La confesión de la China Kruger: “Me gusta mucho un chico pero me histeriquea y no avanza, creo que es gay”

ES LA SECRETARIA DE EL PRECIO JUSTO

La confesión de la China Kruger: “Me gusta mucho un chico pero me histeriquea y no avanza, creo que es gay”

La confesión de la China Kruger: “Me gusta mucho un chico pero me histeriquea y no avanza, creo que es gay”

Brilla en la pantalla de Telefe como secretaria de Lizy Tagliani, después de haber actuado en novelas como La leona, 100 días para enamorarse y Campanas en la noche. En lo personal, está soltera y muy enamorada de un hombre pero tiene dudas 

Se llama Antonella Kruger (27) pero todos le dicen La China. Es la simpática secretaria de Lizy Tagliani en El precio justo, que sale en los mediodías de Telefe –por estos días sin público presente y con los participantes jugando vía Skype desde sus casas debido a la pandemia del coronavirus-. Oriunda de Zárate, comenzó su carrera como modelo en la adolescencia y hoy disfruta de un gran presente en la pantalla chica. “Es un momento muy especial y tomamos todos los recaudos para ir a trabajar. Es tristísimo lo que se está viviendo a nivel mundial por el COVID-19 y nada me gustaría más que se solucione y pase todo. Tengo la cabeza bien positiva y sé que vamos a salir adelante todos juntos”, comienza la China.

-¿Quién te puso el sobrenombre China?

-Me dicen China desde chica y aunque al comienzo no me gustaba mucho, después me fui amigando y lo empecé a aceptar. Lo primero que resalta son mis ojos achinados y si me río o hago cualquier expresión, todo va acompañado por mis ojos chinos. El apodo es tal cual y hoy me encanta que me digan China. Siento que es más fácil que la gente me recuerde por el apodo que por mi nombre real.

-¿Cómo fue tu niñez en Zárate?

-Muy tranquila y linda. Salía a jugar a la calle a la escondida con los vecinos, trepábamos a los árboles y estábamos mucho al aire libre, cosa que ya no pueden hacer las nuevas generaciones. Fui muy buena alumna, siempre iba a la bandera y terminé la secundaria con 9.75 de promedio.

-¿Cómo está compuesta tu familia?

-Mi mamá, Cecilia, es ama de casa y psicóloga social; mi papá, Sergio, trabaja en una fábrica química en Zárate. Tengo un hermano, Lucas (21), que estudia Ingeniería acá en Buenos Aires. Desde chiquita siempre me gustó el modelaje y comencé a los 14 años pero tuve una primera muy mala experiencia.

-¿Qué te pasó?

-Imaginate que en Zárate no sabíamos cómo era este ambiente, yo compraba siempre una revista para adolescentes y ahí vi un aviso de un scouting que buscaba nuevas caras. Mandé unas fotos que tenía, me llamaron a una entrevista, me trajeron mis abuelos a Recoleta, era un edificio re paquete y lujoso y la persona que me habló, que era el dueño de la agencia, me vendió un mundo de fantasía. Habló con mis papás, me dijo que había quedado para una campaña y a los pocos de que cumpliera 15 años, llamó a mi casa para decirnos que ese finde tenía que haber mi primera publicidad.

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-¿Cómo lo tomaste?

-Fue raro: tenía que viajar a Mar del Plata a hacer unas fotos, tiró una cifra de dinero altísima y yo no quería porque era justo el día de mi fiesta de 15, que había recontra planificado y con la que había soñado durante toda mi vida. Mi mamá le explicó lo importante que era la fiesta para toda la familia y el tipo insistía con que me perdía la oportunidad de mi vida y que me tenía que llevar él en su auto. Le dijimos que no pero la cosa no quedó ahí.

-¿Cómo siguió la historia?

-A los 15 días, me citó para hacer fotos en Buenos Aires, de repente había mudado la agencia de Recoleta a Hurlingham y cuando llegamos con mi mamá, casi no lo reconocimos: estaba muy flaco, con el pelo teñido y con otro aspecto totalmente distinto. Era una casa enorme y él quería bajar al subsuelo para hacer las fotos solo conmigo, sin mi mamá. Yo era chica, con 15 años recién cumplidos, y me empezó a avanzar: “¿Salís? ¿Vas al boliche? ¿Hacés tal cosa? ¿No te escapás de tu casa?”. Me dio miedo, nos fuimos y de repente el tipo desapareció, bajó su página de la agencia de la web, llamabas al teléfono y no respondía nadie.

-¿Nunca más supiste de él?

-Mucho tiempo después me habló por mail y me contó que había mudado su agencia a Miami, cosa que no creí. Era un delirio lo que decía, lo bloqueé y jamás supe de él. Ahí me cayó la ficha y entendí que pude haber sido víctima de abuso de ese psicópata. Al tiempito, fuimos con mi mamá a un programa que tenía Andrea Del Boca que cumplía sueños, mi mamá contó que mi sueño era ser modelo, relató esa mala experiencia que habíamos tenido y justo Anamá Ferreira, que estaba ahí, me dio una beca en su escuela. Ahí aprendí a modelar, a los 15, y empecé a hacer campañas de ropa para adolescentes y desfiles en el BAAM.

-¿Seguís viviendo en tu ciudad?

