Paula Cancio: “Varios conocidos y amigos de mis padres murieron por el coronavirus”

FUERTE TESTIMONIO DESDE MADRID

Paula Cancio: “Varios conocidos y amigos de mis padres murieron por el coronavirus”

Paula Cancio: “Varios conocidos y amigos de mis padres murieron por el coronavirus”
La actriz española, pareja de Miguel Angel Solá, compartió con Pronto un crudo relato personal de cómo vive la pandemia del COVID-19 en España, donde ya van más de 22 mil fallecidos.

Después de cinco años viviendo en la Argentina, Paula Cancio (35) y Miguel Angel Solá (69) regresaron a España y se instalaron en Madrid junto a su hija, Adriana (7). Tenían previsto actuar en teatro pero la pandemia del COVID-19 los obligó a suspender todas las actividades artísticas para resguardarse en su casa madrileña. Mientras en Europa los números de víctimas fatales siguen creciendo a pasos agigantados –en España ya son más de 22 mil los muertos por el coronavirus-, la actriz cuenta vía telefónica a Pronto cómo transitan los días con Solá y Adriana.

-¿En qué etapa del aislamiento están?

-Estamos en casita en un período de aceptación, de aceptar la realidad que hay y a partir de ahí tratar de tomárnoslo de la mejor forma y de aprender algo de lo que está sucediendo. Al menos en mi caso, esta cuarentena me está llevando a un viaje súper poderoso conmigo misma, de conocerme más. Muchas veces nos sentimos mal y la velocidad con la que vivimos el día a día no nos permite parar a preguntarnos o pensar por qué nos sentimos mal. Ahora al detenernos obligatoriamente todos, tenemos tiempo para reflexionar y pensar como nunca antes.

-¿Cómo llevan la convivencia de 24x7 entre los tres?

-Tanto Miguel como Adriana y yo estamos tratando de conectarnos de otra forma, desde una cosa mucho más real. Estamos reordenando los espacios de la casa y hacemos una especie de planning de cuándo ocupa cada uno tal habitación. Respetamos mucho los espacios individuales del otro para que no se vuelva agobiante la convivencia. Hay momentos en los que nos apetece estar solos e incluso nuestra cría quiere tener su aire. Y también hay ratos en los que ella quiere más atención, entonces nos ponemos a jugar y así vamos adaptándonos al día. Es imposible armar planes y vamos reordenándonos continuamente.

-¿Tuvieron una charla con Adriana? ¿Ella entiende lo que se está viviendo a nivel mundial?

-Sí, sí, sí. Desde el primer momento. Ella es plenamente consciente de todo. Curiosamente, pasamos mi cumpleaños en cuarentena, fue atípico y entendimos que puede ser igual de maravilloso haciendo una fiesta o quedándonos los tres en casa comiendo pizza, que fue lo que hicimos. Cumplí años el 20 de marzo.

-¿Y fue distinto a todos tus cumpleaños anteriores, no?

-Totalmente diferente a todos los del mundo mundial y ya no volveré a tener un cumpleaños así. O a lo mejor sí, ¿quién sabe? Fue súper especial y me di cuenta de que no necesitaba nada más que estar con Miguel y con Adriana. Estuvimos todo el día haciendo pasteles y pizzas y fuimos súper felices. Volviendo a mi hija, ella es plenamente consciente de todo y cuando suspendieron las clases, en el colegio les explicaron el motivo. Se está adaptando como una campeona y los chicos son auténticos maestros que se adaptan a cualquier situación.

-Tu familia también vive en Madrid. ¿Cuánto hace que nos ves en persona a tus padres?

-Desde antes de la cuarentena. El día de mi cumpleaños hice videollamadas con mis familiares y amigos más cercanos, y en esos momentos de Zoom pudimos festejar y brindar por medio de la tecnología. Como los últimos cinco años estuvimos en Buenos Aires, mis cumpleaños los he vivido a la distancia con mis padres y este año que estábamos aquí, también fue a la distancia. No fue muy diferente a los años anteriores y tampoco tuvimos ese momento para darnos el abrazo. En los últimos años aprendí que la distancia no es una cuestión física, es otra cosa.

-¿Tenés casos cercanos que hayan sido coronavirus positivo?

-Sí. Tuve a la mamá de mi mejor amiga, que es médica y dio positivo en el test de coronavirus. Estuvo al pie del cañón en el Centro de Convenciones de Madrid, donde se montó un hospital de campaña y como estuvo en primera línea, se contagió y le dio positivo. Por suerte, se ha recuperado pero también tengo otros conocidos que han fallecido por el COVID-19.

-¿Son familiares tuyos los que murieron?

