Martina Fasce sufre por la pandemia:

ES LA SECRETARIA DE EL PRECIO JUSTO

Martina Fasce sufre por la pandemia: "Soy muy hipocondríaca y esto me está matando: todo el tiempo siento que tengo coronavirus en las manos"

Martina Fasce sufre por la pandemia: "Soy muy hipocondríaca y esto me está matando: todo el tiempo siento que tengo coronavirus en las manos"

Es rosarina, tiene 28 años y acompaña a Lizy Tagliani todos los mediodías en el programa de Telefe. Está en pareja con Sebastián, el hermano de Chino Leunis, y con quien tiene una hija, Valentina, de tres años. Y cuenta que durante años sufrió ataques de pánico, que tiene muchos TOC y que hoy sufre por los riesgos de contagiarse el COVID- 19.

Simpática y risueña, Martina Fasce (28) ilumina con su presencia la pantalla de Telefe cada mediodía en El precio justo, el programa de entretenimientos que conduce Lizy Tagliani y en el que la actriz y modelo oficia de secretaria. En pareja con Sebastián Leunis, el hermano del Chino y mamá de Valentina (3), Martina atraviesa un presente armonioso tanto en lo personal como en lo profesional. “Hacer El precio justo es disfrute pleno y son dos horitas en las que me olvido de todo y salgo al aire a jugar y divertirme. Me olvido de cualquier problema que pueda tener y disfruto al extremo. La paso excelente, me muero de la risa y estar con Lizy es una fiesta constante”, arranca la morocha.

-¿Cómo es tu vínculo con Lizy?

-Tal cual se ve en la tele: ciento por ciento sincero. Nos podemos reír juntas y también decirnos en la cara las verdades más crudas. En el programa nos mostramos tal cual somos y tenemos el mismo vínculo delante y detrás de cámara. Ella me jode todo el tiempo y le agradezco que sea tan sincera conmigo. Cualquier cosa que me diga lo tomo como un consejo de una grosa.

-¿Tu hija te mira por tele?

-¿Sabés que no? Valentina tiene tres años y medio y no me mira casi nunca. Cuando regreso a casa y le pregunto si me miró en la tele, me dice que no, con cierto desprecio. Se queda con mi suegra y yo creo que no me quiere ver porque me extraña.

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-¿De dónde sos?

-Nací en Rosario y me vine a vivir a Buenos Aires a los 20 años; o sea hace ocho. Vivía en Palermo e hice de todo para sobrevivir: trabajé en venta al público en una casa de electricidad sobre la calle Córdoba, pintaba zapatillas a mano y las vendía en el Parque Las Heras con una manta y luego di un saltito y empecé a trabajar en una agencia de márketing que manejaba promotoras.

-¿Qué habías hecho en Rosario previo a venirte?

-¡De todo! Desde los 15 a los 19 trabajé en una comedia infantil que se llamaba Princesas un amor verdadero y nos iba re bien. Hacíamos televisión en el canal Somos Rosario, teatro y gira por el interior. Estudié comedia musical en El Círculo de Rosario y en la academia del Broadway. También estudié dos años de periodismo y diseño de indumentaria pero siempre arrancaba una carrera y la dejaba porque todo me aburre muy rápido.

-¿Tu familia te apoyó cuando dijiste que querías ser artista?

-No tanto. Mi papá no confiaba mucho en mi talento y creo que se frustró cuando me fue a ver en Rosario a la muestra de fin de año de comedia musical, en la que me escuchó cantar y fui un desastre. Me tocó hacer de la protagonista de Grease, canté muy mal y mi viejo me dijo: “Marti, ¿por qué no te fijás en dedicarte a otra cosa que no está tan bueno esto que estás haciendo?”. Tenía 16 años y si bien fue muy crudo conmigo, eso me dio el impulso para contestarle: “Me voy a romper el alma para triunfar”. Igual mis viejos me bancaron económicamente la carrera y me re apoyaron en lo que quise hacer. Estuvieron muy presentes conmigo.

-¿Ellos a qué se dedican?

-Mi papá, Marcelo, es carbonero y tiene una envasadora de carbón. Mi mamá, Norma, es su secretaria en la empresa, hace las cobranzas y va a los supermercados a repartir las bolsitas de carbón. En una época, se prendió fuego una máquina y tuve que trabajar ahí envasando carbón con mi familia. Ese fue mi primer trabajo, a los 14 años, con jogging y zapatillas deportivas envasando carbón.

-¿En qué consiste ese trabajo?

-Las que protegen al medio ambiente me van a salir a matar con esto pero el carbón es madera quemada que la traen en camiones del Chaco, llegan a la fábrica de mi papá y a través de máquinas filtran el carbón y se va envasando en bolsitas. Cuando se quemó la máquina, lo hicimos manualmente. Tengo un hermano, Lucas (31), que trabaja con mi viejo ahí.

