ENTREVISTA

Santiago Artemis: "En la Argentina tenemos creatividad, pero nos falta individualidad"

Santiago Artemis: "En la Argentina tenemos creatividad, pero nos falta individualidad"

El diseñador fueguino de 25 años conducirá en octubre la reversión argentina de No te lo pongas. Mientras espera el estreno, el modisto habló con PRONTO.com.ar sobre la moda argentina, su particular estilo y su influencia en los millennials

Santiago Artemis (25) tiene el "yo" fácil. Con más de 150 mil seguidores en Instagram, el diseñador de modas que vistió a Katy Perry, Britney Spears y Lali Espósito no tiene problema en reconocerse como influencia millennial o enumerar todos los logros de su carrera.

En octubre, Artemis conducirá No te lo pongas, la segunda temporada de la reversión argentina de What Not to Wear, el reality show británico en el que dos expertos en moda intentan cambiar los hábitos de vestir de los participantes. El programa se emitirá en los miércoles de belleza de Discovery Home & Health y también lo conducirá Pía Slapka.

Aquí, Artemis habla sobre su aporte al programa, revela futuros proyectos, analiza el estado de la moda y cuenta cómo logró convertirse en el referente de la vanguardia argentina.

 — En octubre vas a conducir No te lo pongas. ¿Qué prenda odiás que la gente se ponga?

 —No tengo un tema con una prenda en particular, amo todas las prendas por igual. El problema es la forma en la que la gente las combina. Te doy un ejemplo: el año pasado me compré un saco estilo 60s, verde agua, de una marca argentina, claramente representativo de un momento histórico. Un día paso con el taxi por Posadas y Rodríguez Peña y veo a una chica que tenía el mismo abrigo, pero con una bufanda, un jean abajo, unas Converse y digo: “ves, no es la prenda, es cómo la combinás, cómo la llevás”. Por eso me indigné, ¡lo mató al saco, lo asesinó! Sé que soy un personaje medio extraño y que no todo el mundo tiene esa cosa sensible de la moda, pero es importante entender que a veces no es tanto sobre la prenda en sí, sino la propuesta que le da uno.

 — Sos diseñador de moda, pero no estilista. ¿Qué le va a aportar tu mirada al programa?

 —Mi mirada en No te lo pongas es una mirada un poquito más deconstructiva. Es diferente y rompe con la norma de lo tradicional. Ya el hecho de que hayan buscado un chico que tiene una imagen tan fuerte, que roza con ambos sexos, me parece que es una buena señal. En el programa intento ser lo más honesto posible desde el lado del humor, no me gusta pensar la moda como un sistema de reglas, como “esto sí va, esto no va”. Si bien estamos en No te lo pongas, la idea es ayudar y acompañar.

 — ¿Cómo definís tu propio estilo? Genderless, ambiguo, andrógino, no binario…

 —Mi estilo podría ser categorizado como gender fluid, pero no me gusta ponerme rótulos. ¡Detesto! No tengo rótulos de nada, no soy gender nada, yo soy yo. Sé que, obviamente, uno lleva una responsabilidad muy grande porque te estás poniendo cosas que no se las puso nadie y de una forma poco convencional, pero sé que lo que hago, lo hago bien, porque la respuesta que recibo de la gente es justamente lo que quiero transmitir.

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 — ¿Cuál es la respuesta que recibís?

 —Yo creo que recibo respuestas muy abiertas, muy positivas. Sacando un par de haters particulares no recibo mala onda, malas vibras, porque la gente sabe lo que viene a ver cuando me viene a ver a mí. ¿Qué vas a venir a ver a mi Instagram y a mis redes si no querés ver lo que hago?

 — ¿Y en la calle?

 —En la calle, mucha buena onda. Sé que es un país más cerrado y que tildan las cosas de ridículas en primera instancia, mientras que en otros países no. En otros países te felicitan al toque. Te fe-li-ci-tan. “I love your look!”. Acá no es tan así, pero tampoco veo un país recontra negado, es bastante inclusivo comparado a otros.

