En el impecable Club Cantegril de Punta del Este, se celebró el ya legendario Torneo Seferián. Y cuando decimos legendario, no es porque lo diga la organización, sino porque hubo jugadores de todas partes del mundo: argentinos estrategas, uruguayos metódicos, brasileños creativos, algún europeo misterioso.
El evento contó con el patrocinio de AIWA, la empresa de electrónica que más ha crecido en Latinoamérica en los últimos dos años. Y se notó: sonido impecable, energía arriba y una organización que funcionó con precisión casi japonesa… o esteña, que en días así es lo mismo.
(La casa de AIWA en Punta del Este)
Entre punto y punto, el clima fue una mezcla perfecta de competencia y camaradería. Hubo bromas internas, alguna que otra excusa creativa (“el sol me dio justo en el ángulo equivocado”).
Entre premios, aplausos y fotos finales con pose de campeones (algunos más convencidos que otros), quedó claro que más allá del resultado, lo importante fue el encuentro. El deporte como excusa perfecta para reunir amigos, rivales y futuras historias exageradas.
Un lindo día. Una gran serie. Un torneo que ya es tradición.