MAURICIO MACRI, EL NUEVO PRESIDENTE

"Le pido a Dios que me ilumine para ayudar a cada argentino"

"Le pido a Dios que me ilumine para ayudar a cada argentino"

En una jornada histórica, el líder de Cambiemos sacó una ventaja de 2,8% sobre Daniel Scioli y gobernará el país los próximos 4 años. Emocionado, agradeció a su equipo y convocó a todos “para construir el país que soñamos”.

Fue, sin dudas, una jornada histórica. Por primera vez en la historia, una elección presidencial se defi nía en un balotaje. El pasado domingo, Mauricio Macri se transformó en Presidente de la Nación al superar al candidato del FPV, Daniel Scioli, con el 51,40% contra el 48,60% de los votos. Así, el candidato de la alianza Cambiemos gobernará el país durante los próximos cuatro años, luego de 12 de kirchnerismo. El día comenzó bien temprano para Macri. A las 11, luego de desayunar con su familia en la quinta Los Abrojos, llegó a la escuela Wenceslao Posse en Barrio Norte, donde votó y luego habló con los periodistas: “Es una enorme alegría. Siento que estamos en un día histórico, que va a cambiar nuestras vidas”, dijo, acompañado por su esposa Juliana Awada. Esperando los resultados, el candidato jugó un partido de paddle y otro de fútbol. Casi como una cábala premonitoria, durante el partido de fútbol, el candidato de Cambiemos marcó un gol de tiro libre, igual que lo había logrado en el partido que jugó en la previa de la primera vuelta electoral. Cerca de las 21 del domingo, cuando ya la tendencia de los números era irreversible, Macri llegó al búnker colmado que Cambiemos había montado en Costa Salguero. Adentro ya era todo festejo, globos amarillos volando aquí y allá y la música de Gilda sonando a todo volumen.
Ya habían hablado Marcos Peña, Lilita Carrió, Horacio Rodríguez Larreta, Ernesto Sanz y María Eugenia Vidal. Sólo esperaban la llamada de Daniel Scioli reconociendo la derrota para que finalmente Macri saliera al escenario. El llamado llegó a las 21.30. “Mauricio: te felicito. Sos un justo ganador”, le dijo Scioli. Entonces, con una enorme sonrisa, Macri salió con los brazos levantados, saludando a los militantes. Junto a Juliana Awada y su hija Antonia, se saludó primero con Gabriela Michetti y luego felicitó a todo su equipo antes de tomar el micrófono para dar su primer discurso como presidente electo: “Le pido a Dios que me ilumine para ayudar a cada argentino a encontrar su forma de progresar. Estoy emocionado y agradecido”, dijo mientras caían papelitos y globos sobre el escenario. “Con su
voto hicieron posible lo imposible”, señaló a todos los militantes PRO que colmaban Costa Salguero. Macri sorprendió a sus simpatizantes con dos reconocimientos. El primero para Marcos Peña, su jefe de campaña, sin dudas el más influyente de sus acompañantes y artífice de la victoria. Macri lo colocó en un lugar de privilegio durante el festejo, y parece casi un hecho que será próximo Jefe de Gabinete nacional. El segundo agradecimiento fue para a Ana Moschini. Anita, tal y como la llama Mauricio, es la histórica secretaria que heredó de su padre. La mujer entró tímida al escenario y él fue a su encuentro a abrazarla. “Me cuida todos los días”, dijo emocionado a los miles de militantes que portaban globos de colores,
caretas de cartón con la cara del fl amante presidente, gorros y banderas argentinas “Esto es un cambio de época, es un cambio que nos tiene que llevar al futuro”, siguió con su discurso y de inmediato prometió trabajar para reducir la pobreza y el narcotráfico a cero, aseguró que tendrá una agenda de buenas relaciones con Latinoamérica y el resto de los países del mundo. En su discurso, no nombró a Cristina Kirchner ni a Scioli. Cristina también se había comunicado con él para felicitarlo y él a su vez la elogió por la jornada electoral impecable “Lo hicimos, lo hicimos, lo hicimos juntos”, gritó y en seguida pidió a quienes no lo votaron para que “se sumen, porque Argentina necesita que todos desarrollemos nuestras capacidades para el país que soñamos. ¡Es acá y ahora! ¡Vamos Argentina!”, continuó arengando a la multitud. “No me abandonen, les pido, para construir la nueva Argentina”, dijo, con la voz entrecortada, para finalizar su discurso. En seguida comenzó a sonar la música de Tan Biónica, Ciudad Mágica, y cientos de globos celestes y blancos reemplazando a los tradicionales amarillos, empezaron a caer hacia el público y el escenario. Macri aprovechó para bailar, subir a Antonia a sus hombros y besarse repetidamente con Juliana. Su noche mágica se había vuelto realidad. Mientras tanto, un millar de personas se congregó en el obelisco para festejar la elección del líder de Cambiemos. Allí llegaron con banderas argentinas y bocinazos al grito de “Sí, se puede” y se quedaron festejando hasta la medianoche.

"Le pido a Dios que me ilumine para ayudar a cada argentino"