 — ¿Alguna vez tuviste un episodio?

 —Sí, tuve una señora que me preguntó de qué circo venía.

 — ¿Le contestaste?

 —Le dije “vengo del circo del glamour y no hay más tickets”. Era una pacata de Recoleta, una boluda. Pero nada, qué se yo, no me enfoco en lo negativo. No pienso “ay, me insultaron”, yo estoy tipo “next!”. Me enfoco mucho en cosas que me nutren.

 — Así llegaste a vestir a Katy Perry, Lana Del Rey, Britney Spears… ¿Cuál creés que fue el breakthrough de tu carrera, el momento en que cambiaron las cosas?

—Hubo varios momentos. Lo de Katy Perry, o acá lo de Griselda Siciliani… Lo de Katy fue por el estilista. Yo era un chico como cualquier otro, que la seguía, tenía muchos contactos en MySpace. Después llevé todo a Facebook, me hice amigo de los estilistas, de los amigos íntimos de ella, y cuando empezaron a ver fotos mías ellos me propusieron vestirla. Yo no lo podía creer.

 — ¿Cuántos años tenías?

 —Tenía 18, 19. Empecé a armar propuestas, ellos me dieron luz verde para lo que sea y me dieron las medidas de Katy. Una vez que armé los vestidos me dijeron “bueno, pará, no mandes nada, porque vamos a ir a Buenos Aires, estamos cerrando con el sello discográfico”. Y eso fue el tour de ella. Pude verla en el Four Seasons, entregarle el vestido, charlar con todo el equipo, y al otro día hacer fotos de prensa como corresponde. Pero toda esta situación de hada madrina fue algo que sucedió como otras cosas que pasaron en mi carrera. ¿Por qué me apadrinaron? No lo sé, vieron algo en mí. Sucedió, le dieron bola a un pendejo extravagante de Argentina y eso me súper posicionó. 

 — Tu método entonces fue siempre seguir trabajando.

 —Siempre. Constancia, seguir trabajando, seguir haciendo… y siempre sin pensar, eh. No es que yo siempre estaba pensando en un goal o una meta, o en hacer plata. Todo recayó sobre mí de una manera muy natural, yo no soy una persona que analiza las cosas que hace. Las hago y punto.

 — En relación al paso del tiempo, ¿tu estilo también va mutando? ¿Hoy te pondrías algo que hace cinco años considerabas hermoso?

 —Yo siempre digo que cuando una persona tiene un estilo, lo que hay que hacer es pulirlo. Y yo, por suerte, soy una persona que siempre tuvo un estilo: soy cintura, soy hombros, soy cigarette. Estoy en eso, puliendo mi estilo. Y me veo hace ocho años y capaz digo “la verdad que medio cache lo que te pusiste”, pero se entendía más o menos lo que quería aportar. Era como yo, versión pobre. ¡Pero era yo! Así como Chanel tiene las perlas y la chaqueta con el blanco y el negro, yo tengo las hombreras y la silueta ochentosa.

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 — Decís que no sos de analizar ni de tener una meta todo el tiempo. ¿No hay algo a lo que aspires ahora?

 —Ahora que estoy con muchas cosas y no tengo tiempo de nada, a lo que aspiro es a terminar las cosas que estoy proyectando este año. Un libro, este programa de televisión, otro programa de televisión, proyectos de charlas...

 — ¿Un libro?

 —Sí. Lo estoy armando con una editorial muy importante del país. Ellos querían hacer una biografía, pero la idea es hacer una mini bio, no tengo cuarenta mil años, tengo 25, entonces… Mini biografía, un poco de styling pero no mucho porque no soy estilista, un poco de self-discovery, consejos, aspiraciones, cosas que pueden ayudar a otras personas. Nunca flashear teacher, siempre ser alumno. Tampoco ser un role model, no soy Unicef.

 — ¿Vamos a ver una faceta parecida en No te lo pongas?

