La focaccia es uno de esos panes que parecen sofisticados, pero en realidad son nobles y agradecidos. Ideal para acompañar picadas, cortar en cuadrados para una reunión o usar como base de sándwiches más gourmet. En Argentina cada vez gana más lugar en las mesas, y hacerlo en casa es mucho más fácil de lo que parece.
La clave no está en amasar fuerte, sino en una masa bien hidratada y en respetar los tiempos.
Ingredientes para una focaccia grande
- 500 g de harina 000
- 10 g de sal
- 7 g de levadura seca (o 20 g fresca)
- 400 ml de agua tibia
- 3 cucharadas de aceite de oliva (más extra para la superficie)
Romero fresco y sal gruesa
La proporción de agua es más alta que en un pan común. Eso es lo que permite que quede aireada.
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Paso 1: Mezcla simple y sin complicaciones
- Disolver la levadura en el agua tibia.
- Mezclar harina y sal en un bowl grande. Incorporar el agua con levadura y el aceite de oliva.
- Unir con cuchara hasta integrar. La masa va a ser pegajosa y algo líquida: es normal.
- No hace falta amasar intensamente. Solo integrar bien.
Paso 2: Primer levado largo
Tapar el bowl y dejar reposar entre 1 y 2 horas, hasta que duplique tamaño.
Si querés más sabor, podés dejarla en heladera toda la noche. La fermentación lenta mejora textura y aroma.
Paso 3: A la fuente con abundante aceite
- Aceitar generosamente una fuente rectangular.
- Volcar la masa y, con las manos aceitadas, estirarla suavemente hasta cubrir la base.
- No la aplastes demasiado: queremos conservar el aire.
- Dejar reposar 30 minutos más.
Paso 4: El gesto clásico de los dedos
Con las yemas de los dedos, hacer hoyuelos en toda la superficie.
Este paso no es decorativo: permite que el aceite se distribuya y que se formen esos espacios aireados típicos.
Rociar con más aceite de oliva, agregar romero fresco y sal gruesa.
Paso 5: Horneado fuerte
Precalentar el horno a 220°.
Hornear entre 20 y 25 minutos hasta que esté dorada y crocante en la base.
La superficie debe quedar dorada pero no seca.
El secreto para que quede húmeda
Al salir del horno, pincelar apenas con más aceite de oliva.
Ese toque final mantiene la miga suave y potencia el sabor.
Variantes irresistibles
- Con tomates cherry y aceitunas
- Con cebolla caramelizada
- Con queso rallado en superficie
- Con láminas finas de papa
Errores comunes
- Agregar demasiada harina porque la masa “está pegajosa”
- No aceitar suficiente la fuente
- Hornear a temperatura baja
- No respetar el segundo descanso
Resultado: focaccia casera con textura profesional
Alta, aireada y con base crocante, la focaccia es uno de los panes más versátiles para tener en casa.
Con buena hidratación, aceite generoso y horno bien caliente, el resultado es una pieza esponjosa y llena de sabor, perfecta para compartir o simplemente cortar tibia y disfrutar con un buen aceite extra por encima.
Una receta simple que eleva cualquier mesa sin esfuerzo.