Julieta Ortega:

CRISIS ES OPORTUNIDAD

Julieta Ortega: "En esta cuarentena las ventas de mi marca de pijamas crecieron casi un 1000 %, es algo inesperado"

Julieta Ortega: "En esta cuarentena las ventas de mi marca de pijamas crecieron casi un 1000 %, es algo inesperado"
Como vende ropa ideal para usar de entrecasa, el negocio se potenció durante la cuarentena. Además, la actriz habla de su novio, de cómo pasó la cuarentena y de cuanto extraña ver a sus padres, Evangelina Salazar y Palito Ortega  

La cuarentena es una circunstancia común a todos aunque cada uno la viva a su manera. Tal vez a Julieta Ortega (47) la haya encontrado plantada en un momento de su vida en el que le resulte más fácil mitigar las asperezas del confinamiento. Está, sin duda, el deseo latente por los proyectos ahora postergados,   ya que al momento de decretarse la cuarentena estaba por empezar a ensayar El amor del mundo, una obra de Alfonsina Storni para el Teatro San Martín, y había presentado un programa sobre poetas latinoamericanos para canal Encuentro. También la distancia con sus padres, Evangelina Salazar y Palito Ortega, a los que no ve hace varias semanas, tiene su peso. Pero este encierro forzado le sirvió para destinar tiempo a cosas que la apasionan como leer, mirar películas, escuchar música. Y además siguió trabajando ya que su marca de ropa Jota&Co está teniendo mucha demanda. De todas manera no estuvo todo el tiempo sola, ya que su hijo Benito alternó sus días de aislamiento entre la casa de su papá, Iván Noble, y la suya. Y también la acompaña su pareja, Camilo Vaca Narvaja (33) -ex pareja de Florencia Kirchner con quien tiene a una hija, Helena- cuando se lo permite su trabajo en la Secretaría General de la Presidencia. 

-¿Cómo venís sobrellevando la cuarentena?

- La cuarentena la estoy pasando en mi casa, en Palermo. Al principio fue más difícil, los primeros días, te diría. Salir cada 5 o 6 días a hacer compras, no ver a nadie... Y creo que estamos todos de acuerdo con que la calle era un lugar bastante extraño. 

-¿Con qué te entretuviste?

-Leí, vi películas y documentales, escuché música, limpié mi casa y puse orden en cajones o armarios que no abría hacía tiempo. Leí La campana de cristal de Silvia Plath (ahora estoy con sus Diarios) y dos libros de poesía: Juana Bignozzi y Marisa Wagner. Tener tiempo para leer y ver películas para mi es el paraíso. El otro día un amigo me decía “vos estás en tu salsa...”  Y la verdad que es así. 

-¿Tu hijo, Benito, está con vos?

-Mi hijo empezó la cuarentena con su papá. Los dos coincidimos en ese sentido, el padre vive en una casa en zona norte y nos pareció mejor que estuviera al aire libre los primeros días. Ahora va y viene. Se queda diez días en cada casa. 

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¿Se las arregló con las clases digitales? ¿O tuviste que ayudarlo con algo?

-No tengo que ayudarlo con el colegio ya! Benito tiene 14 años. Se pone el despertador y se conecta por zoom a sus clases. Hay otra independencia a esa edad. 

-Los adolescentes suelen estar en la suya pero en esta cuarentena a veces pasa que conectan más con sus padres por el tiempo que están juntos. ¿Se dio así?

-Mi hijo sigue con las cosas que le interesan a él. Juega al Minecraft y escucha música de artistas que no conozco mucho. A mí me gusta el hip hop, escuché toda mi vida esa música,  Beastie Boys. Él escucha a Trippie Redd, a Travis Scott, a Juice Wrld, a Shoreline Mafia... es música que no entiendo del todo. 

-¿Y tu novio? 

-Mi novio está conmigo cuando no está trabajando en Casa de Gobierno. Nunca dejó de ir y las jornadas son más largas ahora. Durante la semana estamos los dos muy ocupados. Yo no tengo horarios porque al trabajar desde casa, no me desconecto nunca. Pero entiendo que soy una privilegiada dada la situación general. La verdad es que lo agradezco mucho.

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-Cuando empezó la relación contaste que te generaba alguna inquietud la diferencia de edad. Hoy, siete meses después, como se fue acomodando esa sensación?

-Camilo es una persona extraordinaria. Y no es una forma de decir. No hay mucha gente como él. Es un padre excepcional y una persona alegre, trabajadora, cándida. Es muy reconfortante estar cerca de personas así. 

-¿Podés contar algo de cómo es tu relación con la hija de Camilo? ¿Tuviste trato con Florencia Kirchner, la madre?

