Martín Baclini rompe el silencio: “Cinthia habló desde el dolor y sé que no puede dudar del amor que tuve por ella y por sus nenas”

ENTREVISTA EXCLUSIVA

Martín Baclini rompe el silencio: “Cinthia habló desde el dolor y sé que no puede dudar del amor que tuve por ella y por sus nenas”

Martín Baclini rompe el silencio: “Cinthia habló desde el dolor y sé que no puede dudar del amor que tuve por ella y por sus nenas”

El empresario y ex participante del Bailando está pasando la cuarentena en Rosario y hace cuatro meses que no da una nota. Por primera, habló a fondo y sin tapujos sobre su ex, Cinthia Fernández. Su palabra.

Instalado desde hace varios meses en Rosario, su ciudad natal, Martín Baclini (37) sigue al frente de su empresa, El Palacio de la Oportunidad, mientras espera que bajen los casos de contagios por el coronavirus para poder regresar a Buenos Aires. Al comienzo de la cuarentena estuvo viviendo con sus padres, Mónica y Eduardo, pero luego se mudó a un departamento solo. Asegura que está soltero y muy bien en ese estado pero reconoce que no se cierra al amor. El empresario y ex participante del Bailando brindó una entrevista al periodista Nico Peralta para Pronto vía transmisión en vivo por Instagram y no esquivó pregunta. Por primera vez, habló sin tapujos sobre cómo quedaron las cosas con su ex pareja, Cinthia Fernández, y reveló detalles desconocidos de su relación.

-¿Cómo fue volver a la casa de mamá y papá?

-Fue espectacular. Imaginate que en el medio me operé de una hernia inguinal que tenía, que me molestaba cuando hacía fuerza y tenía que operarme para evitar algo peor en un futuro. Fue al principio de la cuarentena y como Rosario estaba bastante controlado, no tuve problemas ni miedo en operarme. En esos días, me cuidaban mis viejos, volvió la comida casera y hacía mucho que no compartía tanto con ellos. Sobre todo porque mi último año fue muy especial, fue explosivo, ¡una bomba atómica!

-El Bailando, tu relación con Cinthia, la separación… Fue mucha cosa mediática.

-Sí, muchísimo. Lo tomé con mucha alegría porque el medio me hizo sentirlo así. Me hicieron sentir que estaba en el medio de toda la vida y yo hace seis meses nomás que aparecí. Para mí es todo nuevo y traté de manejarme como soy en la vida, con la verdad y me siento muy conforme de ser parte del medio y de poder divertirme.

-¿Te sentís querido?

-Sí, ¿sabés que sí? Angel De Brito, a quien quiero mucho, siempre me dice que me guíe por la calle, por el día a día, lo que pasa cuando camino por la calle. Tanto la gente como los periodistas y el medio realmente me tratan muy bien. Y eso habla muy bien de cómo se maneja uno. No es fácil entrar en el medio y cuando estás en tu casa y lo mirás es una cosa pero adentro es otra. Quizás te sacan una frase de contexto y te preguntás: “¿Qué dice este chico?”. Yo antes me ponía mal porque quería que todo saliera tal cual lo decía. Hoy me relajé y hace cuatro meses que no hago una nota, quizás porque los programas tienen un horario en el que yo no puedo. Pero siempre feliz de que me llamen, me gusta mucho y lo disfruto.

-¿Cómo fueron estos cuatro meses fuera del foco de atención mediática?

-Muy bien porque si bien me han llamado para hacer notas, fue en horarios que no podía porque estoy muy enfocado en la empresa y en la familia con temas personales. Realmente necesitaba un aire porque me hace bien. Hay prioridades en la vida y la empresa me necesita más que en otros momentos. La mayúscula hoy es la empresa y tengo que estar acá. Voy todos los días al local, me levanto a las 7 de la mañana y son las 8 de la noche y sigo trabajando. Estoy todo el día laburando.

-¿Cómo te imaginás a futuro dentro del medio?

