Mónica Ayos: “Con Diego perdimos nuestros anillos a poco de habernos casado

FUE EN MEDIO DE UNA GRABACIÓN

Mónica Ayos: “Con Diego perdimos nuestros anillos a poco de habernos casado"

Mónica Ayos: “Con Diego perdimos nuestros anillos a poco de habernos casado"

La actriz la reveló a Pronto que a los dos años de haber dado el sí, perdió su alianza grabando una novela. Y a su marido le pasó lo mismo, solo que él lo niega y sigue pensando que debe estar traspapelada en algún lugar de la casa. 

Mónica Ayos (47) conoció a Diego Olivera (53) en las grabaciones de Matrimonios y algo más, se enamoraron furtivamente y se casaron el 29 de noviembre de 2002. Llevan 21 años juntos, 17 de casados y están radicados en la Ciudad de México, donde lograron cimentar sus carreras artísticas a nivel internacional, por fuera de lo que ya habían cosechado a nivel actoral en la Argentina. En una entrevista exclusiva con Pronto a través de una transmisión en vivo por Instagram, desde el patio de su casa en el DF Mónica abrió su corazón y expresó un gran deseo personal: volver a casarse nuevamente con Diego para renovar las fotos y hacer un fiestón junto a sus seres queridos. Pero será a futuro, claramente, cuando la pandemia del coronavirus forme parte de un pasado lejano y olvidado. La charla se desencadenó cuando la actriz y ex vedette hablaba con mucho amor de sus hijos.

-¿Podés creer la carrera que está haciendo tu hijo Federico?

-Sí y se lo merece, ¡es un pedazo de actor! No se fija en su físico, no está pendiente del musculito, es un actor totalmente abocado a lo que pida el personaje y su cara le permite hacer de lindo, de feo, de pobre, de rico. ¿Viste esas caras que son versátiles? Tiene mucha formación y se me merece lo que le está pasando.

-¿Qué característica tiene Fede que cuando lo mirás decís: “Es tan mía”?

-El es un geminiano como yo, muy desbolado como yo y tiene mucho ángel. Me veo muy parecida en lo ansiosa: él es muy ansioso, lo quiere todo ya y ahora. Es apasionado e intenso y lamento tanto haberle heredado todo eso. Podría ser más tranquilo y zen; ésa es Victoria. Ella es más zen, mucho menos ansiosa, más pensante. Nosotros somos más viscerales. Sin embargo, Victoria se parece mucho a mí físicamente.

-Subiste fotos y videos en Instagram donde se ven muy parecidas Vicky y vos.

-Sí, ¡mutó la chica! No sé, o yo me hice las cirugías muy bien. Se parece a mí porque me hice la naricita normal, porque de un día para el otro me creció la nariz a mí. ¡Por eso me la operé! No es que ya venía con una nariz así de gigante, pero de un día para el otro creció.

-¿Te generó mucho complejo la nariz que decidiste operarte?

-Y, porque me empezó a crecer a los 29 o 30. Un día me levanté y tenía un naso que casi le saco un ojo a Diego. ¿Sabés qué me pasó? Trabajé mucho con mi amigota que la amo, Natalia Oreiro y ella tiene un enchufe, ¡una nariz perfecta! Y yo tenía todas las escenas con ella y creo que ahí dije: “Tengo la nariz muy grande”. Después hice una peli, me vi en la pantalla grande con Nico Cabré, que tiene la nariz perfecta del año, y vi que casi le saqué un ojo. Dije: “No, esto lo voy a arreglar” porque me acomplejaba. Pedí por favor que no me toque la punta, que solo me arregle el hueso. Un hueso que tenía roto de épocas mías no memorables, de aquella época de la violencia de género. Me arreglaron el hueso y la punta me dejaron la mía.

-¿Tenías el tabique torcido por una golpiza de tu ex, el papá de Fede?

-Sí, por una patada en la cara. Me dio patadas en la cara, en la nuca, detrás de las orejas. La patada en la cabeza fue recién parida y ahí fue la famosa violación, que en realidad fue sexo a la fuerza no consentido y que tenía que ver con mi salud en todos los aspectos. Había tenido un parto muy difícil y el útero estaba en condiciones muy delicadas. Estaba pendiendo todo de un hilo, un mirame y no me toques. La operación de la nariz fue a mis 36 años, así que hice casi toda mi carrera con la otra nariz. Se me afinaron muchos los rasgos y debo reconocer que me quiero volver a casar solo para casarme con esta nariz. ¡Quiero tener fotos para mostrarles a mis nietos con la nariz que conocen de la abuela! Ojo, toco madera: no voy a ser abuela todavía. Quiero otro vestido y esta nariz pero estamos en una época en la que no podemos planear nada que sea multitudinario.

-Más allá de la cuarentena, ¿qué falta para que se concrete ese deseo? ¿Hubo propuesta de Diego?

-Con Diego siempre fantaseamos pero es la excusa para juntar a toda la familia de nuevo y hacer una fiesta. Queremos esa misma fiesta otra vez porque la pasamos tan bien. Siempre es una excusa pero mirá lo que te voy a contar: ¡los dos perdimos el anillo de casados! Fue a los dos o tres años de habernos casado. Diego lo perdió en una novela con Araceli González y yo lo perdí en Franco Buenaventura, el profe, en Telefe. Cuando hacés una novela no tenés que usar anillo de casada porque yo hacía de soltera siempre, entonces dejé el anillo en alguna ropa y él lo mismo. El contexto del casamiento es muy lindo pero creemos muy poco en eso. Creemos en que nos elegimos todos los días y la fiesta es más bien una excusa.

-¿No volvieron a hacerse otra alianza?

-¡Nada! Encima el caradura de Diego sigue diciendo que no la perdió. “No puede ser, tiene que estar en algún lado de la casa”, dice pero si yo hice todas las mudanzas y jamás apareció. “Recuerdo que ese día lo traje de la novela”, insiste pero no, ¡no lo trajiste, flaco, no está más! No tenemos ningún amuleto de la pareja y ya con despertarnos y vernos la jeta todos los días, ¡nos acordamos que uno se casó con el otro!

Por Nico Peralta

Mónica Ayos: “Con Diego perdimos nuestros anillos a poco de habernos casado"