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Semana Santa: qué días se puede comer carne o pollo

Ante esta celebración religiosa, se informó cuáles son los días en los que se pueden comer carnes rojas o blancas y cuáles está prohibido.

Qué días se puede comer carne en Semana Santa.
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La Semana Santa se puso en marcha, por lo que aquellos que obedecen a la religión comenzaron con sus habituales costumbres. La más popular, sin dudas, tiene que ver con el hecho de evitar comer carne vacuna o pollo. Es por eso que se dio a conocer cuáles son en realidad los días que está permitido y cuáles no.  

Si bien no es una obligación ni un requisito excluyente, la iglesia recomienda evitar estas comidas y ser parte de la abstinencia durante algunos de estos días. Es que esta costumbre obedece simbólicamente a la Cuaresma.

Es sabido que la Semana Santa comienza el domingo de ramos, sin embargo, el días más importante es el viernes, debido a que fue éste el episodio de crucifixión y muerte de Jesús. Es por eso que sólo durante este día, o principalmente durante este día, surgió la tradición de no comer carne a modo de respeto.

Además, todos los fueles tratan de unificarse en este ritual ya que los identifica y los hace sentirse parte de la comunidad de la iglesia. En lo que respecta a evitar comer carnes rojas y blancas, la idea de la iglesia siempre fue que se eviten comer durante todos los viernes de Cuaresma. 

Sin embargo, la costumbre en la gente quedó marcada por ser sólo durante Semana Santa. Tanto es así, que para aquellos que deciden hacer un poco más grande el sacrificio, lo extienden desde el día jueves hasta el domingo, ya que este día recién se dan el gusto de volver a comer carnes rojas y blancas.

Pese a esto, la ley de la abstinencia católica obliga a los mayores de 14 años a ser parte de esta práctica: “Todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia”. 

“Sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común de penitencia, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen los fieles de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia, a tenor de los cánones que siguen”, se menciona en el 1249 de la ley evangélica sobre esta abstinencia de carnes.