-Para seguir en el medio creo que tengo que hacer una carrera pero no desde el lado de que sea lo que Dios quiera. Si quiero continuar, tengo que estudiar baile, canto, teatro, periodismo, lo que sea pero no me gustaría estar en el medio sin estar preparado.

-¿Te ves en el panel de algún programa?

-Depende qué programa. Si es de risa, de alegría, sí. Después no me imagino panelista de otra cosa. No me veo en un lugar donde se hable de la vida privada de la gente. Me gusta más un lugar donde me pueda divertir pero no opino de la vida de nadie.

-¿Cómo estás hoy tu vínculo con Cinthia?

-No está, no sé. Por suerte, hace un tiempo que no me entero de nada. Lo que me entero me lo entero por los medios porque me escriben todos para preguntarme qué opino de lo que dijo Cinthia. Yo ya me agarro la cabeza y digo: “¡¿Qué pasó ahora?!”. Voy a decir siempre lo mismo: para mi forma de ver la vida hay un amor muy grande y no tengo dudas de que en algún momento la vida nos va a volver a encontrar desde otro lugar, uno mucho más sano que lo que pasó últimamente. Porque amor hubo y hay de sobra entre todos: ya sea Cinthia conmigo, yo con Cinthia, con sus hijas. Nadie puede dudar de eso y creo que ella habló desde el dolor. Es aceptable y la respeto pero sé que no puede dudar del amor que tuve por ella y por sus nenas. Es imposible. ¡Hasta un nene de dos años se da cuenta!

-¿Extrañás a las nenas? Estabas muy presente y ellas te aman.

-Sí, sí. A veces me entero de cosas de las nenas porque me entero, porque se da y sí, estoy muy presente en la vida de ellas y ellas en mi vida. Vivimos cosas muy importantes, vacaciones juntos y pensá que en más de una oportunidad, yo con pantalón largo y con buzo, me tiraba en la camita y ellas dormían arriba mío así apiladas y Cinthia ahí. Era muy fuerte la relación, vivimos cosas muy importantes y es imposible olvidarlas. Por eso entiendo que es difícil opinar en la cima del obstáculo pero cuando baja todo, uno puede ver las cosas desde otro lugar. Eso es lo que yo siento que va a ocurrir en un futuro, no sé cuándo. Pero va a ocurrir.

-¿Hace mucho tiempo que no te hablás o te mandás un mensaje con Cinthia fuera de cámara?

-Ahora estoy en Rosario, ella en Buenos Aires e íbamos a hacer el Bailando cada uno con su bailarín pero después pasó lo que pasó y hoy no sé cómo será el encuentro ese, de vernos en persona. Yo sé que de mi parte no la puedo abrazar por la pandemia pero me acerco y con una mirada se va a dar cuenta de que la adoro a Cinthia. No hay dudas de eso. De mi lado está todo bien y todo lo que dijo ella y yo no coincido, me lo guardo para mí. Entiendo que es un momento de dolor. Me gusta leer mucho y hay un sabio que andaba con una remera puesta, que adelante decía: “Hoy no me hagas caso porque estoy muy feliz”. Y atrás remataba: “Hoy tampoco me hagas caso porque estoy muy muy triste”. Eso te da a entender que en los extremos, tanto en la felicidad como en la tristeza, uno dice cosas que no son. Hay que esperar que pase todo esto y cuando se calme el agua, quizás tiene otra visión. Al menos que no dude del amor que sentí por ella y por sus hijas.

-¿Eso fue lo que más te dolió?

