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Vanesa Carbone, investigadora forense y experta en criminología: "La puerta giratoria existe, pero hay jueces que firman, no es que la puerta está abierta"

En septiembre volverá a la TV para conducir Código Penal por A 24. Experta en tema delitos, analiza la reincidencia delictiva, el sistema carcelario, la baja de la edad de imputabilidad y la libre portación de armas. "Argentina es un organismo vivo que tiene fallas multiorgánicas y se está muriendo"

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 La inseguridad, la difusión diaria de noticias sobre crímenes y robos, los cuestionamientos de la sociedad al accionar policial y judicial han puesto al delito y a su tratamiento informativo en el centro de las demandas de las audiencias televisivas. Los periodistas que cubren policiales cobran cada vez mayor protagonismo en los programas, ya que el tema exige conocimiento y rigor para la cobertura.  

Ante ese escenario, que una conductora sea experta en esa materia abre interesantes expectativas para Código penal, el programa que desde el 3 de septiembre se verá por A 24 a las 19. Vanesa Carbone es investigadora forense, especialista en delitos violentos contra niños y también docente universitaria. Hace muchos años también se desempenó como actriz y periodista, por lo cual acredita vasta experiencia ante las cámaras.  

"Código Penal ya estaba al aire con otro conductor, Mariano Yezze, que es un gran periodista. La idea es reflotar este proyecto que tenía su impronta propia. Ha sido un programa en el que se tocaban diversos temas judiciales, y por supuesto, está lo criminal. Se hablará de los casos más relevantes, tanto del momento como también desempolvar algunos otros casos que puedan haber quedado archivados", explica Carbone. Y agrega: "Se va a tratar de seguridad, justicia, crimen, información criminal y, en este caso, contada con profesionalismo, con información, un poco a mi manera. La idea de ser la conductora de Código Penal me pone muy contenta. Hace tres años que estoy fuera de la televisión, ya que hace siete años que me dedico a trabajar dentro de lo que es el campo forense,  más especializada en criminología. Volver como conductora de Código Penal para mí es algo muy significativo, porque aparte confiar en poner a una mujer al frente de un programa que va a estar tocando temas tan duros como estos, es un reto enorme para mi." 

Vanesa además aclara que va a haber profesionales invitados, ya sea abogados, peritos, psiquiatras, psicólogos, criminalistas, criminólogos para darle diversos enfoques y marcos teorícos a cada caso. Siempre buscando que sea accesible al público. "El análisis técnico va a estar pero con una bajada para que al que lo vea le resulte un lenguaje amable y fácil de entender. No nos sirve nada nutrirnos de académicos que se explayen con un lenguaje tan complicado que quien esté en su casa no lo entienda. Esto es televisión y tiene su propia velocidad". 

El caso Morena  

Entrevistar a una especialista en delitos y perfiles criminales siempre es una buena oportunidad para hablar de algunos temas que en estos días tuvieron alto impacto mediático. El primero es el brutal crimen de Morena, la niña de 11 años que fue asesinada por dos motochorros.    

"La verdad es que me siento muy atravesada por muchos lugares con el caso de Morena. En primer lugar me toca como mamá. Creo que aquellos que tenemos hijos, padres, madres, familiares a cargo, cuando tus hijos están en el colegio y te suena el teléfono es angustiante. Lo pensaba en primer lugar en función de la madre de Morena, que la llaman de la institución para avisarle lo que sucedió. Lo primero que querés que te digan es que está bien. Cuánto más aún para esta madre que tuvo que viajar, producto que tiene otra pareja, tenía que estar con el bautismo de su hijo más chico, con lo que siente la carga de no estar acompañando a su hija, en ese momento. Algunos periodistas, algunos medios de comunicación, a veces, no tienen una mirada muy amable con los padres. Escuché a algún periodista decir 'bueno, pero, ¿y qué pensabas vos de que Morena se vaya al colegio sola caminando?' Lo último que necesita una madre, una familia y una víctima, porque no solo fue víctima Morena, que perdió lamentablemente la vida con 11 años, sino que la madre es otra víctima secundaria del mismo delito, y lo que menos necesita una víctima de un delito, es que la revictimicen haciéndolo sentir culpable. Como a esa madre que estaba en otra provincia porque hay un padre a cargo, había una abuela a cargo y estaba cuidada por la familia. No puede ser que una madre tenga que explicar cómo son los acuerdos familiares cuando en realidad lo que nos tenemos que preguntar es por qué una niña de 11 años no puede caminar sola de su casa al colegio para ir a estudiar en Lanús. Los detenidos por el crimen, los hermanitos Madariaga de 25 y 28 años, ambos tenían antecedentes penales. Tendríamos que analizar qué tipo de antecedentes penales tenían para que estén en libertad. Entonces, ¿qué pasa en Lanús alrededor del colegio de Morena? La noche anterior al asesinato de Morena los hermanos Madariaga habían realizado un robo anterior al asesinato de Morena".

