Luego de su despedida de la Selección Argentina en la Copa América, Fideo Di María decidió tomarse unas mini vacaciones familiares antes de volver a Portugal para terminar su carrera en el Benfica. Y aunque la decisión de terminar su carrera jugando para un club europeo fue suya, había una verdad que nadie, más allá de su familia, conocía.
Ángel siempre había dicho que antes de retirarse, volvería a su ciudad natal para jugar en Rosario Central. El año pasado, trascendió que hubo negociaciones entre el jugador y las autoridades del club pero estas no llegaron a buen puerto. Gonzalo Belloso, presidente de RC, dijo públicamente que 'no habían podido llegar a un acuerdo' por lo que Fideo continuaría en el Benfica. Los hinchas, se indignaron.
Algunos lo acusaron de 'vende patria' y otros de 'hipócrita y falso', pero los que verdaderamente lo conocían sabía que algo más había detrás. Y era cierto. Esta semana, se conocieron las razones de su negativa: "La decisión de no volver la tomé yo, después de la primera amenaza de muerte que recibió mi familia. Hablé con Belloso y le dije que estaba para la mierda pero que no iba a poder volver sabiendo que en cualquier momento le podía pasar algo a los míos", contó.
Para que todos comprendieran la gravedad de la situación, detalló: "Una de las amenazas fue una caja con una cabeza de chancho y una bala en la frente. Había una nota que decía que la próxima sería mi hija. Esto no salió a la luz porque llegó a la inmobiliaria de mi hermana que se asustó y no denunció".
"Para mí fueron meses horribles. En casa llorábamos cada noche por no poder cumplir el sueño de volver. pero la realidad es que, pese a quien le pese, primero está mi familia. Yo pagué seguridad de mi bolsillo para mi hermana y mis sobrinos, no podía exigir seguridad cuando a los rosarinos nos matan todos los días".