-Sí. No va porque está mezclando todo: la televisión con el amor, con las nenas, conmigo y es un chino. Después decime lo que quieras: que soy un mujeriego, que no coincidís que soy un solterón, que vivo solo en un departamento de un dormitorio y que no sé, que no tengo proyectos de familia. Lo que vos quieras pero ya que dude de eso es imposible. Yo me agarraba el auto y estaba dos horas y media para llegar a Escobar para darles un beso a las nenas porque me llamaban para decirme que querían que yo las duerma. Las hacía dormir y volvía. Hay cosas que uno no cuenta en televisión porque son íntimas y decís: “No me tengo que defender de esto”. En algún momento va a ocurrir algo para que se sepa la verdad. Hoy es muy difícil como hombre decir: “¿Hablo?”. Si hablás son una machirulo, si no hablás sos un tonto, pero si hablás está mal porque un caballero no habla. ¡Es un lío! Entonces, me quedo en silencio y que pase lo que tenga que pasar realmente.

-¿Sentís que ocupaste el lugar de papá de las nenas? ¿Ellas se confundían con eso?

-Mirá, aclaro algo muy importante: respeto muchísimo a Matías (Defederico), que es el papá de las nenas. Mi rol no era ni de papá ni de mamá. Era un ser en sus vidas que nos llenábamos mutuamente de amor: ellas me llenaban de amor a mí y yo a ellas. Al principio y esto nunca lo conté, cuando Cinthia me dice: “Vos me usaste a mí”, me pregunto cómo la pude haber usado si estuvimos 14 meses de novios antes de entrar al Bailando. A ver, ¿cómo hacés para usar a alguien? ¿Voy a tener la bola de cristal y voy a decir: ´En 14 meses Marcelo me llama´? Es un disparate y en los primeros meses, no conocí a las nenas porque era un compromiso muy grande y queríamos estar seguros para dar ese paso. No sé cómo estará ahora conmigo pero le podés preguntar a ella que se nos caían las lágrimas cuando nos teníamos que separar. Nos veíamos como máximo seis horas porque ella tenía que volver a estar con las nenas y yo la acompañaba en el auto al lado un par de cuadras o lo máximo que podía en su camino a Escobar. Esto no lo conté nunca y lo hago ahora porque tengo ganas. ¡Se nos caían las lágrimas por tener que separarnos y después escuchás cada cosa en televisión! Claro: la gente escucha solo una parte y tiene su opinión. Pero hoy ser hombre y buscar el equilibrio es muy difícil porque con una palabra mal puesta quedás mal parado y si es al revés, no queda mal parada la mujer. Si yo llego a decir el 10 por ciento de lo que Cinthia dijo de mí, olvídate, estoy colgado en el monumento.

-Estuvieron 14 meses de novios con perfil bajo hasta que entraron en el Bailando. ¿Te imaginabas lo que se te iba a venir con la exposición?

-Cinthia es increíble como novia y siempre voy a decir lo mismo. Ojo: no la estoy defendiendo y siento que se equivocó en un montón de cosas que dijo de mí. Eso no significa que no haya sido una gran novia en mi vida. La valoro desde su fidelidad, su transparencia, desde la madre que vi y lo buena mujer y buena mina. Es buena madera Cinthia, sino no está conmigo dos años. Pero después ves otras cosas y decís: “Epa, ¿qué le pasó?” porque a veces se le sale la cadena. Pero no conmigo, ¡con cualquiera! Cuando nos separamos, dio a entender que la reprimía y quizás me equivoqué. Hago un análisis y capaz me equivoqué en pedirle por favor que no se metiera con nadie. Porque eso es verdad, yo le decía: “Por favor, no te pelees con nadie, divertite, disfrutá la vida desde otro lugar, sos madre”. Y ella lo hacía por amor a mí seguramente, pero cuando se peleó conmigo se puso al día. Hace poco tuvo como 14 peleas y la mía era una más. Fue un espectáculo. Yo lo miraba de afuera y decía: la vecina, el otro vecino, el de la pileta que tenía un sapo que contaminaba, la vecina que decía que era chorra, Barbie Simons…

-¿Eso lo veías en Rosario por televisión?

-Sí, lo veía por televisión y decía: “Wow, me equivoqué, evidentemente la reprimí y me equivoqué en darle un consejo” pero lo hacía de corazón. Qué se yo, no sé, me cuesta entenderlo.