-No familiares pero sí conocidos, incluso amigos de mis padres han fallecido por el coronavirus. Te hablo de gente de edad más avanzada, con patologías previas pero el coronavirus ha acelerado muchísimo sus enfermedades. Es muy triste y es una enfermedad muy jodida por cómo es el final: es un final en absoluta soledad porque no te puede acompañar nadie. Es tan contagioso el virus que no puede haber nadie en un momento dado agarrándote la mano y despidiéndote. Es un proceso jodido y un final muy triste porque el enfermo está solo y sus familiares también. Eso provoca que se viva un duelo de una forma bastante distinta.

-Al estar prohibidos los funerales, los familiares tampoco pueden despedir a sus muertos.

-Exacto. No hay funerales y aquí en Madrid ha habido tantos muertos que llegó un momento en que se colapsaron los crematorios. Tenían que llevar los cuerpos a cremar a otras ciudades, tal vez a 700 kilómetros de aquí, y las propias familiares perdían el contacto y ni sabían dónde estaban sus seres queridos fallecidos. Es tremenda la situación.

-¿Es real que están depositando los cuerpos en una pista de patinaje sobre hielo?

-Sí, es así. Nosotros vivimos a dos minutos del Palacio de Hielo, que es el sitio donde mi hija iba a menudo a patinar, donde yo iba al gimnasio y es una especie de shopping con distintos locales. Ahora mismo, en esa pista es donde está el depósito de cadáveres porque ya no entran en ningún lado, ni siquiera en los depósitos de los hospitales. El Palacio de Hielo era nuestro shopping de cabecera, adonde íbamos a comprar al mercado y ahora nos causa mucha impresión. Va a pasar mucho tiempo hasta que volvamos.

-Suena a película de ciencia ficción.

-Aquí la realidad superó cualquier ficción. Sin dudas que es un antes y un después en la vida de todos. Los humanos somos seres que buscamos permanentemente la seguridad, lo cual es una falacia porque de un momento a otro se te cae una teja en la cabeza y te mata. Nos pasamos la vida buscando seguridades y ahora el coronavirus nos obliga a vivir en la incertidumbre. De aquí en más la vida va a ser eso: “Plantéate cómo quieres vivir hoy y mañana ya veremos”.

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-Los números de España son alarmantes: más de 22 muertos y más de 200 mil infectados. ¿Qué te pasa por el cuerpo?

-He pasado por muchas fases en este confinamiento y al principio estuve en un estado de mucho miedo. Pasé de la tranquilidad a estar con miedo porque de repente fui al supermercado y vi que se había convertido en un sitio donde todo el mundo iba con mascarilla y guantes, te chocaban con los carros, había mucha paranoia. Entonces, las primeras veces salía de la burbuja de mi casa para ir al súper y me topaba con la energía densa que se respiraba en la calle. Al principio, viví en estado de tensión y miedo y luego cambié el chip para vivir esta historia de otra manera.

-¿Qué medidas de precaución tomás cuando salís a comprar alimentos?

-Tomo todas las precauciones que dicta el gobierno: uso mascarilla, guantes, lavo automáticamente la ropa cuando llego a casa, desinfecto los paquetes cuando vuelvo, tomo el metro y medio de distancia social para mayor seguridad. Incluso hago una planificación de las compras para no bajar todos los días y estoy muy atenta a eso. Miguel está muy bien pero por su edad está dentro del círculo de las personas de mayor riesgo y de cara a las salidas, trato de ir siempre yo.

-La actividad artística está parada. ¿Cómo lo llevan?

-Está complicado el panorama, al igual que en todos lados. Se dice que recién hacia fines de año se comenzará a hablar sobre la reactivación de algún espectáculo pero nadie sabe nada. Es una bola de cristal incierta, nadie sabe qué va a pasar. Hoy por hoy todo lo que representa un contacto con público, está suspendido. El teatro y nuestras fuentes de ingresos están cerrados. De hecho, con Miguel estábamos a punto de comenzar a dar unas masterclass, iba a ser nuestra primera experiencia como profesores e íbamos a llevar una obra de teatro a Miami y luego a Madrid pero todo eso ha quedado suspendido.

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-¿Cómo imaginás o creés que va a seguir el mundo cuando todo esto pase?

-Qué pregunta. No lo sé. Creo que va a haber un antes y un después. De eso no tengo dudas. Los países no estaban preparados para esto y a eso se suman todos los condicionantes que ha habido en cuanto a la educación y tantos otros temas. Nadie estaba preparado para que los críos tomen las clases en sus casas. Va a haber una reestructuración a todo nivel y el teletrabajo, que en España era algo impensable, hoy se convirtió en la primera opción de trabajo. Toda crisis se puede tomar de distintas formas y cuando uno la puede tomar desde el lado de qué nos puede enseñar o aportar, creo que ahí está el secreto. A nivel personal, cada uno elegirá cómo quiere cambiar y quién quiere ser después de toda esta historia.

Por Nico Peralta

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