Si te gustan los snacks, podés cambiar por estas galletas que son más sanas y ricas que los comprados: Estas galletas saladas son una opción perfecta, tanto para un aperitivo antes de la comida como para tener a mano y picar entre horas. La combinación de aromas y sabores funciona muy bien en una tabla con fiambres y como snack acompañadas por una copa de vino o cerveza, ideales para la pausa luego de un día largo.
Con una receta, podemos hacer varios tipos de galletitas, todas ricas y muy fáciles. La masa se puede congelar y tener lista para hacerlas en cualquier momento.
Galletitas mediterráneas de queso y hierbas
Esta receta rinde aproximadamente 30 galletas pequeñas.
Dificultad: Fácil
Tiempo total: 1 hora 30 minutos (incluye reposo)
Ingredientes
- 160 g de harina de repostería
- 60 g de manteca en pomada
- 40 g de queso parmesano rallado fino ( o cualquier queso sabroso)
- 1 cucharadita de tomillo seco
- 1 cucharadita de romero seco
- 1/2 cucharadita de sal fina
- 35 g de aceite de oliva suave
- 1 huevo mediano (o 3/4 de huevo grande)
Para terminar
- Romero y tomillo extra
- Sal en escamas
Cómo se preparan
- En un bol colocamos la manteca en pomada junto con la sal, el queso parmesano, el huevo batido, el tomillo, el romero y el aceite de oliva.
- Mezclamos hasta lograr una crema homogénea (podemos hacerlo con batidora o a mano).
- Incorporamos la harina y mezclamos a velocidad baja o con espátula hasta formar una masa. No hace falta amasar: apenas se integra.
- Colocamos la masa entre dos papeles de horno y la estiramos con rodillo hasta lograr un grosor de aproximadamente 4 mm. Este punto es clave para que queden bien crocantes.
- Llevamos a la heladera durante 1 hora para que la masa tome firmeza.
- Precalentamos el horno a 180°C.
- Retiramos la masa fría y cortamos las galletas con un cortante (aprox. 4-5 cm). Las colocamos en una placa con papel de horno.
- Mezclamos un poco de romero, tomillo y sal en escamas y espolvoreamos sobre cada galleta, presionando suavemente para que se adhiera.
- Horneamos durante 15 minutos o hasta que estén ligeramente doradas.
- Retiramos y dejamos enfriar sobre una rejilla para que terminen de tomar crocante.
Tips clave para que salgan perfectas
- Cuanto más finas, más crocantes: no superar los 4 mm.
- El reposo en frío evita que se deformen al hornear.
- Se pueden aromatizar también con orégano, pimentón o pimienta negra.
- Se conservan varios días en un recipiente hermético.
Aporte nutricional estimado (por galleta)
Calorías: 45-55 kcal
Proteínas: 1-2 g
Grasas: 3-4 g
Carbohidratos: 3-4 g
Variantes de la receta base: cómo cambiar sabores y adaptar ingredientes
A partir de esta masa base podemos lograr distintas versiones según lo que tengamos en casa o el perfil de sabor que busquemos.
Sin queso (más livianas y neutras)
Para una versión sin parmesano, simplemente eliminamos el queso de la receta y ajustamos la sal (sumar una pizca extra).
Sumamos ajo en polvo, pimentón, ralladura de limón para más sabor.
Resultado: galletas más suaves, ideales para acompañar dips o untables.
Con semillas (más textura y valor nutricional)
Sumamos 2 a 3 cucharadas de semillas a la masa: pueden ser de sésamo, chía, lino o girasol.
También se pueden espolvorear por encima antes de hornear para un extra crocante.
Resultado: galletas más rústicas, con textura y mayor aporte de fibra y grasas saludables.
Sin manteca (con aceite de oliva)
Reemplazamos los 60 g de manteca por 50 ml de aceite de oliva (puede ser suave o más intenso según preferencia).
La masa queda un poco más blanda, pero se maneja bien con el reposo en frío.
Resultado: una versión más liviana, con un perfil más mediterráneo y un sabor más marcado a oliva.
Extra sabor (para salir de lo clásico)
A la receta base se le pueden sumar:
- Ralladura de limón o naranja
- Pimienta negra o ají molido
- Ajo en polvo
- Quesos más intensos (sardo, reggianito)
Resultado: galletas con personalidad, ideales para tablas o picadas más gourmet.