Cuando se trata de ahorrar tiempo y esfuerzo en la cocina, las recetas donde la pasta no se hierve antes sino que se cocina en la salsa cada día ganan más fans. Aquí, un ejemplo delicioso: estos nidos con crema de espinaca y muzarella, que combinan lo mejor de una pasta gratinada con la practicidad de una receta “todo en una sola fuente”.
Se hace una bechamel con espinaca y se arma la fuente, donde la pasta tal como sale del paquete se va a cocinar, absorbiendo todos los sabores. Cremosos, dorados y fáciles de servir, estos nidos son perfectos tanto para una mesa de domingo como para armar una cena rica al volver a casa.
Nidos con crema de espinaca y muzarella gratinados
Esta receta rinde entre 4 y 6 porciones y aporta alrededor de 520 a 650 calorías por plato, dependiendo de la cantidad de queso utilizada y del tipo de leche elegida para la salsa blanca.
Ingredientes
Para los nidos
- 250 g de nidos de tagliatelle secos al huevo
- 500 g de espinaca fresca
- 125 g de mozzarella ( común o de búfala, para un toque gourmet)
- 80 g de queso rallado
- aceite de oliva, cantidad necesaria
Para la salsa blanca
- 60 g de manteca
- 70 g de harina
- 1 litro y medio de leche
- sal y nuez moscada, a gusto
Cómo preparar los nidos de tagliatelle al horno
Derretir la manteca en una olla y agregar la harina. Cocinar revolviendo unos minutos. Incorporar la leche de a poco hasta obtener una salsa blanca bastante fluida, ya que la pasta se cocinará directamente allí. Condimentar con sal y nuez moscada.
Cocinar en una sartén con un hilo de aceite la espinaca hasta que se reduzca. Escurrir bien, picar y sumar a la salsa blanca.
Cubrir el fondo de una fuente con parte de la salsa. Acomodar los nidos de pasta directamente sobre la fuente, sin hervir. Cubrir con el resto de la salsa para que la pasta pueda hidratarse durante la cocción.
Agregar por encima la mozzarella en trozos y el queso rallado.
Llevar a horno precalentado a 180 °C durante 25 a 30 minutos, hasta que la pasta esté tierna y la superficie gratinada.
Si hiciera falta, se puede agregar un poco más de leche caliente durante la cocción.
¿Por qué esta técnica funciona tan bien?
La pasta seca absorbe parte de la salsa mientras se cocina en el horno, liberando además algo de almidón. Eso hace que el resultado quede especialmente cremoso y con mucho sabor.
Además, al tratarse de pasta seca al huevo, mantiene muy bien la forma de los nidos y logra una textura firme pero suave al mismo tiempo. El secreto es que la salsa sea abundante y fluida, para que hidrate la pasta correctamente.