-Sí porque estaba en el secundario y viajaba a Buenos Aires a hacer trabajos puntuales. De la mala experiencia anterior aprendí cómo se maneja realmente el mundo de la moda y que hay muchos sinvergüenzas dando vueltas, con agencias truchas que usan como llamadores para chicas que quieren iniciar su carrera en el medio. Hay que tener mucho cuidado. Mi familia siempre me acompañó y eso fue fundamental. En el último año del colegio, salí Miss Argentina.

-Arrancaste bien arriba.

-(Risas) Fue una etapa hermosa. Primero, gané un concurso intercolegial que se llamaba Miss Costa Joven y gracias al reinado nos fuimos de viaje con todos mis compañeros a Entre Ríos. Luego, salí Miss Zárate, Miss Buenos Aires y en Santa Fe salí Miss Argentina, premio que me llevó a irme un mes a Londres y Escocia a representar a la Argentina en Miss Mundo. En Costa Rica gané el Reinado Internacional de los Mares y el Turismo, en 2012 y dos años más tarde participé del Reinado Mundial del Banano en Ecuador. Cuando lo cuento se me ríen pero Ecuador es la capital bananera del mundo.

-¿Te gusta viajar?

-¡Amo! Es la parte que más me divierte de mi trabajo y la primera vez que me subí a un avión fue gracias al modelaje. También me apasiona la actuación y cada concurso de belleza al que me presentaba, lo jugaba desde un lado actoral y me metía adentro del personaje que el jurado pretendía ver en mí. Era divertido jugar a ser eso y cuando se cerraban las puertas de la habitación del hotel, me relajaba y volvía a ser yo.

-¿Seguís trabajando como modelo?

-No tanto pero me gustaría retomar y estoy hablando con algunas agencias para eso. De todos modos, son días complicados por la pandemia del coronavirus y está todo parado. Con suerte, puedo ir al canal a hacer El precio justo. También estoy estudiando Periodismo en ISEC y me gustaría dedicarme a eso, además de actuar.

-¿Cómo llegaste a El precio justo?

-En 2015 estuve en Cast, en Telefe: éramos 25 mil personas y solo quedamos 20 para entrenar en el canal. Me dio muchísimas herramientas e íbamos a hacer escenas a los estudios de La leona, que se estaba grabando en ese momento en el canal. Luego, hice bolos en 100 días para enamorarse, Loco por vos y Campanas en la noche. Desde Cast, nos mandaron a Martina Fasce y a mí a hacer el casting juntas para El precio justo y quedamos elegidas. Conocerla a Lizy fue lo más.

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-¿Cómo es el vínculo con Lizy?

-Ella es lo más y al toque de conocernos, nos sumó a su espectáculo Una chica diferente, que hacía en el Teatro Apolo. Es muy solidaria y generosa, una persona increíble. Nos reímos mucho juntas y crea un ambiente de laburo espectacular, con muy buena energía.

-¿Con quién vivís?

-Con mis dos gatitos en mi departamento. Se llaman Gordo y Nami. ¡Los amo! Estoy soltera hace dos años ya y en el programa siempre están intentando buscarme un candidato. No sé por qué no aparece realmente. Siempre estuve de novia y tenía ganas de descubrirme estando soltera porque toda la vida estuve en pareja. Es una etapa para amarme a mí.

-¿Tenés alguien en la mira?

-Me gusta mucho un chico pero estoy insegura porque me parece que es gay; todavía no lo sé. Soy muy mala para darme cuenta de esas cosas.

-¿Es un compañero de trabajo?

-No puedo decirte, es alguien del medio. Me parece que es gay, todavía no lo sé. Tenemos muy buena onda y a mí me encanta pero no le saco del todo la ficha. Supongo que es gay porque me histeriquea pero no avanza nunca. Quizás está en una etapa de dudas así que no lo sé.

-¿Esperás que él te avance o sos de la que toma la iniciativa?

-No tengo problemas con eso y soy de avanzar yo si alguien me gusta mucho. Tengo personalidad pero en este caso estoy desconcertada y creo que eso es lo que más me gusta de él. Lo veo seguido pero no puedo decirte más porque no lo quiero deschavar.

-¿Tan noviera sos?

-Ay, ¡sí! Cortaba con un chico y al toque me ponía de novia con otro. Fui así toda mi vida. Mi primer novio fue a los 17, estuvimos muchos años y luego tuve relaciones de tres años. Incluso conviví y con todas mis parejas se dio todo tan bien que de entrada ya me iba a convivir. Soy de las que quema todo en una etapa muy corta y entiendo que hay que ir más lento para que las cosas funcionen mejor.

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-¿Qué no le puede faltar a tu próxima pareja?

-Fundamentalmente, me tiene que dejar tener mi propio espacio y no quiero convivir con mi próximo novio porque eso boicotea la relación. Cada cual tiene que tener sus actividades y proyectos y a la noche me encantaría que nos veamos o nos llamemos para contarnos cómo nos fue. Cada cual tiene que tener su vida, tiene que ser muy simpático, que me haga reír y tenga buen humor.

-¿Y el físico?

-No tengo estereotipo y no me gustan los perfectitos, los típicos novios de Barbie. Prefiero un chico con contenido, con el que pueda tener una buena charla. Eso me importa mucho más que la belleza. Me gusta que me dé una información nueva, que me enseñe algo y que lo pueda admirar.

La confesión de la China Kruger: “Me gusta mucho un chico pero me histeriquea y no avanza, creo que es gay”