Lucas Spadafora: “Rompo con lo normal y eso le divierte a la gente”

EL YOUTUBER QUE CAUSA FUROR

Lucas Spadafora: “Rompo con lo normal y eso le divierte a la gente”

Lucas Spadafora: “Rompo con lo normal y eso le divierte a la gente”
Con sus videos divertidos y ocurrentes, Lucas Spadafora se convirtió en la revelación de la cuarentena. Tiene un Martín Fierro Digital en su haber y se prepara para debutar en el Cantando 2020. Entrevista imperdible, ¡conocelo más!

Lucas Spadafora tiene 19 años y un talento que desborda. Oriundo de Bella Vista, a los 15 abrió su canal en Youtube y aunque al comienzo le costó encontrar su lugar, hoy cuenta con 500 mil suscriptores, mientras que en Instagram superó el millón de followers y en Twitter va camino a los 200 mil. Hace dos años se ganó el Martín Fierro Digital al más interactivo en Instagram y en esta cuarentena potenció su ingenio y gracias a las transmisiones en vivo que realiza solo o con Lizardo Ponce, no para de crecer. Es uno de los flamantes participantes del Cantando por un sueño 2020, que debutará en breve en la pantalla de El Trece con la conducción de Angel De Brito y Laurita Fernández, y lo entusiasma debutar en la pantalla chica. En una entrevista en vivo, Spadafora habló con Pronto de todo.

-¿Cómo estás pasando la cuarentena? Te reinventaste y no parás de crecer.

-Ay, la verdad que es espectacular esta cuarentena. Empezó súper bajón porque estaba a dos semanas de estrenar la obra Catarsis y al principio me lo tomé mal. “Vengo ensayando desde enero y justo me pasa esto ahora a mí”, pensé y me lo tomé muy personal pero después aprendí a vivirla porque no nos quedó otra. Igual espero poder sacar la obra lo antes posible.

-¿Sos de Bella Vista pero vivís en Palermo?

-Fue así: el año pasado apenas cumplí los 18 y terminé el colegio, me mudé solo a Palermo y ahora por la cuarentena me volví a Bella Vista, a la casa de mis viejos. Como ellos se separaron cuando yo tenía tres años, me turno de casa en casa. Están a 10 cuadras así que es cerca y lo bueno que es que siempre se llevaron bien. Nunca sufrí su separación porque me crié con ese esquema familiar. Mis viejos se llevan muy bien, no hay conflicto en eso y que estuvieran separados hacía que ellos se pudieran llevar mejor.

-¿Cómo está compuesta tu familia?

-Mi mamá es directora de un hogar de discapacitados y es psicóloga y psicopedagoga, y mi viejo es profesor universitario de comercio exterior y también trabaja en una empresa de comercio exterior. Tengo una hermana más grande, de 23 años que estudia Derecho y además tengo cuatro perros así que mi familia perruna es muy importante. Nadie en la familia tiene que ver con el arte, salvo alguna tía que canta pero no mucho más que eso.

-¿Cómo reaccionaron tus papás cuando les dijiste que querías ser youtuber?

-La primera reacción de mi mamá fue: “No, no, te van a joder, te van a boludear” porque acá, donde vivimos, es todo muy cerrado y si no jugás al rugby o al hockey, no pertenecés. Así como me ves, fui rugbier mucho tiempo y este cuerpito se bancaba unos tacles que no sabés. ¡Era un papelón, los deportes no eran lo mío!

-¿Cómo te imaginabas de grande?

-Soñaba con ser médico. Toda la vida soñé con ser médico y hasta los 17 el plan era salir del colegio y estudiar Medicina. Nunca me relacioné tanto con lo artístico de chico y mis viejos no me llevaban a estudiar comedia musical, por ejemplo. Lo fui descubriendo con el tiempo y no me imaginaba dedicándome al teatro.

-¿Cuándo sentiste el llamado de la vocación?

