Drogas y sexo: Dos chicas dieron a conocer la violenta experiencia con Babasónicos

NO, ES NO

Drogas y sexo: Dos chicas dieron a conocer la violenta experiencia con Babasónicos

Drogas y sexo: Dos chicas dieron a conocer la violenta experiencia con Babasónicos

Un grupo de chicas tuvo la posibilidad de conocer su banda favorita y la experiencia con los músicos fue desagradable. 

Florencia Pensa y Macarena Paz hablaron con Agencia Paco Urondo y dieron detalles de la pesadilla que vivieron junto a una de las bandas más populares en Argentina. 

Florencia: En 2013 habíamos terminado la secundaria hacía poco tiempo. Salimos a bailar a Club Zone y fuimos especialmente porque tocaba Babasónicos. A Macarena (17 años) y a mí nos (18 años) gustaba mucho la banda. Otra amiga (18 años) nos acompañó para salir, nada más. Fuimos al recital: fue un desastre. Estábamos abajo de la lluvia el cantante (Adrián Dárgelos) estaba haciendo playback.

Cuando terminó el show nos quedamos un rato en Club Zone. Un hombre se acercó y le preguntó a la amiga que nos acompañó: “¿Querés subir a conocer a los integrantes de la banda?”. Ella respondió: “Bueno, subo si suben mis amigas también”. Nosotras nos pusimos contentas y dijimos que sí, que queríamos conocer a los integrantes de Babasónicos.

Cuando subimos a donde estaban vimos que era una sala, un cuartito. De un lado había un montón de comida y heladeras con alcohol. En el lugar estaban los integrantes de la banda y había muchas mujeres, también había chicas que aparentaban tener nuestra edad e incluso menos edad, es decir que eran menores. Nos dimos cuenta que se trataba de mujeres y de chicas del boliche a las que también habían invitado a subir. Del otro lado había una puerta que daba a una habitación, ahí era donde pasaban los integrantes de la banda a mantener relaciones sexuales con las mujeres.

Nosotras empezamos a dialogar con el baterista de la banda (Diego Castellanos). Él nos empezó a hablar de drogas: nos preguntaba si consumíamos y nosotras le decíamos que no, entonces nos decía por qué teníamos que consumir. Nos decía que te hacía ver un montón de cosas, que estaba bueno, y que si queríamos. Nosotras le dijimos que no y él insistía en por qué teníamos que consumir. También nosotras insistimos en que no nos interesaba hacerlo.

Cuando otra compañera saludó al cantante de Babasónicos (Adrián Dárgelos), él le dijo: “Hermosa, apoyame todas esas tetas”. En un momento nos empezamos a sentir incómodas, porque nos dábamos cuenta de la situación: Adrián también entró con una mujer al cuarto. En Club Zone, un hombre invitaba a chicas y a mujeres a ‘subir y conocer a la banda’, pero cuando estabas ahí el clima era otro. Se promovía que consumiéramos alcohol, drogas, y tuvieramos sexo con los integrantes de la banda, cuando algunas eran menores de edad.

Nos dimos cuenta de esa situación, nos sentimos incómodas y nos fuimos. Desde ese momento nos dejó de gustar Babasónicos, porque nos había parecido rara la situación. Si bien en ese momento éramos chicas y no entendíamos bien qué era lo que había pasado, sí nos dimos cuenta que algo no había estado bien. Nosotras éramos chicas, Macarena todavía tenía 17 años, era menor de edad, y nosotras 18 años. Y habíamos estado hablando con hombres que tenían alrededor de 40 años (la edad de nuestros padres) que se nos habían insinuado sexualmente y que nos habían incitado a consumir drogas. No habíamos caído en la cuenta de eso. Si bien algo nos parecía mal, no sabíamos qué era. Ahí decidimos dejar de escucharlos. Porque no nos gustaba nada de lo que había pasado, nos incomodaba. Y no quisimos volver a verlos.

El tema de la denuncia saltó después. Porque una chica puso en Twitter: “Espero que Babasónicos no sean uno más de la lista”. Entonces le comenté lo que nos había pasado a nosotras. No es que dije ‘voy a escrachar a Babasónicos’ o algo así. Lo comenté. Dije que a mí en tal año me había pasado tal cosa. A partir de este comentario, muchas usuarias de twitter intervinieron a favor mío. Aparecieron un montón de chicas diciendo que estuvieron re mal, que son ‘unos violines’. Otras personas intervinieron en contra. Decían: “Che, si te fuiste cuando quisiste ¿dónde está el abuso?”. La cosa es que está mal. Porque se trata de personas de 40 años insinuándose sexualmente a chicas muy jóvenes, algunas de ellas menores de edad. Eso es un delito. Las mujeres subían con la invitación de ‘conocer a la banda’ y ahí arriba los integrantes de Babasónicos elegían con cuál tenían sexo y con cuál no, como si las mujeres fueran objetos de consumo. Y haciendo uso de todo ese poder que tienen las bandas ahora, de hacer lo quieren con impunidad.

Macarena: Yo creo que el movimiento de mujeres, toda la lucha que se viene dando estos últimos años en cuanto a las denuncias de violencia, nos sirvió para repensar lo que habíamos vivido. Todas las denuncias que hubo en este último tiempo, a Cielo Razzo, Onda Vaga, nos ayudaron a hacer el click. Se trata de testimonios muy fuertes que nos hicieron dar cuenta que esa incomodidad, de estar con tipos de 40 que se nos estaban insinuando sexualmente, tenía sentido. Antes, para nosotras era algo normal, algo que hacen las bandas. Muchos dicen que son cosas que hacen las bandas que es así. No, no tiene que ser así. Basta, ya está.