Las cárceles, "un doctorado en delincuencia" 

-En la sociedad hay una sensación de impunidad de los criminales, una idea que se cristaliza a partir de situaciones como la llamada "puerta giratoria" que hace que los detenidos entren y salgan, a presos con causas abiertas que no llegan a sentencia, a penas que son leves, a un garantismo mal entendido que suele ser indulgente con los delincuentes o incluso a corrupcíón en la justicia para liberar presos. ¿Cuál de estos factores es cierto?  

-Yo comparo a nuestro país Argentina con un organismo vivo que tiene fallas multiorgánicas y se está muriendo. Porque es una cadena de situaciones que se están haciendo mal. Es real esto que se conoce como puerta giratoria. Voy a dar un ejemplo: uno de mis espacios de trabajo es el Observatorio de Cibercrimen y Evidencia digital, del cual soy investigadora forense. Recién termino de presentar mi última investigación, que me llevó dos años y versó sobre los homicidios y femicidios infantojuveniles en la era digital, del cual en breve saldrá un libro. Todos los asesinos y femicidas que me tocaron analizar, en todos los casos, tenían antecedentes penales. Uno no mata a una persona y en el medio no sucede nada. No vas de 0 a 100. Uno no le arrebata la vida a otro y en el medio no sucedió nada; hay una escalada de violencia, hay un inicio de violencia que va creciendo hasta culminar con ese homicidio o ese femicidio. Entonces en ese camino hay algo que no se está viendo. ¿Cómo puede ser que todos tenían antecedentes penales?  En este caso los Madariaga tenían antecedentes penales. Tendríamos que averiguar cuáles son,   analizarlos, porque hay jueces que firman, no es que ellos se van porque está la puerta abierta. Muchas cosas son las que suceden. Por ejemplo, en los Servicios Penitenciarios se realizan informes criminológicos, psicológicos, psiquiátricos para determinar si esa persona está preparada para ser reinsertada dentro de la sociedad una vez que cumple determinada parte de su condena. Esos informes criminológicos muchas veces se desoyen. Vos tenés criminólogos o psiquiatras que están diciendo "mire, este individuo no está preparado para ser insertado en una sociedad" y no los escuchan, los dejan igual con sus salidas transitorias. ¿Cómo un violador va a tener una salida transitoria si sabemos que en la salida transitoria vuelven a delinquir porque son reincidentes? Las cárceles argentinas hoy son un doctorado en delincuencia, salen sabiendo más que cuando entraron. Porque vuelven a delinquir. Las cárceles, está bien lo de los derechos humanos, tienen que ser limpias y sanas, es un derecho constitucional, pero no podés dejar salir a todo el mundo y darle salidas transitorias. Después los códigos penales están escritos hace mucho tiempo y necesitan constantes reformas porque la ley siempre va detrás de lo que sucede, siempre llega tarde. Y no hay una cultura de la prevención en la Argentina.  

 -Volviendo al tema de las cárceles, ¿no hay también una contradicción en la mirada de una parte la sociedad? Los delincuentes, en su mayoría, tarde o temprano salen de la cárcel. De esa cárcel que como bien decís, es una escuela de delincuencia donde por ahí un criminal entra como ladrón y termina saliendo como asesino. Pero por un lado la sociedad parece reclamar prisiones más parecidas a las que ahora se ven con Bukele en El Salvador, en las que quiere que los presos sufran no solamente la falta de libertad como condena sino que la pasen mal ahí adentro. Ahora si uno piensa que van a salir debería aspirar a que salgan mejor y que las cárceles tengan condiciones más dignas. No un lugar VIP ni que estén como en un hotel, pero tampoco lugares de tortura. ¿Qué cárceles tenemos y cuáles deberíamos tener?