-¿Qué fue lo que más te dolió de todo lo que dijo de vos?

-Que haya dudado de mi amor por ella y las nenas. Que me diga “Cartonclini” está todo bien, no pasa nada. A ver: me gusta el medio, me divierte y me gustaría seguir estando. Es la verdad y no tiene nada de malo. Como ella me dejó cosas a mí que hoy capitalizo, yo también le dejé cosas a ella que capitaliza. No tiene sentido que ella deje todo lo que le enseñé y que yo deje todo lo que ella me enseñó a mí. Uno crece y disfruta la vida desde otros lugares porque nos dejamos cosas muy lindas. ¡Pero esas cosas lindas nunca se dijeron!

-También quedó flotando la idea de que la ayudabas con su economía. ¿Era tan así?

-Fue mutuo, sinceramente. Hablaría mal de mí si te dijera que la ayudé y tampoco lo diría. Vamos de vuelta a lo de antes: es muy complicado querer contar algo sin que te digan “eso no se dice, sé caballero”. Es un chino y prefiero decir la verdad sin entrar en detalles. Nos ayudamos mutuamente y así como ella hizo lo máximo por mí, yo hice lo máximo por ella.

-¿A futuro creés que se podrán juntar a tomar un café?

-No sé, no sé si tiene sentido. No es algo que me pongo a pensar si tengo que ir a tomar un café o algo con Cinthia. No sé si nos haría bien. Depende también cómo reaccione ella cuando yo vuelva a estar en el medio, cuando vuelva a salir o a hacer algo. Porque a lo mejor reacciona para cualquier lado, ¿y qué café voy a tomar? ¡Me va a poner algo en el café! No, dejá.

-¿El amor de pareja está terminado?

-Yo siempre vivo el presente y jamás diría “nunca más”. Porque creo que fue una historia de amor hermosa y nos unen muchísimas cosas. Nosotros no hablamos directamente pero ella habla con mi familia todo el tiempo. Me entero porque me cuentan. La adoran a Cinthia y Cinthia a mi familia también. Hay un montón de cosas que están intactas. Después su enojo fue porque yo conocí a Agustina (Agazzani), no fue por otro lado. Si yo me separé, estuve seis meses solo y nunca hubo un problema. El problema vino cuando conocí a Agustina y se aumentó más con el error mío, y lo reconozco, de haber aceptado el Bailando en su momento con Agustina. Ahí ella se terminó de enojar y empezó a disparar con todo.

-¿Por qué decís que fue un error tuyo haber aceptado el Bailando con Agustina Agazzani?

-Hay que reconocer en la vida cuando uno se equivoca y yo me equivoqué porque estaba en un día... Imaginate que el mismo día que el Chato Prada me llamó, a mi hermano le había dado un ACV y yo estaba con la cabeza en cualquier lado. Soy yo el responsable, me hago cargo pero mi cabeza estaba a mil y no me detuve a pensar. Es más, pensé al revés y dije: “Va a tener laburo Cinthia porque lo necesita, sé lo que ella trabaja y lo que ama el Bailando”. La condición era entrar los dos y dije: “Está buenísimo, nos sirve a todos”. Después me di cuenta de que iba a ser una locura estar ahí paradito con mi ex novia ahí mismo. O sea, no. Después se fue acomodando, Agustina se bajó y nos vino bien a todos.

-¿La relación con Agustina cómo quedó? Salieron dos semanas, los agarró la pandemia en el medio y se separaron.

-Con el respeto de los medios, es raro porque uno conoce a alguien y con dos fotos ya te arman una novela: “La nueva novia de”. ¡Y no era mi novia! Los dos en la intimidad lo sabíamos y lo hablábamos. Pero uno no puede en cámara salir a decir: “No es mi novia” porque quedás mal como caballero. Pero Agustina pensaba lo mismo que yo y nos estábamos conociendo.

-¿Nunca fue tu novia?

