GUSTAVO POSSE (52) QUIERE REPETIR EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES LAS OBRAS QUE HIZO EN SU CIUDAD

"San Isidro ya no se inunda porque hicimos 180 kilómetros de túneles"

"San Isidro ya no se inunda porque hicimos 180 kilómetros de túneles"

Su padre, Melchor, fue fundador del MID y entre los dos llevaron adelante San Isidro desde 1984. "Hoy soy candidato a gobernador porque se qué modelo puede llevarse adelante en toda la provincia: mientras las villas crecen en todos lados, en nuestro municipio se redujeron", afirma.

"Las grandes obras las sueñan los locos visionarios; las ejecutan los luchadores natos; las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos”. La frase enmarcada en la entrada del despacho de Gustavo Posse, actual intendente de San Isidro y pre candidato del Frente Renovador a la gobernación de la provincia, parece ser su carta de presentación. Aunque de loco tiene muy poco, lo de luchador nato parece caerle bien ya que viene conduciendo los destinos de su ciudad desde 1999: hoy está terminando su cuarto período de gobierno. Sentado en uno de los sillones del amplio despacho, Posse se involucra en la charla con tranquilidad casi en que mantendrá a lo largo de la entrevista. 

-Tu padre, Melchor Posse, fue electo cinco veces intendente: ¿cómo te planteó que lo sucedieras?

-Nosotros íbamos a hacer el recambio en el ‘95, pero la elección se puso difícil y si él no era candidato perdíamos, así que siguió una más. 

Yo estuve en esa boleta como legislador provincial y ahí fuimos preparando la transición. Después en el movimiento se buscó la vuelta de quién podía ser el sucesor, porque creíamos que papá podía proyectarse a nivel nacional, pero sin descuidar San Isidro. 

-O sea que no fue tu padre el que te impuso.

-No, para nada, fue una decisión conjunta del espacio que integrábamos que en su conjunto decidió que yo era el mejor candidato para sucederlo. Yo acordé con mi viejo que no quería ir con ningún partido político, sino con una boleta suelta, con un partido vecinal. En ese momento la Alianza era la Coca Cola, pasaba su mejor momento, pero yo ya en el año ‘97 veía que el deterioro se venía. 

-¿Por qué creías eso?

-Yo sabía que el ciclo que venía iba a ser malísimo porque la Convertibilidad era insostenible. Y como De La Rúa era un liberal yo pensaba que lo peor que podía pasar es que tomara a la Convertibilidad como un bien en sí mismo y tratara de salvarla de cualquier manera así trajera desempleo y recesión, cosa que finalmente sucedió. Por eso tuvimos una reunión con mi viejo, que era un hombre orgánico del radicalismo para que en las elecciones nos liberara de ir en la boleta con la Alianza. El entendió y dio su aprobación.

Pese a que rechazó integrar la Alianza, Gustavo sí fue parte de la concertación que en el 2007 consolidó a Julio Cobos como vicepresidente de la Nación, que se hizo entre el kirchnerismo: “Mi negociación con Kirchner para hacer la concertación en 2007 -que fue una alianza muy fuerte: 230 intendentes y seis gobernadores radicales- fue tener un presidente amigo para poder construir 22 kilómetros -en San Isidro hay 180 kilómetros de túneles que impiden las inundaciones- de aliviadores. Por eso en las últimas tormentas, hace un mes, se inundó todo menos Capital Federal y San Isidro”, cuenta el intendente. 

Gustavo Posse está casado hace 22 años con Fernanda, quien trabaja en la justicia desde los 17 y hoy es camarista civil y comercial y doctora en Derecho procesal y docente en la UBA. “La conocí cuando fui a buscar un expediente porque me habían supuesto angelito eran dos, los pedido que defendiera a un pibe, un rubiecito que tenía pinta de angelito de apellido Pérez. Resulta que llego a los tribunales de San Isidro, pido el expediente de Pérez y veo que la cara de la que sería mi mujer se transforma, se pone seria y me arroja el expediente. Ahí empiezo a leer que el supuesto angelito eran dos, los hermanos Pérez, y que no eran ningunos angelitos: habían secuestrado un colectivo, violaron hasta al colectivero y torturaron a una embarazada. Por supuesto que dejé ese caso, no los defendí, además hice que se entregaran. Después volví para invitar a salir a esa chica tan linda que había conocido y no nos separamos más”. 

Con Fernanda, Posse tiene dos hijos, Macarena (20) y Melchor (18). “Al igual que mi mujer son medios nerds, muy estudiosos. Melchor (18) estudia Economía, y Macarena (20), la más grande, estudia Derecho. Ella ya está trabajando y militando en nuestro espacio”, describe.

-Gustavo, ¿cómo llegás hoy a la conclusión de que están dadas las condiciones para pelear por la gobernación?