F: Lo admiten porque es algo “normal” que hacen las bandas. Nosotras después lo pensamos. Antes creíamos que había algo mal pero al mismo tiempo también pensábamos que es algo que hacen todas las bandas. Y lo minimizábamos por ese lado.

F: Me sentí bien porque al fin dejan de idolatrar a esta banda. Porque antes le había contado a conocidos y ellos no le dieron importancia. Muchas personas esperan a que esté publicado en un escrache para reaccionar. Antes de hacer esto público, pero ya sabiéndolo, seguían pagando la entrada para verlos.

Cuando hice la denuncia pública me sentí bien porque al fin varias personas se van a dar cuenta de que no va más. Es más, muchas personas a las que les gustaba Babasónicos empezaron a hacer comentarios como: “No, ya está, ya fue. No les damos más pelota o no vamos más al recital”. Antes pensaba que por ahí yo estaba exagerando o loca, es lo que te hacen creer. Y no es así. Un montón de gente me apoyó y me apoya, eso me hace sentir bien. Pero, al mismo tiempo, otras personas me dijeron cosas como que estaba mal lo que estaba haciendo, pero no di lugar a esos comentarios. También poder no dar lugar a esos comentarios me hizo sentir bien.

M: Me sentí bien, porque en el momento lo íbamos hablando con Flor. Flor me había pasado ese tweet  que decía  “Espero que Babasónicos no sean uno más de la lista” y me preguntó: “¿Los escracho?”. Yo le dije “Obvio que sí”. Bancamos mucho el tema del escrache. Más en cuanto a las bandas. Porque a las bandas las idolatran mucho. Como decía Flor, Babasónicos era una banda muy idolatrada. Y había pasado esto y, además, no somos las únicas que pasaron por una situación así. Va a haber chicas que no se van a animar a hablar. Hubo chicas que contactaron a Flor pero que no van a decir el nombre, ni denunciar, y que pasaron por situaciones así. Está bueno contar lo que pasó. Porque, en definitiva, es lo que pasó. No estamos inventando algo, es lo que pasó. Por más mal que le caiga a la gente, es así.

M: En lo personal, si bien me dan mucho rechazo los comentarios negativos en cuanto a desestimar lo que nosotras decimos, me duele un poco que la gente no crea o tienda todo el tiempo a tratar de decir que es mentira. Una cuenta lo que le pasó porque le pasó, ya está. No vamos a estar mintiendo sobre eso. En cuanto a esos comentarios negativos, si bien me afecta un poco, la verdad que trato de no darle mucha importancia porque no suman. Ya sabemos de la clase de personas que vienen. Son los mismos que les creen a las personas violentas, son los mismos que te dicen: “¿Por qué no fueron a denunciar en ese momento?”. Además, sabemos de un montón de casos de violaciones o abusos que no llegan a ningún lado en la justicia. Y los tipos siguen libres.

F: Cuando le conté a mis amigos yo ya sabía que estaba mal lo que había pasado. Y eran amigos que estaban deconstruidos, no era que hablaba con cualquiera. Me sentí mal cuando supe que seguían yendo a ver a Babasónicos.

Respecto de los los comentarios negativos, en un momento me sentí mal y traté de explicar que lo malo era lo que los integrantes de la banda hacían. Porque como lo hicieron con nosotras al azar, una noche cualquiera, lo habrán hecho en un montón de recitales con muchas otras chicas y mujeres. Después pensé que el escrache sirve justamente para estas cosas. Para dejar de naturalizar situaciones que teníamos arraigadas. Yo también me di cuenta de cosas después de varios escraches.

M: Personalmente tengo una contradicción. Yo no volví a escuchar Babasónicos y no soy de escuchar Babasónicos después de lo que pasó. Porque me genera un rechazo personal. En cuanto a otros artistas, por ejemplo, hay temas de Gustavo Cordera que sigo escuchando con mucha contradicción. Jamás le pagaría una entrada, no iría a verlo. Me parece que la diferencia está en eso. En seguir alimentando al público o seguir compartiendo o escucharlo solo o sola.

Es un debate muy difícil en cuanto a seguir yendo a ver la banda o seguir escuchando. Hay bandas que dejé de escuchar y hay temas que no dejé de escuchar. Hace poco una chica contó en twitter que su tía había vivido una situación violenta con Ciro, y que cada vez que escuchaba un tema de Ciro se ponía a llorar. Cuando uno lee eso es fuerte. Porque por ahí uno sigue escuchando a artistas como Ciro porque no le tocó de cerca lo que pasó.

F: Para mi si se puede separar la obra del artista. Mismo con Babasónicos. Para mi ellos hacen buena música, pero como personas demostraron ser una porquería. Hay actores que actúan muy bien, artistas que hacen lo que tienen que hacer muy bien, pero otra cosa es a nivel personal.

Creo que escuchar una canción o no, no va a cambiar nada. Que escuches en tu casa Babasónicos o no, no va a cambiar nada. No va a concientizar a nadie. La cosa está en pagarle una entrada. Yo no puedo escuchar Babasónicos porque me causa rechazo. No me gusta. Ni bien pasó lo dejé de escuchar en el momento. Pero ese es un problema mío. La cosa es ir a recitales o bancarlos públicamente. O seguir idolatrándolos.

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