MOMENTO EMOCIONANTE

La emotiva sorpresa que Vero Lozano le dio a Nico Peralta al comunicarlo con su abuela el día que cumplía 91 años

La emotiva sorpresa que Vero Lozano le dio a Nico Peralta al comunicarlo con su abuela el día que cumplía 91 años
El panelista de Cortá por Lozano vivió una tarde muy emotiva ya que la producción lo sorprendió al ponerle al aire a su abuela Chocha por videollamada desde Ascensión, su pueblo natal. Una charla que hizo llorar a todos en el estudio. Nico, que es periodista de Pronto, nos cuenta en primera persona cómo vivió ese momento inolvidable.

Quienes me conocen, saben lo importante que es mi abuela Chocha en mi vida y el vínculo cercano que tenemos. Ayer, 11 de junio, cumplió 91 años aunque a ella se le mezclan un poco las fechas y me cuestiona el número: sostiene que son 90. No por coqueta sino porque a esta altura se le empiezan a olvidar algunos datos y recuerda con lujo de detalle vivencias de su niñez pero, de repente, no se acuerda qué comió ayer. Como sea, cumplió 91 y puedo dar fe porque en su DNI dice que Angela Carmen Rivolta nació el 11 de junio de 1929 en la zona rural de La Angelita, una localidad muy chica cercana a Ascensión, provincia de Buenos Aires.

Ayer fue su cumple y no pude estar a su lado físicamente porque la cuarentena obligatoria no lo permite. La llamé por teléfono a la mañana bien temprano, charlamos un buen rato, la sentí animada y antes de cortar, me dijo lo que siempre: "Te amo tanto y lo único que quiero es que seas feliz. Yo quiero llegar hasta los 104 años porque quiero estar el máximo tiempo posible con ustedes". Ese ustedes abarca a la familia chica que somos y en especial a sus nietos, por quienes Chocha tiene una debilidad especial. Me fui al canal como todos los días, hicimos el programa con Vero Lozano y todo el equipo, hacia el final entrevistamos de manera virtual a Paula Cháves a propósito de la inminente final de Bake Off Argentina y cuando quedaba un rato más de aire todavía, Vero Lozano nos fue preguntando a cada panelista a quiénes saludaríamos antes de que terminara el día.

Cuando llegó mi turno, obvio, dije que a mi abuela Chocha porque justo era el día de su cumpleaños número 91 y lo que jamás imaginé ni sospeché era que me la iban a poner al aire a través de una videollamada. No me la vi venir y fue uno de los regalos más maravillosos que me pudieron haber hecho. Acompañada por mi mamá Mónica, ahí estaba la Chocha con sus ojitos verdes y su dulzura de siempre, que ni el tiempo ni la distancia le quitan. En el estudio se generó un clima de emoción muy profundo y esto fue lo que salió al aire. 

Mientras mis compañeros en el piso se mostraban muy emocionados -Paola Juárez y Mauro Szeta no pudieron evitar las lágrimas-, con Vero y Costa charlamos con mi abuela y le pude decir al aire todo lo que siento por ella y lo importante que es en mi vida. Ella hizo pública una frase que me repite a diario como si la tuviese grabada en un casette: "Cuando era chiquita, mi abuela Elisa siempre me decía que se quiere más a los nietos que a los hijos pero yo le contestaba: ¨No, nona, ¿cómo se va a querer más a los nietos si el amor por los hijos es tan grande?´. Hoy le doy la razón a la pobre vieja porque lo que siento por ustedes es una cosa que no tiene explicación". Eso es Chocha: un corazón enorme que no conoce la maldad y que siempre estuvo para sostener y bancar a toda la familia. ¡Me siento tan orgulloso de ser su nieto!

Mi abuela es como esas de los cuentos pero real: amasa pastas caseras (sus fideos rellenos hechos con la pastalinda son de otro planeta); ama jugar al chin chón (y ganar, por supuesto); conversa mucho con su loro Petu y con nuestra perra Violeta (que todas las tardes la despierta de la siesta a la misma hora); disfruta que la lleve al cementerio a visitar a los familiares muertos (es nuestro gran plan de abuela/nieto cuando viajo al pueblo); cuenta las historias de su niñez en el campo con lujo de detalle pero de a ratos no se acuerda lo que hizo ayer; nos cuidó de chicos, nos protegió como nadie y nos llenó de golosinas (tuvo un kiosco y heladería muchos años y me la pasé masticando chicles tutti frutti toda la infancia gracias a ella); nos enseñó y nos enseña a diario que se puede ser feliz con muy poco (ella jamás tuvo juguetes, trabajó en el campo fuerte toda su vida y tiene una sabiduría que es de otro planeta). 

Podría escribir mil cosas sobre ella (¡y contar tantas anécdotas!). ¿Quién no ama a su abuela y siente que es la mejor del mundo? Pero ayer pasó algo mágico y se generó una identificación muy fuerte con lo que salió al aire por Telefe porque no paré de recibir mensajes de personas que me cuentan sus propias historias con sus nonas y sintieron que la mía representó un poquito a tantas abuelas que están y otras que se han ido pero que siguen estando en los recuerdos de sus seres queridos.

Aunque a muchos les pueda parecer raro, en el interior todavía es común ir al cementerio y como a mi abuela nadie la quiere llevar a visitar a sus muertos, cada vez que vuelvo de visita a Ascensión cortamos las mejores flores de su jardín y vamos juntos a hacer el recorrido de los que ya no están. Es un gran plan de abuela/nieto y ella disfruta compartirlo conmigo. Es más, espera con ansias que llegue ese momento. Así lo conté ayer en Cortá por Lozano.

También me pasa que en esta interminable cuarentena, que nos tiene a todos aislados, un poco angustiados y lejos de nuestros afectos, encontré una forma especial de comunicarme con mi abuela: a través del rezo. No soy católico practicante pero en este tiempo de incertidumbre total, por las noches cuando me voy a la cama antes de dormirme rezo un Padre Nuestro porque es algo que mi abuela hace habitualmente y pido que Dios le dé salud sobre todo a ella. Porque la amo tanto que quiero tenerla un rato más acá.

Esta es un poco la historia con mi abuela Chocha (una de mis personas favoritas en el mundo) y para cerrar repito lo que le dije ayer al aire en la tele y que resume todo lo que siento por ella: que te amo con todo mi corazón, que me encanta ser tu nieto, que sos la abuela más hermosa que pude haber imaginado, muchas gracias por estar con nosotros y te quiero tener todo el tiempo que Dios nos permita juntos.

La emotiva sorpresa que Vero Lozano le dio a Nico Peralta al comunicarlo con su abuela el día que cumplía 91 años