-Es difícil de responder esa pregunta porque si un Estado tiene para invertir en salud, educación, sistema carcelario, es claro que el sistema carcelario va a ser el último y no les va a interesar. Tenemos que tener cárceles, por supuesto que se ajusten a los criterios que hoy utilizan los tratados internacionales de derechos humanos y la Constitución Nacional, limpias, sanas, por supuesto. Yo no sé si nos sirve un modelo tan agresivo como el que mencionaste porque lo único que quizás estás haciendo es cargarle más odio contra la sociedad para el día de mañana cuando salga. Estás cargando un arma. Porque esa persona mientras cumpla su condena, si en algún momento sabemos que va a salir, le cargaste muchas fichas, con lo cual no va a salir un nene de pecho.

-En tu experiencia trazando perfiles criminales, como se puede analizar el caso de estos delincuentes que roban, le pegan y terminan matando a una niña de 11 años. ¿Ya no hay ningún límite ni código entre los delincuentes?  

 -Hay una multiplicidad de factores. Hay una pérdida fundamental de valores. No existe el valor vida, hay una falta de reconocimiento del otro, desprecio por la vida humana. En la subculturas criminales, antiguamente había ciertos códigos, podríamos decirlo, Los chicos no se tocaban. No existe esto porque cada vez van trasgrediendo más y más los límites. Entonces hay una pérdida de valores tan grande y hoy Argentina se convirtió en un lugar en el que te matan por un celular. Hay drogas, sí, claramente que hay droga. 

-¿Cómo se puede prevenir un crimen como este?

-Los colegios son zonas candentes para distintos tipos de delitos, siempre están en la mira de los delincuentes. Motochorros que van a tratar de arrebatar el celular a alguien. Los otros días escuchaba que gracias a la cámara de un colegio de Belgrano, se pudo identificar a un delincuente que había ido con un inhibidor  a sacar las alarmas de los autos para que cuando los padres en esa corrida de la mañana en la que dejan a los chicos, llevarse carteras, mochilas, lo que encuentren en el auto. Están los que van a distribuir droga a la salida y a la entrada de los colegios. Abusadores sexuales que empiezan un trabajo de inteligencia durante dos o tres días para poder determinar qué chicos son vulnerables para poder abordar y para poder introducirlos a redes de trata. En los manuales de pedófilos y pederastas que escriben ellos para autocapacitarse, uno de los puntos candentes que aconsejan para ir a buscar chicos, es a la salida de los colegios y a las plazas en donde juegan. Entonces tenemos que trabajar sobre eso.

-¿Estás de acuerdo en el reclamo de algunos sectores de bajar la edad de la imputabilidad de los menores? ¿Podemos hablar de una mente criminal en un chico de 12 ó 13 años? ¿Tenemos que empezar a hacerlo porque la realidad es que hay casos de chicos de esas edades que cometen delitos o son empujados por adultos que saben que si los atrapan no son imputables?

-Es real que la criminalidad juvenil es una tendencia en alza. Así como se han corrido los valores, la edad también. Cada vez encontramos más delincuentes juveniles, y porque también son introducidos por los adultos, utilizados, manipulados, que
saben que ellos corren por la justicia penal juvenil, no por la de adultos. Sin embargo, no estoy segura de que sea la solución bajar la edad de imputabilidad. Sé que va a haber mucha gente que no está de acuerdo con esto porque son corrientes de opiniones. Hay una corriente de opinión muy fuerte que dice "sí, pena de muerte", "sí,  bajemos la edad de imputabilidad de los chicos". Yo  voy a decir que no, porque va a pasar el día de mañana que se va a seguir corriendo, porque entonces los delincuentes adultos  van a decir "ah, me corriste la edad de imputabilidad, ahora entonces ya no son 13, 14, entonces ahora te voy a buscar un chico más chico." No tiene sentido correr la edad porque los delincuentes van mutando en función de la adaptabilidad que van teniendo a cada delito. Correr la edad correr es sinónimo de reconocer un fracaso, total y rotundo del Estado en función de la prevención, que es lo que hay que hacer. Si hoy ya con las leyes que tenemos no logramos que quienes tengan que estar presos, estén presos, porque salen antes, es exactamente lo mismo. Empecemos a dedicarnos a hacer mínimamente que lo que ya tenemos funcione y lo que falte mejorarlo. 