-¿Sos deportista?

-Híper. Ya de chiquita hacía básquet, fútbol, natación, gimnasia deportiva, gimnasia rítmica y como era recontra machona, jugaba al fútbol femenino a escondidas de mis papás. Hacía mucha vida de club y amaba ir a la cancha todos los domingos a ver a Newells. Siempre fui amante de los deportes y del arte y en un momento de mi vida tuve que dejar los botines por los zapatitos de danza. Fue una elección consciente y me metí a hacer comedia musical.

-¿Por qué te viniste a los 20 años a Buenos Aires?

-Fue así: en Rosario estuve de novia desde los 16 hasta los 20 y fue una relación muy tóxica, con muchas infidelidades de su parte. Me metía los cuernos, me recontra engañó y me dejó traumada de por vida con el fantasma de la infidelidad. Estaba súper insegura, descubrí que me cagaba con una mina que yo conocía y eso me impulsó a dejar todo y venirme a Buenos Aires. En esa época, conocí a Martín Bossi, quien había visitado nuestra escuela de comedia musical y él me incentivó a venirme a Capital.

-¿Bossi?

-Sí: pegamos recontra buena onda, nos hicimos amigos y él me impulsó a venirme a probar suerte a Buenos Aires. Le voy a estar agradecida toda la vida a Martín porque gracias a él tomé la decisión de venirme para poder dedicarme al arte, que es lo que más amo en el mundo. Es mi sueño y mi deseo de siempre.

-¿Seguís en contacto con él?

-Sí. Nos conocemos hace 8 años, es un genio, un gran amigo y siempre fue recontra buena onda conmigo. Lo fui a ver hace poco a Kinky Boots al teatro y le volví a agradecer porque todo lo lindo que me está pasando en cierta medida es gracias a él, que me incentivó a pegar el salto. ¿Si me tiró onda alguna vez? No, jamás, fue muy ubicado y respetuoso siempre. Pegamos una linda energía desde que nos conocimos y nos hicimos amigos.

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-¿Cuál fue tu primer trabajo artístico en Buenos Aires?

-A los dos meses de haberme instalado en Capital y mientras trabajaba en atención al público en una casa de electricidad, me surgió un casting y quedé elegida para el reality El artista del año, que conducía Mariana Fabbiani por El Trece. Duró dos meses el programa y estuve todo el primer mes ahí, encerrada tipo Gran Hermano y hacíamos performances cada semana para Nico Repetto y Nacha Guevara, que eran el jurado. ¡Estaba feliz! En esa época me puse de novia con un chico de Quilmes pero no funcionó porque estaba en un momento de mi vida en el que quería más libertad.

-¿Cómo es eso?

-Claro: yo venía de una relación tóxica con mi ex de Rosario, al toque me puse a salir con este chico de Quilmes y si bien duró dos años, nunca me enganché del todo. Sabía que eso no iba a ser para siempre y no me comprometí porque estaba enfocada en crecer en mi carrera. En ese momento me crucé con Gerardo Sofovich y me dio un personaje en La peluquería de Don Mateo, con René Bertrand y Toti Ciliberto. Fue una experiencia re linda y Sofovich me trataba como una hija. Fue súper respetuoso y generoso conmigo.

-¿Cómo siguió tu recorrido?

-Después de La peluquería, laburé a full en la agencia de márketing y a la par hice bolos en novelas como Taxxi amores cruzados y Campanas en la noche. También hice un personaje en Animales sueltos y en el medio conocí a mi actual novio, Sebastián Leunis, y fui mamá de Valentina.

-¿Cómo conociste a Sebastián?

-En un viaje de laburo a Bariloche. El trabajaba en otra agencia de márketing, coincidimos allá y fue amor a primera vista. Fue onda: “Te gusto, me gustás, seamos novios”. ¡Un flash! Y a las pocas semanas ya estábamos viviendo juntos. Sebas tiene 42 años, yo 28 y no noto para nada la diferencia. Cuando nos conocimos, estaba de novia con el chico de Quilmes así que me separé y al día siguiente me puse de novia con Sebas.

-¿Así de rápido?

-Sí: soy súper noviera y siempre un novio reemplazó al otro. Jamás estuve sola y llevo 15 años de novia más o menos. ¿Qué me enamoró de Sebas? Su creatividad, su inteligencia y su manera de comprenderme porque no es fácil estar al lado mío. Soy una mina que tuvo ataques de pánico, trastornos obsesivos compulsivos y miles de quilombos psicológicos. El también tuvo mambos parecidos y esta capacidad de comprendernos mutuamente nos hizo engancharnos. No tenemos peleas, jamás peleamos. fasce adentro - copia

-¿En qué momento sufriste ataques de pánico?

