Alimena, una pequeña localidad de Sicilia de apenas 2.200 habitantes, se convirtió en uno de los destinos inesperados para todos aquellos descendientes de italianos nacidos en el extranjero que buscan obtener la ciudadanía. Y es que las limitaciones impuestas por el Decreto 36 le cerraron las puertas a muchos que soñaban con tenerla.
Ubicado en la Ciudad Metropolitana de Palermo, este pueblo se presenta hoy como una alternativa concreta frente a las recientes modificaciones legales. Y es que el decreto aprobado por el Consejo de Ministros de Italia endurece las condiciones para acceder a la ciudadanía italiana por descendencia (Ius sanguinis).
Según el Decreto 36, el derecho automático a la ciudadanía se limita a descendientes de primera y segunda generación, es decir, hijos y nietos de italianos nacidos en el país, excluyendo a otros familiares más lejanos. Sin embargo, Alimena decidió mantener la apertura en su administración local.
De esta manera, es posible que aquellos que busquen obtener la ciudadanía lo hagan residiendo en este pueblo. Según datos oficiales, unos 250 ciudadanos argentinos ya se instalaron allí con el objetivo de obtener la residencia y gestionar su ciudadanía.
Según el Ministerio de Asuntos Exteriores, entre 2014 y 2024, la cantidad de ciudadanos italianos residentes fuera del país creció de 4,6 a 6,4 millones. En Argentina, por ejemplo, las solicitudes de ciudadanía aumentaron de 20.000 en 2023 a 30.000 en 2024.