Marcela Kloosterboer mantiene desde hace años ese equilibrio perfecto entre naturalidad y glamour: siempre impecable, siempre sencilla, siempre auténtica. Pero aun así, logró sorprender incluso a sus seguidores con un talento inesperado que mostró —sin querer queriendo— en medio de un avión rumbo a Iguazú.
La actriz viajó junto a sus primas para disfrutar de unos días de descanso en uno de los paisajes más imponentes del país, pero fue durante el vuelo donde dejó la perlita del viaje: Marcela se sabe maquillar sin usar un espejo. Y no solo “más o menos”... sino con una precisión que dejaría impresionada hasta a una maquilladora profesional.
Un talento práctico… y un cable a tierra
La anécdota no tardó en capturar la atención: con el avión en movimiento, bandeja abajo y sin una sola superficie reflectante delante, Marcela comenzó a maquillarse “a ojo”. Pero la razón detrás del talento es todavía más interesante.
La actriz confesó que le tiene miedo a volar, y que esta habilidad nació como una estrategia para calmar la ansiedad en pleno aire. Maquillarse sin espejo se transformó en un ritual personal: una manera de enfocar la mente, ocupar las manos y distraerse de cualquier turbulencia real o imaginaria.
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Según contó, lo hace desde hace años. Y sí, ya domina el método como si fuera una coreografía aprendida: base, corrector, máscara de pestañas y algún toque de color… todo aplicado casi de memoria y con una naturalidad admirable.
Un viaje familiar que terminó en confesión viral
Durante el viaje a Iguazú, Marcela estuvo acompañada por sus primas, quienes fueron las primeras en sorprenderse por la destreza. Entre risas, comentarios y la típica complicidad familiar, la escena quedó registrada y terminó convirtiéndose en una de las anécdotas más comentadas del viaje.
El destino también ayudó al clima: entre la emoción de llegar a las Cataratas, la energía de una escapada entre primas y la mezcla de nervios y humor arriba del avión, el ambiente era ideal para esas pequeñas confesiones que muestran a las celebridades en modo 100% real.
Elegante hasta cuando se distrae
Lo interesante de Marcela es que nunca fuerza un personaje: su estilo es relajado, orgánico, sin sobreproducción. Por eso, el hecho de que su “don oculto” sea un truco que usa para atravesar un momento que le incomoda la vuelve todavía más cercana para el público.
Mientras otras figuras muestran habilidades glamorosas, ella mostró una que nació del miedo y se convirtió en una herramienta práctica, efectiva y —por qué no— adorable.
El episodio no hace más que reforzar lo que todos ya sabían: Marcela Kloosterboer es genuina hasta el hueso. Y, como suele pasar con ella, lo que empieza como una situación mínima termina convirtiéndose en un retrato perfecto de su personalidad: simple, espontánea y con un toque de humor que la vuelve irresistible.