-Creo que fue después de estrenar la primera obra de teatro. La primera vez que pisé un teatro, me encontré con el público y noté que era algo real. Más allá de lo que venía haciendo en las redes, ahí me cayó la ficha. Pensá que arranqué a los 15 años con un canal de Youtube y no tenía noción adónde iba a llegar. En el teatro noté que la gente que me seguía en las redes era real, teníamos un ida y vuelta, los conocí en los meet and greet y me decían: “Tal día nos sentamos en familia o con amigos a ver tus videos”.

-A la par ibas al colegio, ¿no era mucho todo?

-En ese momento no me daba cuenta y no tomaba dimensión de lo grande que era todo. En mi último año del colegio, gané el Martín Fierro Digital y ahí fue cuando todo cambió, como que se volvió real. El jueguito de los videos se había vuelto un trabajo y también una responsabilidad.

-Vas a estar en el Cantando 2020 y te va a descubrir un público nuevo. ¿Cómo te preparás?

-Estoy súper preparado, creo. Aprendí mucho de la tele y del medio en los últimos años. Apenas entré me shockeó el ámbito de la tele porque en las redes vos te producís y editás, en cambio en televisión te entregás a una productora para formar parte de un producto. Hoy en día siento que ya bajé mucha info y pasé por muchos programas así que me siento listo. Obviamente que estoy re cagado hasta las patas y no sé cómo voy a salir a decir dos vocales. Imagínate que me cuesta cantar delante de mi familia, así que no sé cómo haré para cantar en televisión nacional.

-¿Te bancás la crítica o vas a ir al choque si te dicen algo que no te guste?

-No, me cago de risa. Y si voy al choque, será desde el lugar de un personaje. No como algo propio, no desde un dolor propio sino que voy a hacer divertido el show. Sé que me estoy metiendo en un show y la idea es entretener a la gente en su casa. Mi fuerte no es el canto sino la previa, con la que pienso entretener a la gente en sus casas.

-Vas a competir con Lizardo Ponce, que en los vivos de Instagram te puntúa y te destruye pero ahora él también va a ser juzgado.

-¡Ahora lo quiero ver! Que Moria le dé la nota y que le haga lo que él me hizo a mí tanto tiempo. Me encanta que esté Lizardo, Sofi Morandi y Lola Latorre. Siento que somos un grupito ahí adentro que vamos a cagarnos de risa entre nosotros porque a las otras personas no las conozco, las iré conociendo en el camino.

-¿Cómo fue que te convocaron para el reality?

-Voy a ser real con esto: no me convocaron. No es que recibí un llamado del Chato Prada o de Hoppe con la propuesta. A mí mi representante, Vane Pellizzeri, me mandó un mensaje un día después de la siesta y me puso: “Preparate porque mañana empezás con los ensayos del Cantando”. “¿¡Quééé!?”, le respondí porque no entendía nada. La llamé, charlamos, me dio más info y Sofi Morandi, que estaba confirmada, me llamó y nos emocionamos juntos. Me divierte estar en un reality pero todavía no caigo.

-¿Te enamoraste alguna vez en tu vida?

-Sí, una sola vez y me hicieron percha. En realidad, no sé si me enamoré del todo, soy muy chico. Fue cuando iba a la escuela y no funcionó. Era raro porque acá en Bella Vista es todo muy conservador y yo fui gay en el armario hasta los 17, casi 18 años. Tuve novia mujer hasta los 18, hasta que dije: “Chau, a la mierda, quiero ser yo”. Siento que al conocer gente del medio y de un nuevo ámbito, personas más parecidas a mí, eso me hizo abrir la cabeza un montón.

-¿Ese amor trunco quedó en el pasado?

-Sí, es pasado y estoy abierto a nuevas posibilidades. ¡Pero no me estarían llegando los mensajitos, chicos activen! Son etapas: de a momentos quiero estar con alguien, ver Netflix y cucharear, pero de a momentos digo que no, que soy muy chico y quiero disfrutar mi vida. Como verás, manejo una bipolaridad importante, ¡y ahora en cuarentena ni te digo!

