MARÍA EUGENIA VIDAL, CANDIDATA A GOBERNADORA BONAERENSE POR CAMBIEMOS

"El vecino de la Provincia sabe quién es Aníbal y quién soy yo"

"El vecino de la Provincia sabe quién es Aníbal y quién soy yo"

A dos semanas de los comicios, Mariu confiesa que durante la campaña recorrió varias veces los 135 municipios y conoce la provincia en profundidad. Explica sus propuestas en materia de seguridad, la lucha contra el narcotráfico, educación y el campo. Y relativiza que el candidato del FPV no haya querido debatir con ella.

A pocos días de las elecciones nacionales, María Eugenia Vidal (42) ya no tiene tiempo para nuevas actividades en su agenda. La candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires por Cambiemos continúa recorriendo municipios y ultimando todos los detalles antes del cierre de campaña. En el centro operativo donde trabaja todo su equipo, Vidal le cuenta a Pronto sus sensaciones: “Desde diciembre de 2013, vengo haciendo un camino en la provincia que nunca cambió. Eso tiene que ver con ir adonde está la gente, tocarle el timbre, visitarla, ir a los centros comerciales, recorrer los hospitales, los cuarteles de bomberos, los clubes de barrio y en eso nunca cambié.
Con lo cual, para mí, es como el final de una etapa pero siempre muy consistente con lo que hice desde el principio”.

-¿Qué aprendiste durante este último tiempo recorriendo la provincia?
-Primero profundicé el conocimiento que tenía sobre la provincia. La había elegido como vecina hace más de 10 años, pero hoy llevo recorrido varias veces los 135 municipios que la integran y aprendí a conocerla en profundidad, en sus diferencias,
en sus distintos problemas y en sus sueños. Por otro lado, descubrí que la soledad que yo vivía como vecina era más profunda de lo que imaginaba. Cuando veo a los docentes que quieren que sus alumnos aprendan y que quieren sentirse más apoyados en su tarea, o a los policías que recién egresaron y que siendo muy jóvenes, sólo fueron formados durante seis meses y salen con un arma a la calle. Vi la profundidad de mucha gente que se siente sola y descuidada, pero también encontré una energía impresionante de seguir peleándola.

-¿Cuáles son las propuestas más urgentes que harías realidad si asumís como gobernadora?
-Primero tendríamos que aumentar el acceso a las escuelas en el nivel inicial. Hoy hay 180 mil chicos en la provincia, de entre tres y cinco años, que no tienen acceso al jardín de infantes. Y muchas veces, lo que el jardín le da a un chico puede definir sus capacidades en el futuro. Eso además sería una gran ayuda para las mamás que
necesitan seguir estudiando o trabajando. Así que nosotros tenemos un plan, a nivel nacional con Mauricio (Macri, candidato a presidente por Cambiemos), de 3000 jardines de infantes, de los cuales 900 van a ser para Buenos Aires. Después creo en devolverle mucho más protagonismo y autoridad a los docentes. Tenemos un proyecto de cuatro centros universitarios de perfeccionamiento docente para mejorar su capacitación porque es el docente quien marca la diferencia en el aula. También
creo que es necesario cambiar el sistema de evaluación de los chicos y de los docentes para que todos nos hagamos responsables de la educación. Y también que la familia sepa que los docentes son quienes cuidan y educan a sus hijos cuando no
están con ellos y que por eso deben ser respetado. Por eso su autoridad debe ser sostenida. No puede haber docentes que sean agredidos por familiares de los chicos.