-No, nunca. Jamás nombramos esa palabra entre nosotros. Eramos dos personas solteras que decidieron conocerse. No resultó porque en el medio nos agarró la pandemia y naturalmente los dos decidimos que cada uno haga su camino. Hubo un llamado: “Che, me parece que esto es así, ¿vos qué opinás?”, y la respuesta fue: “Sí, opino lo mismo”. Listo, ya está. Fue simple para los dos.

-¿Quedó todo bien?

-No hablé más tampoco, qué se yo, no tengo idea. Tampoco me detengo porque no fue una novia en mi vida. Cinthia sí me ocupa pero tampoco me puedo detener en cada persona que conozco porque no sé, no podría.

-¿Por qué? ¿Conocés muchas?

-(Risas) No, no, no, te juro que estoy recontra solo. Recontra, ¿eh? Estamos en cuarentena pero así y todo no soy de hablar por Instagram con gente que no conozco. No saldría con alguien que no conozco. Ahora, si me decís que tenés una amiga que es buena gente y que podemos salir a comer los tres, vamos a comer y después veremos qué sucede. Pero no soy de mandarle mensajes a alguien que no conozco.

-Pero sí debés recibir muchos mensajes.

-¡La televisión hace milagros! No hay dudas de eso. Sí trato de responder siempre los mensajes públicos, no los privados, pero sí cuando subo alguna foto y me comentan. Ahí trato de responder.

-El foco del conflicto principal en el Bailando con Cinthia fueron sus celos con Luli Salazar. ¿Pero en los 14 meses de noviazgo previos al certamen ella no sabía que vos eras amigo de Luli?

-Qué buena pregunta. Por supuesto que sabía, si yo le avisaba que me iba a cenar y todo. Pero se ve que el Bailando potenció el enojo de repente. No sé qué pasó.

-¿Nunca compartieron una comida los tres: vos con Cinthia y Luli?

-No porque nunca se dio. No es que… A ver: yo la conocí a Luciana y mucho después a Cinthia. Entonces, Luciana ahí me dijo: “Amigo, quiero que sepas que Cinthia está hablando barbaridades mías”. Yo ni lo sabía a eso. Se podría haber enojado conmigo Luciana si quería pero como es muy amiga, nunca le pasó eso y me bancó a muerte mi noviazgo, mi pareja y todo. No es que me dijo: “Vos sos un mal amigo porque te enamoraste de la mujer que me criticó”. No pasó nada de eso. Por eso me sorprendió tanto el lío del Bailando y no creía nada. Pensaba: “Son dos figuras que están jugando, se están divirtiendo, qué se yo”. Pero después caí de repente y era insostenible.

-Era Hiroshima y te explotaban las bombas atómicas al lado.

-Aparte ellas son dos bombas y ninguna es tranquila. Luciana obviamente que es más tranquila pero es Luciana Salazar y la otra es Cinthia Fernández. ¡Te la regalo estar ahí en el medio! Y yo que la manejé como pude. ¿Qué me decían mis amigos? Se reían. Algunos me creían, otros no. Saben que Luli es mi amiga pero ese show que se ve ahí, de afuera se ve mucho más tremendo. No se entendía nada, era una locura y yo por dentro de mí pensaba: “Dios mío, ¡qué lío por Dios!”. En un punto terminaba siendo divertido y aprendí mucho. Uno aprende también de esos líos que se arman.

-¿Con Tinelli qué vínculo tenés?

-El mejor. A mí me trató bárbaro, me volvió a convocar para el Bailando y no puedo pedir más nada. De la nada entrar en el programa más visto de la Argentina y el programa más importante que tiene el país es tremendo. Encima entré en los 30 años, que fue el año más importante de Marcelo, calculo. Eran todas figuras y yo; ¡una locura!

-Fuiste una de las revelaciones del año.

