AVANZA LA CAUSA

La "Casa del Terror" llega a juicio: elevan la causa contra Mini Boy, el socio de Yao Cabrera, por abuso sexual reiterado

La justicia federal elevó a juicio la causa contra Mini Boy por abuso sexual con acceso carnal reiterado. La investigación apunta además a más de treinta influencers que vivieron en la Mansión WIFI, escenario de lo que la justicia ya denomina una organización coercitiva contra menores

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Lo que ocurría en la Mansión WIFI tenía poco de entretenimiento y mucho de pesadilla. La justicia federal acaba de dar un paso decisivo: elevó a juicio la causa contra Nathan Castro, alias Mini Boy, socio de Yao Cabrera y figura central de la organización de youtubers WIFI TEAM, por abuso sexual con acceso carnal reiterado.

La causa y los cargos

En el marco de la Causa N° 002053, el Juzgado de Garantías N° 3 de Zárate-Campana dictó la elevación a juicio contra Nathanel Jesús Castro Barbitta, conocido como Mini Boy, por abuso sexual con acceso carnal reiterado. Los hechos investigados tuvieron lugar en la Mansión WIFI, la sede de la organización que lideraban Yao Cabrera y el propio Castro, y que con el tiempo pasó a ser conocida públicamente como la "Casa del Terror".

Ambos se encuentran actualmente presos. Yao Cabrera cumple una condena de cuatro años en la cárcel de Bower, Córdoba, por reducción a la servidumbre.

Treinta influencers en la mira

El avance judicial no se limita a Mini Boy. La jueza Nada Florez Vega del Tribunal Oral Federal N° 3 de San Martín pidió investigar a más de treinta influencers que habitaron la Mansión WIFI. Entre los nombres que aparecen en la causa figuran Luana Fernández —conocida por su paso por Gran Hermano—, Candela Díaz, Kevin Macri, Nathan Bianco, Rosina Valiente, Luli Mieri, Juan Pablo Barbot, Diego Llamazares, Ibu Cabrera, Javi Ayul, Matías Cabrera, Fabri Lemus y Ulises Magic, entre otros.

Una lista que convierte este caso en uno de los procesos judiciales más extensos y complejos vinculados al mundo de los influencers en la Argentina.

Alcohol, drogas, menores y prostitución

La investigación por lavado de activos apunta a demostrar el volumen de dinero que movía la organización. Según la causa, los ingresos provenían de la venta de alcohol y estupufacientes a menores de edad, transmisiones en vivo de contenido pornográfico y la facilitación de la prostitución de las llamadas "Chicas WIFI".

Un esquema que, según la justicia, estaba lejos de ser espontáneo o caótico. Era una estructura.

"Una secta destructiva"

Jorge Zonzini, manager denunciante y una de las piezas clave para que la causa llegara hasta acá, celebró el avance pero no bajó la guardia. "La justicia supo escuchar", dijo, y fue contundente al describir lo que investigó durante años: "Siempre sostuve que Yao Cabrera y sus secuaces no hacían contenido de entretenimiento infantojuvenil sino que se trataba de una organización coercitiva, una secta destructiva de la psique de niños y adolescentes vulnerables."

Una definición que, a la luz de lo que la justicia federal está confirmando, ya no suena a exageración.