 —Sí, y está bueno porque cuando lo filmamos hablamos mucho del tema de entender una silueta, no solamente “¡ay, el colorado te queda bien con el rosa!”.

 — Vos tenés un público muy joven. ¿Por qué creés que la gente va a ir a la televisión de cable, un formato que no está en su mejor momento, cuando sos más fuerte en Instagram y en las redes?

 —La gente, por suerte, todavía sigue mirando tele. La gente que sigue mirando tele y pueda cambiar de canal y ponerme a mí, si les gusta, ya es un plus. Hace poco estuve en CNN, me hicieron una entrevista, puse en mis redes que lo miraran y mucha gente lo miró. Esto de traccionar y mover gente es algo que realmente me divierte. Hago un desfile y viene todo el mundo. En el Hipódromo colapsamos de la cantidad de gente que fue, y lo organicé desde Japón. Ese tipo de respuestas hace que uno entienda que lo que uno hace tiene poder y tiene un peso. No es que yo digo “vengan a mi desfile” y vienen dos gatos locos: o sea, muevo gente.

 — Entonces, tus seguidores de Instagram van a prender la tele para verte a vos.

 —Sí, y de hecho siempre lo hacen, eh. Cuando estoy en un programa me llegan mensajes y mensajes que no puedo responder porque tengo demasiados.

 — Y quizás consigas un público que antes no tenías.

 —Total, porque aparte este programa es para gente de todas las edades. Chicas jóvenes, señoras grandes, madres, abuelas… Yo siempre tuve una buena relación con las mujeres en general. Bueno, soy gay, o sea, hola. Siempre tuve relaciones muy profundas con las mujeres.

— ¿Qué le falta a la moda argentina y qué tenemos for export?

 —For export, tenemos talento. Andá a Chile a ver si encontrás diseño de autor… ¡No hay nada! En la Argentina tenemos creatividad, pero nos falta individualidad. La mujer argentina siempre se fija en lo que dice el resto, critica a la otra porque está mal vestida, mira para ver qué se puso, nunca está enfocada en una. Es muy rebuscada: quiere ser Audrey Hepburn pero quiere ser sexy, quiere dar elegante pero ser zorra. O sea, nunca se decide bien. Justamente por eso, por esta cosa de mirar a Europa, mirar a Europa… siempre estamos abajo de Europa. Y mi ley, desde muy chico, al margen de este tema, es pensar “yo no soy ni mejor ni peor que el resto, yo soy igual”.

 — Conducir No te lo pongas es la culminación de tu entrada a la televisión, que arrancó el año pasado con apariciones esporádicas en algunos programas. ¿Cómo te sentís?

 —Re bien, siento que era algo inevitable. Al principio me lo cuestionaba, porque decía “soy diseñador, mitad conductor, mitad personalidad”… Bueno, if that’s your path, that’s your path. Si sale bien, ganás plata, funciona. Y si funciona, no lo arregles.

INTERROGATORIO FLOTANTE
  • Prenda que no puede faltar en ningún guardarropas: Un buen blazer negro con hombreras.

  • Algo que no te pondrías nunca: Crocs. Detesto las crocs.

  • Tu colección propia favorita: La de 2014, The Beginning.

  • Un diseñador que admires: Nicolas Ghesquière, el director artístico de Luis Vuitton.

  • Una diseñadora que admires: Elsa Schiaparelli, de los 30, me parece fabulosa.

  • Un rasgo tuyo que odies: Soy un poquito dominante.

  • Un día de la semana: Viernes.

  • Algo que te olvides de comprar siempre cuando vas al supermercado: Desodorante.

  • Sushi o pizza: Sushi.

  • Una golosina: Kit Kat.

  • Una serie que hayas visto hace poco en Netflix y recomiendes: The People v. OJ Simpson: American Crime Story.

  • Una canción: All Through the Night, de Cindy Lauper.

Santiago Artemis: "En la Argentina tenemos creatividad, pero nos falta individualidad"