Una periodista murió al caer de un acantilado en Mar del Plata. Se trata de Leticia Lembi, que tenía 33 años. Cayó unos 25 metros mientras intentaba sacarse una foto cerca de una escalera en mal estado en la zona de Barranca de los Lobos. Los investigadores aseguraron que murió en el acto.
El cuerpo fue rescatado por Riesgos Especiales y la causa quedó a cargo de la fiscalía de turno. Lembi era de la localidad de Tres Arroyos y estaba en Mar del Plata por trabajo.
Profundo dolor tras la tragedia
Según se conoció, la tragedia ocurrió el miércoles 26 de noviembre por la tarde en la zona de Barrancas de Los Lobos, a la altura del kilómetro 365 de la ruta 11, que los vecinos aseguran que está deteriorado.
Las informaciones policiales afirman que Lembi estaba en un mirador junto a familiares y allegados cuando perdió el equilibrio y se precipitó hacia las rocas. Si bien llegó rápido el personal médico, no pudieron salvarla.
Su cuerpo fue retirado por el equipo de Riesgos Especiales. La investigación quedó a cargo del fiscal Carlos Russo, de la UFI N°7, bajo la carátula de muerte accidental.
La tragedia ocurrió apenas horas después de que la comunicadora participara del Onlera Summit, un evento de la consultora Onlera, de la cual era coordinadora. En el lugar del accidente estaba presente su primo y fundador de la firma, quien presenció el momento en que la joven cayó desde el mirador.
Las autoridades trabajan sobre una hipótesis que tomó fuerza desde el inicio: la posible falla en la estructura de hormigón del mirador. Vecinos y medios locales venían advirtiendo desde hace meses sobre el estado de abandono de la infraestructura costera, e incluso circula un video reciente que muestra la escalera del lugar en condiciones precarias.
Leticia Lembi, de 33 años, era una figura muy querida en Tres Arroyos. Había estudiado periodismo en la Universidad Nacional de La Plata, trabajó en el diario local La Voz del Pueblo y en los últimos años se dedicó a la comunicación digital. Su familia es conocida en la ciudad: su padre fue dueño de la histórica “Casa Evaristo”, comercio emblemático durante ocho décadas.
Su muerte generó profundo dolor en la comunidad. Excompañeros, colegas y vecinos expresaron sus condolencias y recordaron su dedicación profesional y su calidez personal, mientras la investigación avanza para determinar si la tragedia pudo haberse evitado.