La dura confesión de Pico Mónaco:

ABIERTO COMO NUNCA

La dura confesión de Pico Mónaco: "pocas personas saben lo mal que la pasé y lo que lloraba"

La dura confesión de Pico Mónaco: "pocas personas saben lo mal que la pasé y lo que lloraba"

En una intensa entrevista con la revista Watt, el tenista habló del lado B de su carrera y reveló lo duro que fue ser tenista profesional desde los 14 años.

Pico Mónaco se convirtió en uno de los tenistas de elite más jóvenes y exitosos de la Argentina pero en mayo de este año decidió retirarse definitivamente de ese mundo y tuvo su por qué. En diálogo con Florencia Garibaldi para Revista Watt, el tenista reveló lo dura que fue su vida como tenista y lo mucho que perdió por alcanzar su sueño de ser un tenista profesional.

"Me retiré del tenis en mayo básicamente porque mi cuerpo estaba cansado. Mi mente me pedía más todo el tiempo pero el cuerpo no me respondía de la misma manera. Me había operado de la muñeca y el último año terminé jugando con muchísimo dolor. Hasta en los entrenamientos me costaba la parte física y se agotó la motivación. Se me fueron las ganas, era remar demasiado. Era un momento bueno de mi vida, había realizado una excelente carrera y estaba contento con todo lo que había hecho. Entonces cuando dejé de disfrutar lo que más amaba, el tenis, y competir, sentí que una pata se estaba desestabilizando. Lo carburé bastante en mi cabeza y dejé, pero no sin antes haber tomado todos los recaudos. Ya había invertido en gastronomía con amigos y también tengo campos. [...] El tenis no involucra solamente unas horas al día, es la jornada entera. Cuando sos deportista de elite te ocupa todo el tiempo. Necesitás descanso, prevención para recuperarte mejor, entrenar duro, pensar en la nutrición, en cómo sacarle ventaja al contrincante y en nuevos métodos de laburo. Todas las decisiones que tomaba eran relacionadas al tenis y a mi bienestar físico y mental. No quería ni que vuele una mosca. De pronto me desperté y no tenía nada de eso. Ni siquiera competir, ni tener presión. Mi vida era super estructurada desde los 14 años que me fui de casa. Quería ser un tenista profesional y mi cabeza estaba chipeada para eso. Cuando terminé de jugar me dio un bajón importante pero ya había buscado alternativas previamente para no sufrir un cambio drástico. Fui aprendiendo de jugadores amigos, porque soy uno de lo más chicos, y me fijé que hacían cuando se retiraban. Cuando me liberé de la presión sentí  un alivio importante al no ser más juzgado por perder. También me relajé con el tema de tener que llevar una vida “correcta” por ser un referente o ejemplo de los jóvenes. Me cuidaba mucho", relató Mónaco sobre lo que fue su carrera como deportista profesional.

Pero la entrevista se puso mucho más intensa e íntima cuando le tocó hablar del lado B de este deporte, que no muchos se animan a revelar. "El tenis te dio muchas cosas pero, ¿qué te hizo perder?", le preguntó la periodista a lo que Pico respondió: "Uff, es innumerable. Por el sueño de ser tenista profesional me fui de casa a los 14 años. Perdí la adolescencia con mis amigos, el viaje de egresados, las primera salidas de la banda. El desarrollo de cualquier adolescente no lo tuve. Pasé navidades y cumpleaños afuera y solo siendo muy chiquitito. Pocas personas saben lo mal que la pasé y lo que lloraba en esas fechas. Todo eso sin saber cómo me iba a ir. No tuve la juventud 'normal' de los demás. Extrañaba recibir abrazos, no podía compartir un noviazgo con nadie. Vivía todas las semanas en lugares diferentes del mundo y cambiaba constantemente de clima, de cultura, de comida, de idioma, de gente. Si tuviese un hijo no lo dejaría jamás jugar al tenis, ni irse (risas). El tenis es un deporte que por más que seas muy bueno y talentoso mentalmente te puede fulminar. Es nómade y solitario. La única que te tira para adelante es tu mente. Si ganas sos vos solo y si perdés la crítica es también a vos solo", explicó.

Hoy, después de haberse perdido de tanto, Pico dice que disfruta de las cosas más simples. "Despertarme en la misma cama, mirar una serie en el mismo televisor, tomar el mismo mate, un noviazgo todos los días que jamás lo tuve en mi vida, poder recibir un abrazo, festejar un cumpleaños en familia, comer un asado, usar la misma almohada. Cosas simples que suenan estúpidas a cualquiera pero que nunca fueron mías. Estaba totalmente ciego con tal de llegar a mi objetivo".

Agradecimiento: fotos de Mariano Michkin​

La dura confesión de Pico Mónaco: "pocas personas saben lo mal que la pasé y lo que lloraba"