-La verdad es que nos fue muy bien y creo que si no nos peleábamos, llegábamos mucho más. Quedamos a 20 días de las finales. Si no nos peleábamos con Cinthia o si no contábamos nada y vivíamos una mentira, en el buen sentido, garpábamos mucho más. Pero, ¿para qué eso? ¿Vivir una mentira a cambio de qué?

-¿Te hubieses bancado vivir una mentira 20 días más?

-No, no me banco una mentira a cambio de nada. Si para estar en televisión tengo que mentir, tengo que hacer lío o pelearme, mejor me voy a mi casa y soy feliz igual.

-Te debe haber dolido quedar afuera porque sos competitivo.

-Sí, obvio. ¿Sabés qué? Estás en una instancia en la que nadie se quiere ir. Hay momentos en los que te sobrepasa todo y para uno que no baila, todo te cuesta mucho más. Yo hacía doble turno todos los días de lunes a lunes para hacer algo digno y es tremenda la diferencia con el que baila. Y estábamos segundos en el promedio con Cinthia. Hay bailes que hicimos que los miro y digo: “Guau”.

-¿Sos de mirar para atrás con nostalgia?

-No. A veces, me pasa cuando algún mío no lo vio y me pide: “A ver, mostrame algo que hiciste”, entonces le muestro y me río. Me estallo de la risa.

-¿Qué mirás en la tele ahora que estás en Rosario?

-Obviamente que al Cantando lo miro y lo sigo por las redes sociales. Porque La flia es como mi casa. Ellos me metieron con Cinthia en la televisión y se me hace inevitable mirar el Cantando. Quiero saber qué pasa y si miro algo, miro el Cantando. Después no miro mucho más porque a la mañana y a la tarde estoy trabajando, recién vuelvo a mi casa alrededor de las 9, ceno y ahí prendo la tele. Pongo el Cantando y me duermo mirando la tele.

-¿Tenés ganas de enamorarte?

-Creo que el amor es lo más lindo que le puede pasar a una persona, no hay ninguna duda. Estar enamorado y  encontrar a ese ser que te haga feliz, que te haga vibrar en todos los sentidos de la vida, sí, claro, ¿quién no quiere? Pero soy una persona que está acostumbrada a estar sola. No es que extraño la vida en pareja, aunque cuando llega es maravilloso. Pero tiene que llegar y no buscar en otro lo que no está en mí. Para eso prefiero estar solo. El amor se tiene que dar de forma natural y a mí me gusta que no nos necesitemos sino que nos sumemos y nos potenciemos. No está bueno ponerse en pareja para no estar solo.

-¿Ser papá nunca fue un plan en vida o cambiaste de idea?

-Nunca fue un plan en mi vida, nunca lo soñé y por eso cuando me mudé, lo hice a un departamento de un dormitorio. Mi vida hoy está basada en la libertad, en la independencia pero eso no significa que el día de mañana no sienta tener un hijo, sea con la persona que sea. Hoy elijo no ser padre y tener la vida que tengo. ¡No tengo apuro porque no tengo 79 años! Tengo 37 años: soy del 18 de marzo del 83, de Piscis.

-¿Con Cinthia tenían el proyecto de armar una familia?

-Sí, sí, en su momento quizás sí. Ya era algo lindo que hablábamos. No es que ella me decía: “Quiero ser madre” pero siempre cuando uno está enamorado y está bien, está el proyecto. Yo nunca quise ponerle fecha ni decirle “sí, quiero ser padre” porque es una obligación muy grande y no quiero ser esclavo de mis palabras. Por eso, ante la duda prefiero exagerar para un costado y no para el otro. Es mucha responsabilidad y pensá que cuando iba a su casa éramos: Cinthia, las tres nenas, Carmencita que es un amor que trabaja y vive con ellas, la mamá y yo. Eramos una banda. Imagínate sumar un hijo a todo eso, hubiera sido una responsabilidad muy grande.

 

Martín Baclini rompe el silencio: “Cinthia habló desde el dolor y sé que no puede dudar del amor que tuve por ella y por sus nenas”