El imperdible álbum de fotos privado de Julieta Prandi

SU NIÑEZ Y ADOLESCENCIA

El imperdible álbum de fotos privado de Julieta Prandi

El imperdible álbum de fotos privado de Julieta Prandi
La modelo, actriz y conductora abrió el baúl de los recuerdos con Pronto y repasó los momentos más importantes de su vida, previo a ser conocida. ¡No te lo pierdas!

El lunes 20 de abril de 1981, Cristina Damiano Caballero dio a luz a una nena que llamó Julieta. Su marido, Eduardo Prandi, trabajaba como contador y ella como maestra jardinera en la escuela N° 15 de Núñez. La familia, de clase media tradicional, vivía en Vicente López y tenía como cuarta integrante a otra mujercita, Natalia, que era tan rubia como la beba recién nacida.

Dos años menor que su única hermana, de chicas Julieta y Natalia siempre se llevaron bien y eran muy amigas. "De chiquitas eran súper unidas y como Nati era más entradora y sociable, le allanaba el camino a Juli, que era más tímida y le costaba integrarse", contó a Pronto mamá Cristina, quien trabajó durante muchos años en el jardín de infantes N° 15, el mismo que vio pasar por sus salitas a Julieta y Natalia Prandi.

Julieta de bebé con su mamá Cristina

"A mi abuelo, Pedro, casi no lo conocí porque falleció cuando yo tenía dos años. Pero se me viene a la mente una imagen que me quedó grabada como si fuera una película: él trabajaba en la fábrica de galletitas Bagley y siempre nos traía cajas de galletitas. Nosotros vivíamos en un PH de Vicente López y cuando lo escuchábamos llegar, corríamos todo el largo del zaguán y con Nati nos agarrábamos cada una de las piernas de mi abuelo, que eran largas y flacas como las de todos los Prandi. Así, prendidas, nos llevaba a la rastra hasta la puerta de entrada a casa. Detrás venía Mimí, mi abuela, que era más chiquitita", relata la modelo y cuenta que Pedro le dejó a la familia una casa en Pinamar, ciudad en la que Julieta pasó y sigue pasando todos los veranos.

Julieta con su hermana Natalia y con su mamá, Cristina, en unas vacaciones en Pinamar

Justamente en su primer veraneo en la playa, Julieta tuvo su primera oportunidad como actriz. No había cumplido un año y su abuela, que estaba en Buenos Aires, le mandó una carta a Nicolás Del Boca con una foto de la nena para pedirle que la incluyera como la bebé que aparecía en la novela Los 100 días de Ana, que protagonizaban Andrea Del Boca y Silvestre. Cuando los Prandi volvieron a Baires, el director los llamó para tener una reunión, que terminó con la pequeña Julieta frente a cámaras como la bebita de la pareja protagónica.

Arriba: Julieta de bebé comiendo papilla que le da su papá, Eduardo. Abajo: su mamá, Cristina, contrató a un fotógrafo profesional para que la retratara en un sillón. Ese fue su primer book de fotos.

A los 6 años, la familia decidió mudarse a un edificio de Olivos y fue ahí donde la rubia se crió. "Yo era tímida pero también la que ideaba las ideas macabras. Con mi hermana nos poníamos los zapatos taco alto de mamá y jugábamos al ring raje en los 22 pisos del edificio. ¡Los vecinos nos querían matar!", recuerda entre risas.

A la primaria en un colegio del Estado, le siguió un primer año en el colegio secundario San Gabriel pero como Julieta se llevó Contabilidad y Geografía, su mamá decidió cambiarla al colegio San Isidro y ahí se recibió de Perito Mercantil. A los 12 años comenzó a escribir poemas, una de sus grandes pasiones hasta la actualidad, y cuando terminó el secundario, se le pasó la fecha para inscribirse en Ciencias de la Comunicación, en la UBA, con lo cual se quedó un año sabático. En este tiempo, comenzó a hacer promociones, fue elegida para una campaña de una marca de ropa y los fotógrafos Machado-Cicala, sin consultarle, le mandaron sus fotos a Ricardo Piñeiro. Al llamado del manager de modelos le siguió la incorporación en la agencia, su boom con una producción de fotos en hot jeans en 2001 y su explosión mediática con el personaje de la nena en Poné a Francella.

Arriba: la Prandi posa con Carolina Gimbutas en la Pirámide de la Luna, un viaje laboral a México. Abajo: distintas postales con su hermana Natalia en un viaje que compartieron a España en mayo de 2007.

Como de chica sus papás no la dejaron tener mascotas, de grande Julieta tomó revancha y adoptó dos perros: un bulldog francés al que llamó Malo y una hembrita a la que le puso el nombre de Teresa.

Si hay dos personas a las que Julieta ama con todo su ser y asegura que les debe todo en la vida, ésas son sus dos abuelas: Mimí y Memé."Eran muy diferentes entre sí, el agua y el aceite: Memé, mi abuela materna, era la que me llevaba a todos lados y me regalaba lo que se me ocurriese; estaba siempre impecable, hacía gimnasia y se reunía a jugar a la canasta con sus amigas. En cambio, Mimí vivía adentro de su casa cocinando y me concedía todos los caprichos. Recuerdo que no me gustaba tomar leche y ella se encargaba de tirarla cuando se iba mi mamá. ¡Eramos tan compinches! Era la típica abuela de cuento: esa que sacaba tortas del aparador y que se pasaba todo el día amasando los capeletinis caseros, mi comida preferida", se emociona Julieta.

Arriba: Julieta posa con su papá, Eduardo, y con su abuela Mimí. Abajo: la modelo en una comida con su mamá, Cristina, y su abuela Memé.

El imperdible álbum de fotos privado de Julieta Prandi