Consejos prácticos para evitar el calor más allá de la alimentación

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Consejos prácticos para evitar el calor más allá de la alimentación

Consejos prácticos para evitar el calor más allá de la alimentación

En los meses de verano, el cuerpo nos pide cambios de hábitos. 

Vista con ropa de colores claros, liviana, no ajustada y que deje transpirar. Los mejores tejidos son los de fibra natural.

Un sombrero de paja de ala ancha protegerá su cabeza de los rayos solares.

No olvide los anteojos de sol. Evitan deslumbramientos y ayudan a reducir el riesgo a lesiones oculares producidas por las radiaciones ultravioletas.

Controle su actividad. Debe empezar el día con calma e ir aumentando el ritmo poco a poco, tanto si trabaja como si está de vacaciones.

Use el sentido común y descanse a menudo, sobre todo si está mareada.

Dúchese con agua fria, haga una siesta, báñese a menudo en la playa o en la piscina.

Antes, durante y después de hacer ejercicios ingiera líquidos.

Planifique sus actividades al aire libre con cuidado. Las mejores horas son las primeras de la mañana y al caer la tarde.

En casa, cierre las persianas en las horas de máximo calor. Cuando anochezca, puede abrirlas para que pase el aire y se refresque el ambiente interior, lo que favorecerá el sueño.

El aire acondicionado puede ayudar, aunque no lo mantenga a una temperatura por debajo de los 23 grados.

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