Desde su vivienda mendocina y bajo arresto domiciliario, Juan Cacho Garay atraviesa lo que su defensor define como “el peor momento de su vida”. Así lo aseguró Leonardo Pasccon en una charla con Juan Etchegoyen, donde detalló el delicado cuadro de salud y emocional del humorista. “La situación de Cacho me preocupa más del lado humano y personal que la situación judicial”, afirmó el letrado.
Según contó su abogado, la salud de Garay se deterioró de manera alarmante tras varias cirugías y complicaciones médicas: “Tiene serios problemas de movilidad a raíz de estas cirugías que viene sufriendo. Todo esto lo va destruyendo de a poco. Tiene altibajos, una ansiedad y una angustia muy fuerte… Le han amputado todos los dedos de un pie y esto le ha afectado muchísimo a su estado de ánimo”. El deterioro físico, advirtió Pasccon, impactó con dureza en su estado psicológico, ya que —añadió— el artista “tiene un cuadro muy delicado que se ha ido degradando”.
"Le han amputado todos los dedos de un pie y esto le ha afectado muchísimo a su estado de ánimo”
El entorno en el que Garay cumple la detención tampoco ayuda. El defensor describe el escenario como incompatible con su estado físico: “Él no puede vivir ahí —explicó—, porque para llegar a su casa tiene que subir escaleras y no lo puede hacer”. Aun así, mantiene obligaciones judiciales: debe presentarse mensualmente a firmar en la Fiscalía, moverse bajo restricciones estrictas, y además soportar una prohibición de acercamiento a su vivienda histórica —una medida que, según Pasccon, no tiene sentido dado que la denunciante reside en Córdoba.
Frente a este contexto, Garay decidió que su caso pase a un juicio oral y público para poder “demostrar su verdad” sin intermediarios. “Quiere confrontar con todas las partes —comentó su abogado—, porque entiende que esto es una campaña orquestada contra él”. Mientras tanto, la salud y la causa judicial son dos frentes simultáneos y cada vez más difíciles de sostener.
Su situación judicial
Cacho Garay está acusado por su expareja, Verónica Macías, de una serie de delitos que incluyen abuso sexual con acceso carnal, violencia de género, amenazas agravadas, tenencia ilegal de armas y privación ilegítima de la libertad. El 12 de abril de 2023 fue detenido tras una denuncia por violencia física, económica y sexual. En un allanamiento, la policía secuestró armas en su casa.
Inicialmente quedó en libertad tras pagar una fianza, pero poco después la Justicia le dictó prisión domiciliaria al ampliarse la imputación. En abril de 2025 fue excarcelado —la medida se fundamentó en su delicado estado de salud— pero la causa sigue su curso y podría ser elevado a juicio oral próximamente. Así, mientras enfrenta acusaciones graves, Garay lidia con un estado de salud comprometido que su defensa asegura pone en riesgo su integridad física y psicológica.