-Si tuvieras que elegir a uno de todos tus personajes, ¿a cuál querés más?

-Elijo a Charlotte, la rubia. Fue el primer personaje que se creó y siento que tiene mucho de mi historia y de mí. Siento que mis personajes tienen distintas partes de mi inconsciente. Charlotte es un personaje que me divierte mucho hacer y tiene muchas más cosas escondidas de las que muestra.

-¿No temés al ridículo?

-No, no. No sé si es miedo al ridículo… Eso lo perdí hace mucho, cuando empecé. Cuando arranqué y decidí hacer humor absurdo, decidí reírme de mí mismo. Parte de los personajes y de los vivos de Instagram son esa ridiculez extrema y humor absurdo. ¿Por qué empieza el vivo y estoy con un vestido de plumas y un abanico? O sea, ¡no tiene sentido! Eso es lo divertido y lo que le copa a la gente.

-¿A eso atribuís tu éxito?

-Creo que rompo con lo normal y eso le divierte a la gente. Voy a lo distinto, rompo los moldes y claro que eso trae aparejado mucha gente que lo celebre y otra que lo critica y manda comentarios hirientes. Al principio, me afectaba la exposición y que la gente opine de mí ya sea para bien o para mal. Y con el tiempo y el apoyo de mi familia y la terapia, entendí que soy mucho más que un comentario.

-Qué analizado estás. ¿Hiciste o hacés terapia?

-Sí. Mamá psicóloga, así que tengo mucha terapia encima. Si bien ella no me analiza, como madre me tira algunas cositas. Comencé a hacer terapia a los 16, cuando empecé con todo esto porque necesitaba que alguien me ayude a bajar la info. Antes quizás venía una chica llorando y me decía: “Te amo. Estaba deprimida y ahora estoy bien gracias a tus videos y a que te empecé a seguir”. Era muy fuerte para mis 17 años que una persona llorando me dijera eso. Se lo contaba a mi psicóloga y me ayudó a procesar todo eso.

-¿Qué te hace reír?

-Sofi (Morandi) y mis amigos, obvio. Soy muy del humor absurdo y me puedo tentar con boludeces. La peli Scary Movie, por ejemplo, me hace reír mucho.

-¿Le tenés miedo a algo?

-A la muerte le tengo respeto más que miedo. Sí le tengo miedo a la oscuridad y a las arañas. Soy aracnofóbico posta. Una vez, me estaba bañando de chico y cuando miré hacia arriba, había una araña enorme que estaba en el techo durante mi baño y me quedó el trauma. Y con respecto a la oscuridad, siempre necesito dormirme con la tele prendida o alguna lucecita. Si me das a elegir, prefiero que no haya oscuridad.

-¿Es cierto que al comienzo casi no tenías followers e igual seguiste, convencido de lo que hacías?

-Sí, ¡la perra seguía y seguía! Estuve un año con 14 suscriptores. No sé por qué tengo tan clavado ese número 14. Si bien hacía públicos mis videos, al mismo tiempo no quería que la gente de mi colegio y de Bella Vista se entere. Después de un año, salí de mi closet youtuberiano y ahí la empecé a pegar: cuando me animé a compartir que hacía videos. ¡Fue peor que salir del closet!

-¿Tanto te costó animarte a mostrar tu material?

-Sí. Cada video tenía solo 100 visualizaciones y capaz era yo con una peluca gritando, cuando en realidad en el colegio me conocían por ser uno más. De repente, en los videos estaba disfrazado con una peluca, tirándome leche encima y gritando como un loco. Fue como romper con todo porque venía viviendo mi vida de una manera y un día dije: “Listo, quiero hacer videos, seguir lo que a mí me gusta y ser yo mismo, ponerme las pelucas, los tacos y romper con todo”. Ahí empecé a pegarla y a ser más feliz.

Por Nico Peralta

Aquí, la entrevista completa:

 

Lucas Spadafora: “Rompo con lo normal y eso le divierte a la gente”