En marzo de 2026, al cumplirse el 34º aniversario del atentado a la Embajada de Israel, la sede diplomática ha puesto en marcha la campaña titulada “La primera vez no se olvida”. El objetivo central de esta acción es combatir lo que frecuentemente se ha caracterizado como el “atentado olvidado”, buscando revalorizar la memoria social sobre el evento que significó el desembarco del terrorismo internacional en la República Argentina.
El 17 de marzo de 1992 representó un punto de inflexión histórico y un quiebre en la vida cotidiana de la sociedad. Aquel día, un coche bomba destruyó la sede diplomática ubicada en la intersección de las calles Arroyo y Suipacha, en la Ciudad de Buenos Aires. El ataque, perpetrado por la organización terrorista Hezbollah con el respaldo de la República Islámica de Irán, dejó un saldo de 29 víctimas fatales y más de 250 heridos. La explosión no solo devastó la embajada, sino que alcanzó a una iglesia, un establecimiento educativo, un hogar de ancianos y diversas viviendas y comercios de la zona, afectando a un universo heterogéneo de personas de diversas nacionalidades.
La propuesta creativa de la campaña se apoya en una idea universal: la huella indeleble que dejan las primeras experiencias afectivas, como el inicio escolar, el primer beso o el primer abrazo de una madre. Mediante un contrapunto emocional, la pieza audiovisual busca generar impacto al vincular esas vivencias íntimas con esa “otra primera vez”: la irrupción de la violencia extrema del terrorismo en el país. Según explican desde la organización, aunque esta vinculación pueda generar cierta incomodidad inicial, el fin es captar la atención de la audiencia para fomentar una reflexión profunda sobre la permanencia de este hecho en la memoria colectiva.
La estrategia de comunicación articula intervenciones en el espacio público y digital, utilizando códigos QR que dirigen a un sitio web especial con recursos pedagógicos y material audiovisual diseñados para abordar la temática desde una perspectiva educativa. En la actual coyuntura, la iniciativa reafirma el compromiso con la responsabilidad colectiva y la conciencia histórica, recordando que, a pesar del tiempo transcurrido y de los intentos de olvido, la primera vez no se olvida.