Hay postres que enamoran a primera vista, y esta torta italiana de limón es uno de ellos. Es una variante riquísima de la famosa torta matera, que la eleva a otro nivel. La clave está en la combinación de dos preparaciones: un bizcocho limonado esponjoso y una crema pastelera de limón que se integra durante la cocción, formando esas marcas tan características en la superficie.
Ideal para una merienda especial, o para invitar con unos buenos mates el fin de semana, esta torta es más fácil de lo que parece y se hace en pocos pasos.
¿Por qué italiana?
Aunque la forma de este tipo de tortas materas está inspirada en la "larpeira" gallega ( una masa con levadura y amasado, al estilo rosca de Reyes, con pastelera por encima), la masa de aceite y los limones - infaltables en la cocina italiana- la hacen mucho más fácil y sabrosa, ideal para preparar sin complicaciones.
Torta italiana de limón
Antes de empezar toma en cuenta que:
- Tanto el jugo como la ralladura son el alma de esta receta. Usa limones frescos, el limón embotellado no da el mismo resultado.
- El molde importa. Un molde de 22-24 cm de diámetro es el ideal para esta cantidad de masa. Si usás uno más grande, el bizcocho quedará más bajo y el tiempo de cocción será menor.
Ingredientes
Para la crema de limón
- Huevo 1
- Azúcar 70 g
- Maicena 30 g
- Leche 250 ml
- Ralladura de 1 limón
- Jugo de 1 limón
- Manteca 20 g
- Sal, una pizca
Para la masa
- Huevos 3
- Azúcar 165 g
- Aceite 100 ml
- Leche100 ml
- Harina 350 g
- Polvo de hornear 1 cda.
- Ralladura de 1 limón
- Jugo de 1 limón
- Sal, una pizca
Para terminar: azúcar impalpable (glas) para espolvorear.
Preparación paso a paso
1. La crema de limón (empezá por acá)
Es importante preparar la crema primero, para que tenga tiempo de enfriarse antes de usarla.
Batí el huevo con el azúcar hasta que blanquee. Incorporá la maicena, la ralladura, el jugo de limón y la leche, y mezclá bien hasta disolver los grumos.
Pasá la mezcla a una cacerola y cocinala a fuego medio, revolviendo constantemente con una espátula o cuchara de madera, hasta que espese. Esto lleva unos 5-8 minutos — el secreto es no dejar de revolver para que no se pegue.
Cuando la crema haya espesado, retirala del fuego y agregá la manteca. Mezclá hasta que se derrita por completo. Tapá la crema con film directamente en contacto con la superficie (esto evita que se forme una costra) y dejala enfriar.
2. El bizcocho de limón
Precalentá el horno a 180 °C, calor arriba y abajo.
En un bol amplio, batí los huevos con el azúcar hasta que la mezcla espume y blanquee — tomá tu tiempo acá, porque este paso es el que le da la esponjosidad al bizcocho. Agregá la sal, el aceite, la leche, la ralladura y el jugo de limón, y seguí batiendo.
Por último, tamizá la harina junto con la levadura química e incorporalas a la mezcla con movimientos suaves y envolventes, para no bajar el aire que lograste en el paso anterior.
3. Armado y horneado
Forrá un molde redondo con papel de horno y enmantecá las paredes. Volcá la masa del bizcocho y emparejá la superficie con una espátula.
Ahora viene el paso que le da su aspecto tan particular: con la espátula (o el dorso de un cuchillo), marcá una cuadrícula sobre la superficie de la masa, formando surcos poco profundos.
Colocá la crema de limón en una manga pastelera o en una bolsa con la punta cortada, y rellenala con cuidado por los surcos de la cuadrícula.
Llevá al horno precalentado durante aproximadamente 40 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y al insertar un palillo en el bizcocho (no en la crema) salga limpio.
4. Terminación
Retirá del horno y dejá enfriar por completo antes de desmoldar — este paso es importante para que la tarta no se rompa.
Una vez desmoldada y sobre la fuente, espolvoreá generosamente con azúcar impalpable. La cuadrícula dorada con el azúcar blanco es la firma visual de esta tarta.
Consejos para que salga perfecta
La crema no debe estar caliente al usarla. Si la ponés en una masa tibia, puede hundirse demasiado. Lo ideal es que esté a temperatura ambiente o apenas fría.
No abras el horno antes de los 30 minutos. El bizcocho necesita ese tiempo para estructurarse; si lo abrís antes, puede bajarse.
Para servir
- Esta tarta se disfruta a temperatura ambiente o levemente fría y queda igual de buena el día siguiente (guardala en la heladera bien cubierta).
- Si querés darle un toque extra, podés servirla acompañada con mermelada de frutos rojos.