Tenemos todxs una relación muy armoniosa. Creo que nosotros dos ponemos todo para que así sea. Y sin entrar en mucho detalle, te puedo decir que nuestros ex han demostrado ser buenas personas, además de sumamente inteligentes y eso ayudó a que todo sea más fácil.

-Tenés una marca de ropa que es ideal para usar de entrecasa. ¿Se potenciaron las ventas durante la cuarentena? 

-Unos días antes que la cuarentena fuera obligatoria, le pedí a mi socia que me mande cajas de producto (pijamas, pantuflas, batas, etc) de nuestra marca. Empezamos a recibir una cantidad de pedidos impresionantes. Tuve que convertir mi lavadero en un depósito y oficina. Todos los días salen pedidos a todo el país. Las ventas crecieron entre un 800 a un 1000 %. Es una situación muy inesperada, obviamente. En este contexto tan complicado, estar trabajando tanto es un regalo. Lo vivo así. Pensá que la situación de los actores es muy complicada. Veníamos de cuatro años de poco trabajo y ahora esto. Yo empezaba a ensayar una obra de Alfonsina Storni para el teatro San Martín. Algo que me tenía muy ilusionada. Estrenábamos en Junio. También había presentado un programa sobre poetas latinoamericanas en Canal Encuentro (algo que me encantaría retomar en algún momento). Todo eso quedó suspendido, obviamente. No sabemos cuándo podremos volver a juntarnos en un set o arriba de un escenario. En ese contexto, el crecimiento de Jota & Co. fue tan inesperado como oportuno. 

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-¿Tuviste que salir de tu casa para ayudar a tus padres de alguna manera? ¿Te preocupaba que ellos respetaran a rajatabla el aislamiento por la edad que tienen? (Evangelina tiene 73, Palito, 79)

- No veo a mis padres desde que arrancó todo esto y la verdad es que los extraño, como le debe pasar a todo el mundo. A veces hablamos por FaceTime, pero en general es por teléfono. Nunca tuvimos grupo de whatsapp familiar y ahora sí lo tenemos. Mi hermano Emanuel está viviendo en EE UU y es una manera de estar todos conectados. 

-¿Qué cosas extrañas que ahora no podés hacer por el aislamiento?

- Extraño a mis padres, como te dije antes. Extraño encontrarme con amigas a almorzar cerca de casa, extraño los asados de mi papá los domingos y el sol en la cara. Caminar por la calle un sábado, sin barbijo, sentarme a comer en alguna vereda. También extraño las asambleas de Actrices Argentinas, la militancia, las marchas. 

-Con respecto a eso, ¿qué pensás que habría que hacer para atender la situación de muchas mujeres que están obligadas a hacer la cuarentena con quiénes son sus abusadores o agresores? 

-Hay una línea telefónica a la que podes comunicarte si estás sufriendo violencia de género. Es la 144. 
Durante este aislamiento obligatorio, esos llamados aumentaron un 39%. La situación de encierro (muchas veces con tu agresor) hizo que ya se cuenten 49 femicidios desde que empezó la cuarentena. 

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(En una marcha de Ni una menos junto a su hermana Rosario, su madrina Ana María Picchio y la actriz Verónica Llinás) 

-¿Estás de acuerdo con cómo el gobierno enfrentó esta pandemia?

-Me parece que el gobierno está haciendo lo que tenía que hacer. Me parece que no había otra opción. Me dio tranquilidad desde el principio escuchar al presidente. Entiendo también que es más fácil decirlo cuando tenés casa y comida y ni hablar de trabajo. Pero realmente es una encrucijada. Es esto o arriesgarse a un sistema de salud colapsado. No tengo dudas que las medidas tomadas fueron las correctas. 

-El otro día pusiste un tweet a raíz del asesinato de George Floyd, el afroamericano que murìó a manos de un policía, recordando que vivías en Los Angeles cuando en 1992 pasó algo similiar cuando mataron a Rodney King, y hubo muchos protestas en la ciudad.

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 -Me hizo acordar mucho. Las imágenes que veía por tv, me recordaron mucho a ese Los Ángeles en llamas. Estuve encerrada una semana. No se podía salir y pensá que no había internet, por lo cual la sensación de aislamiento era mayor. Mi familia estaba en Argentina, me llamaban por teléfono y yo les relataba lo que se veía por la ventana. Esto es cíclico en Estados Unidos. Se prende fuego todo y lamentablemente, nada cambia de raíz. Es un país profundamente racista. Y creo que mucha gente se está dando cuenta ahora del presidente que votaron. Más allá de esto, lo que pasó acá en Chaco o en Tucumán, también habla de nuestro racismo, de nuestro clasismo y de la violencia policial que también es moneda corriente en nuestro país. 
 

Julieta Ortega: "En esta cuarentena las ventas de mi marca de pijamas crecieron casi un 1000 %, es algo inesperado"