astrólogos ni de gente que supiera de nada, porque se hizo sólo por cuestiones políticas. A mí se me ocurrió que entre todos teníamos que buscar una fecha astrológicamente favorable. Y es el 4 de diciembre de 2003 (Cabra de agua). Esto no es político sino una inspiración que tuve de hacer una buena carta natal junto con otros astrólogos.

- ¿Y eso puede cambiar algo?

Tenemos voluntad y coraje y lo estamos haciendo hace 13 años. Es un permiso interno porque nos sentimos en un país que no funciona con una carta natal dramática del eterno enfrentamiento del pueblo con el gobierno de turno. El 9 de julio de 1816 fue un día de luna llena en oposición al sol y eso es pésimo para un país. Lo mejor es una luna nueva y buenas aspectaciones astrales. Esto es un movimiento espiritual. Viene gente de todas partes porque además de la fiesta del 4 de diciembre, hay una semana de seminarios. Es como refundarte como ser humano todos los años, de adentro para afuera, con todas nuestras carencias y valores. Pueden tener toda la data de lo que vamos a hacer a partir del 4 de diciembre y durante una semana, en mi página web que es www.ludovicasquirru.com.ar. Eso es lo más interesante de mi vida porque es despertar un poquito la semillita que todos tenemos dentro. Creo en las personas que tienen ganas de reformular la vida y no en los que ponen piloto automático.

- ¿Y qué va a pasar con el Mundial de Rusia? ¿Vamos a estar?

Creo que a la Argentina le vendría bien no entrar en el Mundial de Rusia para aprender lecciones del ego. El ego argentino
se manifiesta mucho en el fútbol, la fiesta del pueblo. De una vez por todas hay que mirarse al espejo y sacarse la careta. No ir a Rusia 2018 sería una lección, porque si no se toca fondo, no se aprende bien. Nos vendría bien. No se puede seguir viendo los horrores que se hicieron en la AFA, una estafa moral al pueblo con niveles grandes de decadencia. Cuando te tocan el Punto G de lo que más te duele, quizás ahí reflexionás. Me encanta ver los mundiales, las copas, adoro ver cuando juegan, y me deprimo cuando perdemos. Pero me doy cuenta de que no podemos poner todo en un salvador. Hay
que aprender a trabajar en equipo. Porque la Argentina, para bien o para mal, todavía es un país de individualidades y por
eso nos va como nos va. Nadie valora al que tiene al lado. Somos un país muy envidioso también, y de esa forma nunca
vamos a crecer como sociedad. Tenemos que tirar todos para el mismo lado.