Las olas de calor se volvieron cada vez más frecuentes e intensas. Por eso, ante una nueva seguidilla de días extremos, resulta fundamental abordar los riesgos asociados con las altísimas temperaturas y la importancia de la hidratación.
El cuerpo humano está compuesto en un 60% de agua, el cerebro por un 70%, la sangre en un 80% y los pulmones por un 90%. Las células están llenas de ella, y proporciona minerales esenciales como calcio, magnesio y flúor, los que sirven para fortalecer los huesos y los dientes, entre otros órganos. Es una sustancia trascendental para muchas funciones del cuerpo, por lo que estar bien hidratado es un factor esencial para mantenerse saludable.
Las doctoras Verónica Bramajo y María Mercedes López, especialistas en clínica médica de DIM Centros de Salud, ofrecen recomendaciones para evitar la deshidratación según la edad.
Bebés y niños
Hasta los 6 meses no es necesario darles agua a los bebés ya que el aporte de líquido proviene de la leche materna o de fórmula. A partir de esa edad pueden consumirla, y la cantidad diaria dependerá de la alimentación que tengan. Es importante proporcionársela a pesar de que no refieran tener sed, dado que muchas veces no registran la sensación o no saben manifestarla. Por otro lado, cuando se tiene sed, el cuerpo presenta cierto grado de deshidratación. De allí la importancia de ofrecer agua a los niños en forma persistente. Se puede notar que están deshidratados si orinan poco, están pálidos, quietos o débiles.
Adolescentes y adultos
Una de las recomendaciones más extendidas establece beber entre 2 y 3 litros de agua al día, lo que equivale a 8 vasos diarios. Una manera de distribuirlos podría ser la siguiente:
· 2 vasos al levantarse. Es una forma sana, natural y rápida de activar el organismo.
· 1 vaso media hora antes de comer. Facilita la digestión tras las comidas.
· 1 antes del baño. Ayuda a bajar la presión sanguínea.
· 2 por la tarde. Sirve para mantenerse hidratado, sobre todo en épocas de mucho calor.
· 1 después de practicar deporte. Para reponer el líquido perdido y recuperar la temperatura corporal.
· 1 antes de acostarse. El cuerpo también necesita agua durante el sueño.
Adultos mayores
Las personas mayores suelen tener disminuido el estímulo de la sed por lo que les resulta más fácil deshidratarse. Hay que tener en cuenta los siguientes signos de alerta:
· Boca pastosa.
· Estreñimiento.
· Cambios en la orina: no sólo los niveles, sino que también su color y densidad.
· Fatiga: se debe a una bajada de la tensión sanguínea.
· Dolores y espasmos musculares: la falta de agua altera los niveles de minerales en sangre lo que afecta al correcto funcionamiento de los músculos. También pueden aparecer alteraciones en el ritmo cardíaco.
· Síndrome confusional: la deshidratación es una de sus posibles causas.
· Cefaleas: puede provocar una reducción del aporte de oxígeno al cerebro.
· Piel seca.
Si el adulto mayor no puede tomar por sí mismo hay que asistirlo.
¿Las infusiones y bebidas isotónicas sirven?
Si bien las infusiones aportan líquido, se debe además consumir agua. La yerba mate y el té tienen muchos beneficios para el organismo ya que aportan vitaminas B1, B2, más de diez tipos de aminoácidos, hierro, magnesio, sodio y potasio, pero también tiene efectos diuréticos, lo que favorece la eliminación de líquidos por orina.
Por su parte, las bebidas isotónicas se caracterizan por ser consumidas durante y después del ejercicio para rehidratar el cuerpo y reponer sales minerales. Sin embargo, muchas tienen altos niveles de azúcares y aditivos. La recomendación habitual es apostar por el agua, así no se introducen azúcares que pueden no ser necesarios para el organismo.