El pollo a la marroquí es de esos platos que impresionan sin esfuerzo. Con un puñado de especias que se consiguen en cualquier supermercado y una técnica muy simple, el resultado es un plato con una profundidad de sabor que parece imposible para la cantidad de trabajo que requiere.
La cocina marroquí tiene un don especial para combinar lo dulce, lo salado y lo especiado en el mismo plato sin que ningún sabor se imponga sobre el otro. En esta receta, la cúrcuma y el comino aportan calidez, la canela un toque dulce casi imperceptible, y el limón equilibra todo con su acidez. El pollo se cocina lentamente en esa mezcla y queda tan tierno que se desprende solo del hueso.
Las especias como la cúrcuma y el jengibre tienen propiedades antiinflamatorias reconocidas, lo que convierte a este plato en una opción nutritiva además de sabrosa.
No hace falta tajín ni utensilios especiales: una cacerola de fondo grueso o una sartén grande con tapa hacen exactamente el mismo trabajo.
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La receta de pollo a la marroquí para hacer en casa
Tiempo total: 1 hora 20 minutos (20 min de preparación + 1 hora de cocción)
Valor nutricional aproximado por porción: 320 kcal ( sin acompañamiento)
Ingredientes (para 4 personas)
Para la marinada:
- 1 kg de pollo trozado (muslos y patas, con hueso y piel)
- 3 dientes de ajo picados
- 1 cucharadita de cúrcuma
- 1 cucharadita de comino
- ½ cucharadita de canela
- ½ cucharadita de jengibre en polvo
- ½ cucharadita de pimentón dulce
- Sal y pimienta
- 3 cucharadas de aceite de oliva
Para la cocción:
- 1 cebolla grande en plumas
- 1 taza de caldo de pollo o verduras
- El jugo y la ralladura de 1 limón grande (o 2 limones en conserva si se consiguen)
- 1 puñado de aceitunas verdes sin carozo
- Perejil o cilantro fresco picado para servir
- Opcional: 1 cucharada de miel para un toque dulce
Preparación
Mezclar todas las especias con el ajo, la sal, la pimienta y el aceite de oliva en un bol grande. Incorporar el pollo y masajear bien para que se impregne con la marinada por todos los lados. Dejar reposar al menos 20 minutos a temperatura ambiente, o toda la noche en la heladera si hay tiempo.
Calentar una cacerola o sartén profunda a fuego fuerte con un chorrito de aceite. Dorar el pollo por todos los lados hasta que esté bien sellado, unos 4 minutos de cada lado. Retirar y reservar.
En la misma cacerola rehogar la cebolla en plumas a fuego medio hasta que esté tierna y levemente dorada, unos 8 minutos.
Volver a colocar el pollo en la cacerola. Agregar el caldo, el jugo de limón y la ralladura. Tapar y cocinar a fuego bajo durante 40 a 45 minutos, hasta que el pollo esté muy tierno y la salsa haya reducido.
Incorporar las aceitunas y la miel si se usa, y cocinar 5 minutos más sin tapa para que la salsa tome brillo.
Servir con el perejil o cilantro fresco picado por encima y acompañar con cuscús, arroz blanco o pan pita.
4 tips que mejoran los resultados
- El secreto está en la marinada: cuanto más tiempo repose el pollo con las especias, más profundo es el sabor. Con 20 minutos alcanza, pero si se marina de un día para el otro el resultado es notablemente mejor.
- Limón fresco en lugar de limón en conserva: el limón en conserva es el ingrediente tradicional de esta receta y le da un sabor más profundo y salado. Si no se consigue, el reemplazo perfecto es usar tanto el jugo como la ralladura del limón fresco. La ralladura es clave porque captura los aceites esenciales de la cáscara, que son los que más se acercan al perfil del limón en conserva.
- El corte ideal: los muslos y las patas con hueso y piel son los cortes que mejor resultado dan en esta receta. El hueso aporta sabor al caldo durante la cocción y la piel protege la carne para que quede jugosa. La pechuga también funciona, pero requiere menos tiempo de cocción para no secarse.
- Para una salsa más espesa: si al final de la cocción la salsa queda muy líquida, retirar el pollo y reducir a fuego fuerte unos minutos hasta lograr la consistencia deseada.