-¿Y qué se hace con un chico de 13 años que por ahí comete un crimen? Porque por más que es muy triste que un chico de esa edad, que debería estar estudiando y teniendo la vida de un chico, si termina cometiendo un delito hay que hacer algo porque no deja de ser un peligro para la sociedad.

-Totalmente. No es un niño ni un adolescente, es un delincuente juvenil. Esto está claro. Y está en alza la criminalidad infanto juvenil también. Para eso está la Justicia Penal Juvenil y se encuentran alojados en instituciones, los mal llamados correccionales y la idea es que después se puedan reinsertar a la sociedad. Con un equipo multidisciplinario que intenta y lucha día a día para para que esas personas el día de mañana se conviertan en adultos, puedan ser responsables de sus actos y no vuelvan a delinquir. Un niño, un adolescente que comete un delito claramente no puede estar conviviendo en sociedad. Tendríamos que ver dentro de las instituciones el tipo de trabajo que realizan para que después cuando se conviertan en adultos puedan ser reinsertados correctamente.
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 -En estos días surgió un debate acerca del tema de la libre portación de armas, a partir de algún comentario de Carolina Píparo, la candidata a gobernadora de Milei en provincia de Buenos Aires.  

-Lo primero que quiero decir es que escuché en primera persona a Carolina Píparo. Y no estoy haciendo política. Mi trabajo justamente versa sobre la creación de distintas políticas criminales para reducir los índices de delincuencia, hablo desde el punto de vista de la criminología y la criminalística. Píparo no hizo una invitación a portar armas. Esto es un error, es algo que se ha desvirtuado. Ella estaba respondiendo a una pregunta de un periodista que dijo "¿qué pensás con respecto a la portación de armas? Lo que Piparo dijo es que hay una ley y es real que hay una ley del año 1973, la 20.429, en donde además te dice cuáles son los requisitos para ser portador o tenedor de armas. Esa ley te da derechos y obligaciones, y es muy clara, respecto de quiénes pueden ser legítimos usuarios. Tenés que tener una credencial vigente, tenés que tener registrada el arma sobre el cual se solicita la portación, tiene que haber un certificado de antecedentes penales  emitido 60 días previos a la solicitud, la marca y la numeración del arma tiene que ser visible... Y hay una diferenciación clara en la tenencia y la portación: la tenencia es tener un arma de fuego en custodia, qué significa que la podés tener en una vitrina o en una casa, siempre y cuando cumplas todos los requisitos que te da la ley. Y ser portador es llevarla encima con uno..
 

-Píparo habló de varios temas vinculados a la seguridad... 

-Si, a mí me parece que hay otros puntos que también son muy interesantes, habló que no está de acuerdo con la famosa y mal llamada puerta giratoria de la justicia y sobre cómo se puede resolver este tema. Esta puerta giratoria no es otra cosa que la reincidencia que tiene un un delincuente que comienza con un delito y posteriormente hay una escalada de otros delitos que va a cometer de igual envergadura o cada vez más violentos. En las elecciones quedó demostrado que muchos reincidentes por distintos delitos, pero particularmente reincidentes en los delitos de agresión sexual, de abuso sexual a niños y adolescentes, estaban en situación de rebeldía, prófugos de la justicia y fueron detenidos cuando fueron a emitir el voto. Entonces esto es lo grave. O la cantidad de prófugos que tiene Argentina. Yo comparto su mirada, habló de reforzar a las fuerzas de seguridad y le sumaría que así como tenemos una juzgado especializado y policía especializada para determinados delitos, como por ejemplo en cuestiones de género, la propuesta de pensar en una policía de infancias y de adolescencias para ayudar a prevenir el abuso sexual y la explotación de niños, y adolescentes que no existen en Argentina.