-Porque creo que tenemos un buen trabajo local que es reconocido y sirve como modelo para replicarse en toda la provincia. Además contamos con la ventaja comparativa de que expresamos la diversidad. Y si bien yo ya hace 16 años que no pertenezco a la vida del radicalismo, el modo que está encontrando el partido para no partirse es apoyando nuestra candidatura a gobernador. En el Frente Renovador nuestro sello es la diversidad, tenemos distintos orígenes pero buscamos un proyecto común. 

Con los cinco candidatos que pelearemos la interna -además de Posse, serán Darío Guistozzi, Jesús Cariglino, Felipe Solá y Mónica López-, en la reunión que hicimos con Massa coincidimos en cinco puntos claves para resolver la problemática de la salud, la educación, la vivienda social, la seguridad y la obra pública grande. 

-En el Frente Renovador tendrás que competir con varios candidatos y la mayoría de los intendentes que integran la alianza vienen del peronismo. Hay quienes sostienen que tu proyección podría ser más fácil y más segura como aliado del Pro, ya que en la provincia no tiene ningún candidato fuerte.

-Yo estoy muy conformé con el trabajo que estamos haciendo con el Frente Renovador, que en la provincia tiene 26 intendentes, seis de los cuales son radicales. A estos se les va a sumar ahora todo el radicalismo de la mitad del Gran Buenos Aires -la zona Oeste y la zona Sur-, más los cuales son radicales. A estos se les va a sumar aho- el del kirchnerismo. La gran pregunta entonces es legisladores del radicalismo de las siete secciones electorales restantes apoyándonos. Esto demuestra que es un frente con un proyecto atrás. Pero si realmente se quiere ganar también habrá que evaluar las alianzas hacía afuera.

-¿Por qué lo decís?

-Porque la provincia de Buenos Aires no tiene ballotage, como sí tiene la Nación o la Ciudad de Buenos Aires, de manera que cualquiera puede ganar por un voto. Esto hace que aquellos que buscan un cambio y ven con buenos ojos a Massa o a Macri, pueden terminar consagrando al candidato oficial. Por lo que se ve hasta ahora, el oficialismo tiene a su mejor candidato en Scioli, que ya no es sólo Scioli sino está en un pedestal más alto que es el del kirchnerismo. La gran pregunta entonces es si va a haber o no ballotage a nivel nacional. Con ballotage –aunque sea falso porque pide el 45 y no el 50%- la posibilidad de un cambio es mayor. 

Pero cuando esto se discuta la provincia ya puede estar defi nida. Por eso, para no defraudar, la oposición debe hacer todo lo posible por concretar la unión de la gente que apuesta al cambio, mediante un programa de políticas de estado que mejore la situación del país.

-Hablás de una unión entre Massa y Macri... 

-Estaría muy bueno que hubiera una unión de todos los sectores y que a través de un mecanismo como las internas abiertas se pudiera dirimir para que quedara el mejor candidato. Se pueden generar las condiciones para lo que pide la gente sea lo que se haga. Porque la provincia requiere un cambio. El oficialismo en sus diversas formas lleva 28 años en el poder y vamos de mal en peor. Al país le serviría que la provincia deje de ir para atrás. 

-El tema es que Massa propone a Roberto Lavagna y Macri a Carlos Melconián, dos proyectos económicos bien distintos. ¿Cómo se hace para unir esto?

-Hay que buscar los puntos en que coincidimos y dejar para después las diferencias. Hacer esto es desarrollismo puro y yo soy desarrollista. Arreglemos los diez puntos trascendentes en los que coincidimos y dejemos para delante los ‘90 que faltan.

-Fuiste bastante crítico sobre la posible llegada de Martín Insaurralde al espacio en que estás. ¿Realmente creés que le haría mal al frente o en el fondo tenés miedo de enfrentarlo? 

-Fui crítico porque nosotros estaríamos buscando como norte al peor modelo de gestión. En Lomas de Zamora hay muchísima gente que no tiene cloacas ni agua potable, la mortalidad infantil cuatriplica la nacional, el centro de control es un decorado y los índices de homicidios en ocasión de robo son altísimos. Además hasta hace días fue diputado por el Frente para la Victoria y votó todas las leyes del gobierno. Y ni siquiera había renunciado a la intendencia, sino que pidió licencia, algo absolutamente ilegal: no se pueden tener dos titularidades a la vez. 

-Alguien podría decirte que Insaurralde en Lomas tiene menos recursos per capita que San Isidro y que las gestiones que lo precedieron fueron peores que las que tuviste vos. 

-Sí, pero él participó de esas gestiones.

-Pero en concreto: ¿si llega Insaurralde vos te irías del Frente Renovador y serías el candidato a gobernador del Pro?

-No, nosotros trabajamos para 16 millones de bonaerenses, no para gustos personales. Mi tarea no es hablar de aquellos que solo venden imagen sino terminar con este ciclo de 28 años que no da para más. Quiero instaurar un modelo muy fuerte que ya nos dio resultado, está probado. 

