PARA REFLEXIONAR

"Yo no ayudo en casa, soy parte de la casa": el mensaje sobre tareas del hogar que fue compartido millones de veces

"Yo no ayudo en casa, soy parte de la casa": el mensaje sobre tareas del hogar que fue compartido millones de veces
El post "Yo no ayudo a mi mujer" se hizo viral en Facebook y habla sobre la división de quehaceres domésticos entre hombres y mujeres. 

Las tareas domésticas estuvieron durante muchos años relacionadas a las mujeres. Y a pesar de que hoy en día todavía cuesta erradicar esa costumbre, de a poco los hombres también se ocupan de los quehaceres del hogar.

El último tiempo se hizo viral en Facebook un texto llamado "Yo no ayudo a mi mujer", que reflexiona acerca de este tema. El mensaje fue compartido más de 43 mil veces en el último mes.

"Un amigo vino a mi casa a tomar café, nos sentamos y hablamos. En un momento de la conversación le dije: 'Voy a lavar los platos y vuelvo enseguida'. Él me miró como si le hubiera dicho que iba a construir un cohete espacial. Entonces me dijo con admiración, pero un poco perplejo: 'Me alegra que ayude a su mujer, yo no ayudo porque cuando hago algo mi mujer no me lo agradece. La semana pasada lavé el piso y ni un gracias'", comienza el posteo.

"Volví a sentarme con él y le expliqué que yo no ayudo a mi esposa. En realidad, mi mujer no necesita ayuda, ella necesita un socio. Yo soy un socio en casa y por vía de esa sociedad se dividen las funciones, pero no se trata de una ayuda para las tareas de casa. Yo no ayudo a mi esposa a limpiar la casa porque yo también vivo aquí y es necesario que yo también limpie. Yo no ayudo a mi mujer a cocinar porque yo también quiero comer y es necesario que yo también cocine", continúa. 

El mensaje enumera varios ejemplos: "Yo no ayudo a mi esposa a limpiar la casa porque yo también vivo aquí y es necesario que yo también limpie. Yo no ayudo a mi mujer a cocinar porque yo también quiero comer y es necesario que yo también cocine. Yo no ayudo a mi mujer a lavar los platos después de comer porque yo también uso esos platos".

El texto comenzó a circular en portugués en 2017 y lo viralizó una página brasileña. Luego, fue traducido al español y al inglés.

El mensaje completo: 

Yo no ayudo a mi mujer.

Un amigo vino a mi casa a tomar café, nos sentamos y hablamos. En un momento de la conversación le dije: "Voy a lavar los platos y vuelvo enseguida".

Él me miró como si le hubiera dicho que iba a construir un cohete espacial. Entonces me dijo con admiración pero un poco perplejo: "Me alegra que ayude a su mujer. Yo no ayudo porque cuando hago algo mi mujer no me lo agradece. La semana pasada lavé el piso y ni un gracias."

Volví a sentarme con él y le expliqué que yo no "ayudo" a mi esposa. En realidad, mi mujer no necesita ayuda, ella necesita un socio. Yo soy un socio en casa y por vía de esa sociedad se dividen las funciones, pero no se trata de una "ayuda" para las tareas de casa.

Yo no ayudo a mi esposa a limpiar la casa porque yo también vivo aquí y es necesario que yo también limpie.

Yo no ayudo a mi mujer a cocinar porque yo también quiero comer y es necesario que yo también cocine.

Yo no ayudo a mi mujer a lavar los platos después de comer porque yo también uso esos platos.

Yo no ayudo a mi esposa con sus hijos porque también son mis hijos y mi trabajo es ser padre.

Yo no ayudo a mi mujer a lavar o doblar la ropa, porque la ropa también es mía y de mis hijos.

Yo no soy una ayuda para las tareas de la casa, soy parte de la casa. Y con respecto a los elogios por ayudar, le pregunté a mi amigo cuando fue la última vez que, después de que su mujer terminase de limpiar la casa, lavar la ropa, cambiar las sábanas de la cama, bañar a los niños, cocinar u organizar le dijo gracias.

Pero un gracias del tipo: ¡¡¡Wow, cariño!!! ¡¡¡Eres fantástica!!!

¿Eso te parece absurdo? ¿Te parece extraño? Cuando, por una vez en la vida, limpió el piso, ¿esperaba un premio a la excelencia con mucha gloria? ¿Por qué? ¿Nunca pensaste en eso, amigo?

Tal vez la cultura machista te ha enseñado que todo es trabajo de ella.

Tal vez a usted le hayan enseñado que todo esto se hace sin mover un dedo. Entonces elogie a su mujer como usted quería ser elogiado, de la misma forma, con la misma intensidad. Échele una mano, compórtese como un verdadero compañero, no como un huésped que solo viene para comer, dormir, bañarse y satisfacer sus necesidades...

El cambio real de nuestra sociedad empieza en nuestros hogares. ¡Enseñemos a nuestros hijos e hijas el sentido real del compañerismo!

"Yo no ayudo en casa, soy parte de la casa": el mensaje sobre tareas del hogar que fue compartido millones de veces