La oreja de Van Gogh volvió a copar el Gran Rex en un show repleto de hitazos

CRÓNICA

La oreja de Van Gogh volvió a copar el Gran Rex en un show repleto de hitazos

La oreja de Van Gogh volvió a copar el Gran Rex en un show repleto de hitazos

Así fue el espectáculo que brindó la banda española en el mitico teatro argentino de calle Corrientes.

Tres horas, 24 temas, papelitos volando por el aire y pelotas de colores rebotando entre la gente y, a veces, sintiendo el impacto de la derecha de Leire Martinez. La segunda fecha de La oreja de Van Gogh en el Gran Rex fue una experiencia completa para el fanático, cargada de color, presentaciones y canciones de esas que la mayoría conoce pero no se da cuenta.

El espectador mantuvo la constante: se levantó y se sentó a cada rato porque la lista de temas que tocó el quinteto español así lo ameritó. De temas más tranquilos como "Esa chica" pasaron a revolucionarios como "Rosas", o de emotivos como "Jueves" a movidísimos como "La Playa".

Hombres y mujeres de cero a cien años cantaron los hits de principio a fin en una primera vuelta de dieciocho canciones, intercaladas entre éxitos y presentaciones de "El planeta imaginario".

Alguna que otra frase introductoria de Leire se mezcló con gritos de los fans, que llegaron desde todos los rincones del Gran Rex. Un solo de themerín -instrumento súper particular- de Xabi San Martín hizo que el público comenzara a arengar y, posteriormente, se escuchara un aplauso ensordecedor. El tecladista ofreció joyas como esa y, además, cantó, convirtiéndose en el "segundo" detrás de la imponente figura de la cantante.

Haciendo olvidar a Amaia Montero, Martínez demostró una voz inalcanzable, del estilo de las de Valeria Lynch o Patricia Sosa, y cerró el festival con una avalancha de temas energéticos, como "Tan guapa" y "Cometas por el cielo", este último provocando que los fanáticos levantaran la bandera LGBT junto a la estrella principal. Hubo tiempo para elv"Ni una menos" y para las miles de veces que agradecieron el fervor del espectador argento.

La oreja de Van Gogh volvió a copar el Gran Rex en un show repleto de hitazos