Crítica: Dragon Ball Super: Broly, recomendada para fans y nuevas generaciones

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Crítica: Dragon Ball Super: Broly, recomendada para fans y nuevas generaciones

Crítica: Dragon Ball Super: Broly, recomendada para fans y nuevas generaciones

Este jueves se estrenó en cines argentos una nueva película de la reconocida serie animada protagonizada por Gokú.

Dragon Ball Super: Broly se estrenó este jueves en cines argentinos y vuelve a traer a la pantalla grande a Gokú, Vegeta y Freezer. Se trata de la vigésima película de la historia de Dragon Ball, contando la etapa de Dragon Ball Z y la de Super, teniendo en cuenta que es la tercera de las que siguen la nueva historia y la primera que lleva su nombre.

En Broly, el creador Akira Toriyama se "olvida" de las tres películas anteriores que hay sobre el personaje y lo inserta nuevamente en el mundo de Dragon Ball. El saiyajin relegado vuelve a pelear contra Gokú y Vegeta, pero ahora no actúa con pura maldad sino que lo hace en base a la salvaje educación que le dio su complicado padre Paragus y al exilio que sufrió de manos de Freezer. También se suman nuevos personajes, algunos de ellos prometedores para próximas películas.

La primera media hora de película hace referencia al pasado de los saiyajines, raza que tiene a Gokú y a Vegeta entre sus máximos exponentes. Acá se puede ver a ambos personajes siendo bebés y se cuentan detalles nunca antes visto de la extinción de este tipo de guerreros y de la historia de los padres de los dos protagonistas. Esta etapa es la más lograda de la película y tiene altas posibilidades de conquistar el corazón de los fanáticos que crecieron con la serie. A su vez es la más inaccesible para el público más pequeño y, a fin de cuentas, no ayuda demasiado a lo que va a seguir en la trama.

Y eso que va a seguir en la trama tiene que ver con dos o tres espectaculares combates que abarcan casi una hora de película. Tatsuya Nagamine, director de Broly, se mueve como pez en el agua en este tipo de secuencias, que, en resumidas cuentas, están atadas con alambre en la trama.

La película está dividida claramente en dos "capítulos". El primero es hablado, reflexivo y nostálgico, ofrece de todo menos combates y está destinado al público original de la serie; el segundo, a pura piña, patada y Kame-Hame-Ha, va más a tono con la nueva etapa que transita el animé, que en sus capítulos finales y con sus dos películas anteriores supo conquistar a las nuevas generaciones.

Crítica: Dragon Ball Super: Broly, recomendada para fans y nuevas generaciones