-En cuanto a seguridad, ¿qué cuestiones cambiarías?
-Tenemos que devolverle la dignidad a la carrera policial. Tenemos que reconciliar a la Policía con la sociedad, dándole todo lo que necesitan, y esto significa el equipamiento, el entrenamiento y la capacitación. También apostamos a una escuela superior de Policía como hicimos con la escuela de la Metropolitana en la Ciudad. Que no sólo les da el entrenamiento que no puede ser menor a un año sino también la capacitación posterior que se requiere a lo largo de toda la carrera. Hay mucho para trabajar ahí. Por supuesto, hay que recuperar el salario. Y a todo esto hay que sumarle el combate contra el narcotráfico. El objetivo tiene que ser paco cero porque el paco es la droga que más rápidamente destruye a los chicos.

-Pero, ¿cómo van a lograr eso?
-Evitando el ingreso de pasta base a Argentina y a la provincia. El paco es el fondo de la olla de la producción de cocaína y la cocaína se produce con la pasta base que viene de afuera. Y las cocinas que están en el GBA hacen eso: Producen cocaína y
el fondo de la olla se lo dan a los chicos más pobres. Eso es lo que tiene que terminar. Si vamos contra el ingreso de pasta base, custodiando las fronteras con Mauricio como presidente, custodiando los ingresos por las rutas y los puertos de la provincia de Buenos Aires, evitamos que la pasta base llegue a la cocina. Además tenemos que tener presencia en los barrios, no sólo con fuerzas de seguridad sino también con presencia social. Todos esos chicos que hoy son soldaditos de la droga o consumidores de paco, tienen que tener otra alternativa tanto en el club de barrio,
en la parroquia y también en centros propios del Estado. Tiene que haber redes sociales que les ofrezcan otras oportunidades y los vayan a buscar. Además tiene que haber centros de tratamiento porque hoy una mamá que no tiene 7 mil u
8 mil pesos para pagar un tratamiento de adicciones, le cuesta mucho encontrar un centro gratuito en la provincia que le dé esa oportunidad de levantar de la adicción a sus hijos.

-¿Cuál es tu mirada cuando se judicializa a un adicto? Si por caso la policía detiene a un chico en la calle por estar drogándose y le arman una causa penal.
-La verdad es que las personas que tienen problemas por adicciones no van a la cárcel. Estoy en contra de la despenalización. Estoy en contra viendo la realidad
de Argentina y viendo la provincia hoy, porque trabajé toda mi vida en lo social y porque cuando vos estás trabajando para sacar a un chico del paco en el medio de una villa, no es bueno que el mensaje sea que no pasa nada y que consumir está bien. Tal vez en otro momento se pueda debatir. Este no es el momento. De hecho, hoy quienes consumen no terminan en la cárcel y son causas que terminan muriéndose en el tiempo

 -El campo es parte importante del esquema económico de la provincia de Buenos Aires, ¿qué cambiarías en ese aspecto?
-El campo sufrió un castigo sistemático. Eso lo vi en las economías regionales en general y sobre los productores agropecuarios en particular. Tiene que ver con un esquema impositivo que hace que cada año pierdan más y, de hecho, hablé con el Momo Venegas, quien me comentó que se perdieron muchos empleos de peones rurales en estos años porque hay menos producción y esto tiene que ver con las retenciones, tiene que ver con los registros para las operaciones de exportaciones, con el aumento del impuesto inmobiliario rural, con obstáculos que se le ha impuesto
al campo, asumiendo que sólo son aquellos que tiene miles de hectáreas. Y yo me he encontrado con muchísimos pequeños productores que sufren y a eso hay que agregarle el deterioro en la infraestructura y en las rutas y la falta de obras hidráulicas, el campo sufrió enormemente. En los últimos dos años, se inundó y por
más que después de eso uno dicte la emergencia agropecuaria, la exención impositiva o el crédito del Banco Provincia, no sirve si el productor perdió todo. Como dice Mauricio, el campo es el puente del crecimiento de la Argentina que viene, y yo digo que la provincia es la mitad de ese puente porque es el sector que más rápido puede recuperarse y que nosotros le vamos a sacar las trabas para que pueda volver a crecer.