-¿Cuando se está tanto tiempo al frente de una comuna, no se corre el riesgo de que muchos terminen viendo al intendente como un patrón de estancia que resuelve a placer y carece de control?

-En primer lugar desde hace tres años venimos promoviendo que lo máximo sean dos mandatos, igual que a presidente. En cuanto a lo que pregunta, la respuesta depende de la persona que ocupa el cargo. Porque el que está muchos años en un lugar también es el que tiene la posibilidad de terminar la obra pública planeada, llegar al ciento por ciento de cloacas y agua potable y consolidar el índice de mortalidad más bajo. Esto es así porque la democracia argentina es una democracia de candidatos, no hay institucionalidad; entonces tenés que ponerte al frente y aguantar hasta lograr el cometido. Ahora estamos tratando de ir a una transición con un nombre nuevo, Carlos Castellano, presidente del consejo y quien siempre me acompañó.

-Hablemos de tu gestión. Hace unos meses aparecieron noticias que hablaban de aumentos en las entraderas.

-Es mentira. San Isidro es el lugar donde más aumentó el metro cuadrado de la vivienda, porque nadie quiere mudarse de acá y mucha gente quiere venirse a vivir. La razón es que acá hay seguridad,  vos tenés patrullaje municipal con personal armado. Tenemos 130 vehículos blindados para ese trabajo y mantenemos 60 o de la provincia. Además es el mayor lugar de saturación de cámaras de seguridad por kilómetro cuadrado por habitante del país. 

-Sin embargo tu propio Subsecretario de Protección Ciudadana, dijo que existen 300 policías para 290 mil habitantes y el patrullaje no daba basto. Estimaba que faltaban unos 250 policías más.

-Hay nada mas que 18 o 20 mil policías de seguridad para toda la provincia de Buenos Aires. Granados cuando asumió dijo que pagaban 50 mil sueldos y tenían 32 mil policías en la calle, quiere decir que el resto son licencias médicas o por estudios. San Isidro es el lugar que más policías tiene que el resto de los distritos, pero por supuesto es insuficiente. No estamos conformes, pero es el lugar en el que más policías hay y cada vez habrá más. Cuando sea gobernador me voy a concentrar en que cada municipio tenga policía municipal autónoma y que se pueda integrar un plan entre la Nación la provincia y el municipio para proteger a la gente.

-Fuiste muy criticado por esto, ¿te arrepentís de la idea de poner un muro como pensabas hacerlo en el límite con San Fernando?

-La verdad es que es una pena no haber podido hacerlo con el intendente de San Fernando, porque  era para proteger la zona. La justicia dijo que no podíamos cerrar las calles y nos pidió patrullaje permanente; por supuesto el patrullaje del lado de San Fernando no se cumple, lo terminamos poniendo nosotros.

-No sentís que era discriminatorio, aparecieron pintadas en la zona en las que se te acusaba de discriminar a los más pobres y gente que rompió el muro.

-Yo quise hacer esto porque habían apuñalado a una persona. Estamos hablando de zonas obreras, no era una zona residencial ni, como se decía, queríamos dividir ricos de pobres. La gente de Villa Jardín estaba desprotegida porque entraban a robar y quisimos cortar tres calles para que no pudieran escaparse con tanta facilidad, nada más. 

Lo de las pintadas fue porque yo ya había decidido dejar la concertación y gente vinculada a camioneros, cuando todavía se llevaban bien con Kirchner, fue la encargada de esas pintadas y la de romper lo que estábamos haciendo. Pero la gente que sufría los robos, estaba de acuerdo.

-También se te criticó por ofrecer subsidios de 350 mil pesos por grupo familiar a vecinos del asentamiento Uspallata, en Beccar, para que dejaran esas tierras y se fueran de San Isidro.

-Ofrecí muchísimos subsidios y la gente está feliz. Gente que vivía en la villa y hoy tiene su casa. Algunos se han ido del municipio y otros se han quedado. Lo que pasa es que hace 32 años esas tierras fueron usurpadas y hoy hay un fallo judicial que le devuelve la tierra a sus dueños, por lo cuál la justicia iba a echar a esas personas. Por eso las 71 familias que están en ese lugar se les ha ofrecido eso. En los últimos diez años San Isidro bajó más del 35 % las villas mientras que en el resto del área metropolitana y Gran Buenos Aires subieron un 130 %. 

-¿Tenés un enfrentamiento con Marcela Durrieu, la suegra de Massa, quien es presidenta del bloque de concejales del Frente Renovador en San Isidro?

-Yo trato de ser prudente porque es la suegra de Massa, realmente no la conozco mucho, la habré visto dos o tres veces en mi vida. Sé que Durrieu es una persona que tiene algún tipo de problema, dos por tres la sacan en ambulancia del Consejo Deliberante porque tiene difi cultades emocionales. Yo no los conozco, me preguntaron en su momento si para mi era un problema y dije que no, que en realidad es un problema para Massa.

"San Isidro ya no se inunda porque hicimos 180 kilómetros de túneles"