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Cómo mantener el calor en la cama durante toda la noche sin usar caloventor

Una serie de consejos para tener en cuenta ante la bomba polar.

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Cuando bajan las temperaturas, uno de los momentos más difíciles del día es la hora de irse a dormir. Meterse en la cama helada, con sábanas frías y sin ganas de encender un caloventor (por el consumo eléctrico o por seguridad), puede hacer que conciliar el sueño tarde más de lo deseado. Sin embargo, existen varios trucos caseros que ayudan a conservar el calor en la cama y dormir bien abrigado durante toda la noche sin necesidad de usar aparatos eléctricos.

El primer paso es preparar la cama con anticipación. Una técnica muy eficaz es calentarla antes de acostarse utilizando una bolsa de agua caliente, una manta térmica (no eléctrica) o incluso una botella de plástico rellena con agua tibia bien cerrada. Colocarla debajo de las sábanas unos 20 minutos antes de meterse en la cama hace una gran diferencia, ya que eleva la temperatura de manera segura y sin costo energético.

También es clave elegir la ropa de cama adecuada. Las sábanas de franela, los acolchados de plumas y las mantas de lana natural son mucho más eficientes para retener el calor corporal que otros materiales como el algodón fino o el poliéster. A eso se le suma un detalle importante: dormir con varias capas livianas abriga más que usar una sola frazada muy gruesa, porque el aire que queda entre las capas actúa como aislante.

Otro tip que funciona muy bien es colocar una manta o acolchado extra debajo del cuerpo, es decir, entre el colchón y la sábana ajustable.

Este “doble fondo” mejora la sensación térmica desde abajo, algo fundamental cuando el frío viene del piso. Si el colchón está viejo o es muy delgado, incluso se puede sumar una colcha doblada para reforzar la base.

En cuanto a la ropa para dormir, lo más recomendable es usar prendas térmicas o pijamas de algodón grueso y manga larga, acompañados de medias cómodas. Es importante mantener los pies bien abrigados: si se enfrían, todo el cuerpo lo siente. Y en noches especialmente frías, una manta liviana sobre los hombros o una bufanda fina pueden marcar la diferencia al conciliar el sueño más rápido.

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