-El rival más importante al que te enfrentás en la elecciones es Aníbal Fernández, candidato a gobernador por el Frente para la Victoria, que dijo que nadie le informó sobre el debate entre candidatos.
-Hay que preguntarle a él porque no quiso debatir. Eso ya pasó. De todas maneras, eso no va a impedir que el vecino de la provincia sepa quién es quién y saben quién
es Aníbal y siento que a mí han aprendido a conocerme y ya hemos recorrido un camino.

-Hace poco, comenzaron a volar los denominados “carpetazos” y uno de esos te tocó de cerca porque fue contra Ramiro Tagliaferro, tu esposo y candidato a intendente de Morón, por un supuesto contrato trucho en el municipio de Morón, ¿cómo viviste eso?
-Que fea palabra carpetazo. Horrible. Una palabra de esta época, del oficialismo. Todo eso ni siquiera se transformó en una denuncia judicial. Esa era la entidad
que tenía. Yo no creo en eso. Creo en lo que hago. No pierdo un segundo en descalificar a mis adversarios o hacer denuncias falsas.

-Hace pocos días, Macri inauguró una estatua de Juan Domingo Perón y citó algunas frases de él. Es llamativo porque a Macri no se lo ve ideológicamente cerca de la justicia social de Perón.
-A mí me parece que después de tantos años de enfrentamiento, divisiones, lo normal llama la atención. Lo que pasó es que le dimos desde la Ciudad un monumento a alguien que fue tres veces presidente, que marcó la historia argentina y que la verdad es increíble que no se haya hecho antes. Más allá de que Mauricio
no venga del peronismo. Y que Mauricio en ese reconocimiento, absolutamente merecido por el peso que Perón tuvo en la historia argentina y lo que significó en materia de derechos sociales, lo haya reconocido y haya reconocido
las cosas buenas que significó el peronismo. Y Mauricio reconoció a Perón de la misma manera que lo hizo con Frondizi o Illia.

-Hablemos de tu vida personal, ¿cómo es estar atenta a tu familia en medio de una campaña?
-Ahora estoy mucho menos en casa. Pero es una etapa. No va a durar para siempre. Tuve que encontrar la manera de organizarme. Y la he encontrado. Me hago los
tiempos para estar atenta a Camila, mi hija de 14 años, con María José, de 12 y organizar sus actividades de la escuela y con Pedro, de 8, el más chiquito que va a segundo grado, y hace días empezó a escribir con lapicera y estuve junto a él para ayudarlo. Yo trato de estar cerca, de saber quiénes son sus amigos y de poner límites, que es la parte más difícil. Con mi esposo ponemos límites, aunque
eso genere alguna discusión. Pero creo que ponerle límites es la parte de cuidarlos. No creo en los papás amigos de los hijos. Los papás tienen que ser papás y ellos saben que pueden contar con nosotros para lo que necesiten.

-¿Cómo descargás toda la tensión que genera tu trabajo?
-Mi deuda es la actividad física porque entre el gobierno de la Ciudad, la campaña y el poco tiempo para mi familia se complica. Hace unos meses hacía actividad, aunque siempre fui medio vaga para los deportes. Pero me lo imponía porque me
hacía muy bien. Lo voy a retomar cuando la campaña termine porque es mi deuda.

-Hablabas de que no podés hacer actividades físicas, pero de un tiempo a esta parte se nota que bajaste mucho de peso.
-Sí, bajé de peso. Pero es por la campaña. Esa es la verdad. Yo hice una dieta durante un tiempo. Tengo un problema con la obesidad desde adolescente y había
hecho una dieta desde principio de año. Pero, ahora tiene que ver con la intensidad del trabajo que, a veces, me hace pasar de largo un almuerzo y me como una barra de cereal y después ceno. Me cuesta hacer las cuatro comidas. Pero mi pérdida de peso es consecuencia de la intensidad del trabajo

"El vecino de la Provincia sabe quién es Aníbal y quién soy yo"