El 18 de diciembre próximo, Brad Pitt, cuyo nombre ya es sinónimo de " hombre perfecto", cumple 62 años y ya dejó atrás su época de excesos, alcohol y conflictos conyugales. Ahora, el actor se dedica a su pareja - Inés de Ramón, a la que presentó oficialmente en el pasado festival de cine de Venecia- a hacer una sola película por año, a su empresa de cuidado facial ( Beau Domaine) y a colaborar en iniciativas humanitarias como Voluntarios por el Mundo o Make it Right.
Aunque atribuya su imagen a "los genes y la suerte", según dice, algunos pocos saben que se toma muy en serio su salud. Sigue un entrenamiento personalizado y gracias a su nueva pareja - comentan- se mantiene siempre con su peso equilibrado. Más allá de su prosopagnosia - una enfermedad que impide reconocer los rostros de las personas, que padece el 3% de la población mundial- cuenta con un físico que siempre le ha permitido algunos excesos, sobre todo en su punto débil: la comida.
Un refuerzo de taquilla
"La fascinación por la comida de Brad es legendaria- comentaba en su momento Steven Soderbherg, director de Ocean´s Eleven- especialmente por la comida mexicana. Para su papel en esta película, fue idea del mismo Brad que su personaje estuviera comiendo en las escenas, algo callejero, lo que fuera, de pie mientras conversaba... Esto tenía doble beneficio: él estaba feliz y le sumaba espontaneidad. Todos se preguntaban qué estaba comiendo esta vez", ríe.
En la última película que se estrenó del actor, " F1", donde encarna a un piloto veterano, se comentó que en los 18 meses de rodaje Brad consiguió olvidar en parte esta obsesión debido a la adrenalina: el placer que le producía esta inmersión en el mundo del automovilismo de élite y la necesidad de estar físicamente óptimo debido a muchas escenas de alta exigencia lo pusieron en la obligación de frenar sus impulsos por comer.
Dicho esto, también es cierto que para los productores de sus películas, ya es una norma: cuantas más calorías consume Brad Pitt en pantalla, mejor valoración tiene la película y más dinero recauda en taquilla. Y, la verdad, es que al actor estadounidense le queda muy bien comer frente a la cámara.
Lo que come... y lo que bebe
Y respondiendo a la pregunta, aquí van los antojos y comidas preferidas de la estrella:
En primer lugar, los nachos. Con salsas de palta, tomate y aderezos variados, este snack mexicano es su mayor debilidad. Le siguen las hamburguesas y los panchos ( hotdogs) que rebosan de vegetales y toppings, especialmente tocino crocante. También ama los langostinos y en general todos los frutos de mar, preparados en forma sencilla y frescos.
En su vida cotidiana, el astro descubrió en los smoothies ( batidos de frutas) preparados en el momento, una opción para desayunar rápido, saludable y lejos de otras bebidas más pesadas. Pero no puede faltar ( nunca) el café: tostado, suave y sin leche.