-Arranqué a los 21 y de los 21 a los 22 fue la peor etapa, al punto de que casi no podía salir a la calle. Estaba todo el día encerrada en el departamento, tenía agorafobia, fobia social y me daba terror estar rodeada de gente. Lo resolví con mucha terapia cognitiva y en ese momento estaba desesperada buscando una salida. Buscaba foros en internet y me contacté con un psiquiatra español, quien me recomendó a mi psicólogo actual, con quien me analizo hace 7 años ya. Es un genio y en dos meses me sacó del pozo existencial en el que estaba.

-¿Supiste por qué habías caído en ese pozo?

-Creo que nací ansiosa y con ataques de pánico pero recién de grande me di cuenta de que de chiquita había sufrido ataques. Recuerdo que mi mamá me dejaba en la puerta de la escuela y hasta el primer recreo yo no hablaba ni una sola palabra con nadie. Mi TOC más fuerte era ese: les pedía a mis amiguitas que no me hablaran hasta el primer recreo. En mi cabeza pensaba que mi mamá se iba a morir y me la imaginaba muerta, tirada en la calle en un accidente de tránsito. Hasta el primer recreo tenía esos pensamientos horribles y no quería que nadie me dirigiera la palabra hasta el primer timbre.

-¿Se lo contabas a tus papás cuando volvías a tu casa?

-No, no lo hablaba con nadie, me lo guardaba todo y de grande me di cuenta de que era ansiedad y ataques de pánico. Recién a los 21 años le pude poner nombre a eso y gracias a la terapia cognitiva pude salir adelante. Agradezco que me haya pasado lo que me pasó porque gracias a eso me pude conectar con personas muy valiosas que jamás hubiese conocido si no transitaba esa etapa.

-¿También tenés TOC?

-Sí, tengo todos los TOC del universo, en especial los referidos a la salud. Esto del coronavirus ahora me está matando y siento continuamente que tengo el COVID-19 en mis manos. Soy muy hipocondríaca, la más hipocondríaca del planeta, me la paso yendo a la guardia y siempre me está doliendo algo. Me la paso leyendo por internet los síntomas de todas las enfermedades y creo que sé más que un médico de todo lo que leo e investigo.

-¿No te preocupa ser así?

-Sí, claro y por eso hago terapia hace 7 años. Quiero cambiar. Por suerte, nunca tuve ninguna enfermedad más grave que la ansiedad generalizada que tengo. El problema es que no puedo ser careta con lo que me pasa y no cambio cuando estoy con mi hija, por ejemplo. Valentina sabe que su mamá es así y va creciendo con una madre sincera, que le cuenta todo lo que va viviendo. Si estoy mal, le pido que me banque un toque porque estoy en medio de una crisis ansiosa. Ella ya me conoce, sabe cómo soy y trato de no trasladarle mis miedos. Pero algo le traslado, es inevitable.

-¿Con Sebastián no les genera crisis esta hipocondría?

-No porque él también pasó por etapas similares y nos recontra entendemos. Por eso te conté cómo nos conocimos y nos comprendemos perfectamente. Con Sebas no estamos casados y tampoco nos vamos a casar porque no creemos ni nos identificamos con el casamiento.

-¿Con el Chino Leunis, tu cuñado, cómo te llevás?

-Súper bien. Lean es una persona muy humana y nos llevamos bárbaro. Ellos son híper familieros, nos vemos constantemente y su hija, Delfina, va al mismo colegio que la mía así que nos vivimos cruzando. A mi sobrina la amo con todo mi corazón y con Karin Rodríguez, su ex mujer, somos más que amigas. Somos más bien hermanas y nos amamos. Tenemos un emprendimiento de collares, somos muy parecidas, tenemos la misma onda y nos conocemos al ciento por ciento.

-¿Y con su novia actual, Macarena?

-También me llevo espectacular. Es raro pero me llevo re bien con las dos, tanto con Karin como con Maca. Conecté con las dos desde lugares distintos y por suerte no hay enojo ni celos de ninguna parte. Soy muy transparente, las dos saben que me hablo con las dos y está todo más que bien.

-¿Con qué soñás?

-¡Con tantas cosas! Mi sueño es ser una estrella y conquistar el mundo. Confío en mí y sueño muy en grande. Sé que algo bueno me va a pasar, lo siento y lo percibo. Trabajo para eso incansablemente, todos los días de mi vida. En lo inmediato, quiero dar un paso más en mi carrera y si bien estoy contenta y agradecida con mi lugarcito de secretaria de El precio justo, tengo ganas de ir por más. Necesito tirarme a la pileta, dar el gran salto y arriesgarme a algo más. Sé que pronto va a llegar.

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