Si la acelga en casa siempre tiene destino de tarta o buñuelos, llegó la hora de bajar las harinas y las grasas y hacer con esta verdura rica en fibras un budín rico, práctico para comer caliente o frío, como principal con ensalada o como guarnición de cualquier carne; o llevar como vianda, al trabajo o a un día al aire libre. ¿Qué más pedirle?
Budín de acelga
Ingredientes (4 personas)
1 atado grande de acelga (aprox. 500 g)
1 cebolla mediana, finamente picada (100 g)
2 dientes de ajo, finamente picados
3 huevos
1/2 taza de pan rallado (60 g)
1/2 taza de queso rallado (parmesano o mozzarella, 50 g)
1/4 taza de leche (60 ml)
2 cucharadas de aceite de oliva
Sal, pimienta y nuez moscada a gusto
Cómo se prepara el budín de acelga
Precalentar el horno a 180°C. Engrasar un molde para budín (aprox. 20 × 10 cm) con aceite o manteca.
Lavar bien las hojas de acelga y retirar los tallos más duros. Hervir o cocinar al vapor las hojas en agua con sal durante 5–7 minutos hasta que estén tiernas. Escurrir muy bien y picar finamente, presionando para eliminar el exceso de agua.
En una sartén, calentar el aceite de oliva a fuego medio. Freír la cebolla y el ajo durante 5 minutos hasta que estén transparentes y fragantes. Añadir la acelga picada y cocinar 2 minutos más. Retirar del fuego y dejar entibiar.
En un bowl grande, batir los huevos con la leche, la sal, la pimienta y la nuez moscada. Agregar el pan rallado, el queso rallado y la mezcla de acelga. Integrar todo hasta obtener una preparación homogénea.
Verter la mezcla en el molde y alisar la superficie. Hornear a 180 °C durante 30–35 minutos, hasta que esté firme y dorado.
Si se dora demasiado rápido, cubrirlo con papel aluminio los últimos 10 minutos.
Dejar reposar 10 minutos, desmoldar y cortar en rebanadas. Queda riquísimo caliente o frío, con ensaladas y salsas.