Silvia Kutika: “Pipo interviene botellitas con tuercas y chapas y yo restauro muebles y pinto cuadros”

CUARENTENA CREATIVA CON LUIS LUQUE

Silvia Kutika: “Pipo interviene botellitas con tuercas y chapas y yo restauro muebles y pinto cuadros”

Silvia Kutika: “Pipo interviene botellitas con tuercas y chapas y yo restauro muebles y pinto cuadros”

La actriz y su marido actor están recluidos en su casa a la espera de que haya novedades laborales en el plano artístico. Mientras, despliegan su creatividad en curiosas actividades dentro de su hogar.

A más de 70 días de que el Presidente Alberto Fernández decretara la cuarentena social, preventiva y obligatoria en la Argentina, las actividades artísticas siguen relegadas y son muchos los actores que esperan con ansias que se reacomode la situación para volver a trabajar. Silvia Kutika (63) había terminado con una gira teatral y se preparaba para debutar con otra obra de teatro cuando la pandemia del coronavirus avanzó con toda su fuerza y tuvo que recluirse en su casa hasta nuevo aviso con su marido desde hace 28 años, el también actor Luis Luque (63). En diálogo telefónico con Pronto, Kutika contó cómo sortean estos inciertos días con Pipo, tal como apodan a Luque en la intimidad.

-¿Cómo la venís llevando, Silvia?

-Le estoy buscando el lado positivo porque me parece que es la única manera. Como es una situación tan anormal y rara esto de quedarse en casa, le estoy buscando la vuelta. Con el ritmo de vida que llevamos, que es tan acelerado, que nunca hay tiempo y uno va dejando cosas para más adelante, ahora recibimos un mazazo en la cabeza para parar y reflexionar. A ver: ¿a dónde estamos corriendo tanto?

-La pandemia nos obligó a parar.

-Sí. Por desgracia tuvimos que parar por el coronavirus cuando uno debería hacerlo de una manera natural y preguntarse por qué está corriendo tanto. Esto nos obligó a sentarnos a contemplar y pensar qué estamos haciendo de la vida. ¿Estamos haciendo cosas que realmente nos gustan?

-¿En qué momento te encontró esta situación tan atípica?

-Había terminado con la gira de Tengamos el sexo en paz y tenía una propuesta de teatro que no agarré porque se estaba armando otra cosa de teatro que me interesaba mucho. Se cortó cuando empezó la cuarentena y ahí quedó todo. Como en el verano Pipo se quedó acá en Buenos Aires con la obra Si la cosa funciona, yo también me quedé acá para no distanciarnos tanto. Cuando estaba por cerrar un nuevo proyecto teatral, se decretó la cuarentena y ahí quedé varada.

-Son un matrimonio de artistas. ¿Cómo lo sobrellevan?

-En general, cuando escuchamos algún discurso o anuncio oficial, no se habla casi de nuestra actividad y entiendo que no es esencial pero para nosotros es súper necesario y vital. La cultura es importantísima dentro de una sociedad pero entiendo el tema de la salud. Los espectáculos que nosotros hacemos son siempre multitudinarios: en una grabación nunca hay menos de 20 personas y en teatro ni hablar. Es una situación complicada.

-¿Lo hablan con Luis? ¿Les preocupa?

-Nos preocupa mucho, lo hablamos y son momentos en los que estamos compartiendo 24 horas al día, cosa que por lo general no suele suceder porque uno está de gira o el otro está grabando y te reunís un rato a la noche.  Son momentos de mucha reflexión para los dos y hablamos de la preocupación que tenemos con respecto al día después. Sabemos que en algún momento va a pasar todo y qué va a pasar cuando se abra de nuevo es una gran incógnita. Le debe pasar a todo el mundo. ¿Cómo se rearma la vida? No sé si vamos a volver a la normalidad que conocíamos antes de la pandemia. Es un gran signo de interrogación y también nos preocupa mucho Santiago, nuestro hijo.

-¿Cómo está Santiago?

-Bien pero tenía muchos proyectos que quedaron ahí, medio raros. El tiene una editorial de comics que se llama Hotel de las Ideas y dos días antes de la pandemia abrió con su editorial un local en Palermo. Imaginate: abrieron, ese día fue festivo y hubo un montón de gente, al día siguiente llovió a cántaros y al otro día se decretó la cuarentena obligatoria. Santiago estaba invitado a hablar en la feria del libro como las nuevas editoriales y se canceló también. Nos preocupa mucho y charlamos también sobre el futuro de los jóvenes.

-¿Tuvo que cerrar el local?

-Estuvo cerrado un tiempo largo y como está cerca del Botánico, ahora pudieron abrir pero para venta online y vía redes sociales. No es lo mismo que tener un negocio abierto a la atención al público. Ellos solían ir a Francia y Alemania, ahí vendían un montón y se relacionaban con otras editoriales pero ahora está todo parado. Es una cadena que se ha roto.

-¿Viste a tu hijo en estos 70 días?

-No, no. Lo veo por videollamadas. El está viviendo con su novia y no está solo, por suerte. Nos vemos por camarita y últimamente, le pedía que en el trayecto al local con su autito que por favor pasara por casa así me saludaba por la ventanilla, sin darnos un beso pero sí al menos saludarnos de lejos. Necesito verlo, qué se yo. Trato de no hablar demasiado porque me da ganas de llorar pero no quiero que me vea mal. A veces, corto la comunicación medio rápido porque me agarra angustia y no quiero que mi hijo me vea mal. Es algo que nos pasa a todos los padres.

-¿En lo económico cómo la pilotean? Muchos artistas no tienen ahorros y la están pasando mal.

-Nosotros, por suerte, hemos hecho algún ahorro y por ahora podemos tirar. Eso nos salva la vida estos meses sin trabajo. Sino estaríamos pasándola muy mal, como mucha gente. Encima le sumás otra angustia porque ya no sería solo la salud sino pensar de qué vivo, cómo pago las cuentas, cómo salgo adelante de esto. Hemos laburado los dos, armamos un pequeño colchoncito y nos comeremos ese colchón en este tiempo.

-¿Qué hacen en el tiempo libre?

-¡De todo! Como Pipo suele ir tres horas antes al teatro para concentrarse, en ese tiempo empezó a pintar unas botellitas de vidrio que había llevado para decorar el camarín. De repente, se puso a intervenirlas. A mí me encanta ir por la calle juntando cosas que me llaman la atención: una tuerca, una chapa que la pisaron y quedó con una forma rara. ¡Soy botellera! El me veía extrañado y ahora también Pipo empezó a juntar cosas que luego les pega a las botellas. ¡Hace unas cosas hermosas! Primero les da una base de color, las pinta y luego les pega tuercas, chapitas, telas. Va haciendo intervención sobre botellas y está súper entretenido con eso.

-¿Y vos?

-Los dos escuchamos mucha música, yo también pinto mucho, he reciclado muebles y les cambié el color a unas mesas de madera que ya no me gustaban o me aburría el color que tenían. Como tengo mucha pintura en casa, le doy a todo eso y hemos hecho una recirculación de los muebles dentro de la casa. La idea es cambiar los espacios con los muebles que tenemos y con eso nos entretenemos mucho. Tenemos nuestras mascotas que nos acompañan y le buscamos una vuelta creativa a esta cuarentena.

Por Nico Peralta

Silvia Kutika: “Pipo interviene botellitas con tuercas y chapas y yo restauro muebles y pinto cuadros”