Cuando Ricardo Fort falleció en 2013, su entonces pareja, Rodrigo Díaz, estaba en Miami grabando su primer disco. Ese regalo que le hizo el empresario antes de morir le cambió la vida para siempre: se convirtió en galán de telenovelas mexicanas y hoy está a punto de grabar su primera película. Además, sueña con formar parte del Bailando.
Luego de convertirse en unos de los 50 seleccionados -de entre 1200 personas- en un casting de Televisa, el joven fue convocado para formar parte de El señor de los cielos, La Rosa de Guadalupe y la versión mexicana de Educando a Nina. Su buena performance lo llevó incluso a la telenovela Por amar sin ley, protagonizada por Ana Brenda Contreras, Altair Jarabo y el también argentino Julián Gil.
La transformación total de su vida también se dio a nivel físico. "Siempre busqué estar un poco mejor para mi trabajo, porque yo laburo con la imagen. En un momento estuve muy grandote, pero ahora bajé. También consumí cosas que no debía, pero cuando uno crece se da cuenta de que el cuerpo es la prioridad. Hay que cuidar la salud", expresó en diálogo con TN Show.
Para Rodrigo, su romance con Ricky Fort fue un antes y un después: "Me amó mucho, yo fui sus ojos en el último tiempo. Está en mi memoria como la persona que más me quiso en la vida. Cuando él murió, yo estaba en Miami, porque él me mandó a grabar un disco".
Consultado por su distanciamiento de Martita y Felipe Fort, el actor explicó que fue a pedido de Gustavo Martínez: "Me alejé porque él me dijo que no me acercara. Me da bronca la injusticia. Todo el tiempo aparece gente que se jacta de haber querido a Ricardo, pero en vida no le daban pelota".
Rodrigo se animó a opinar sobre la muerte del empresario, y aseguró que para él no hubo mala praxis: "Vivió como le gustaba, a dos mil por hora. Me parece que muchos de sus problemas físicos lo llevaron a tomar mucha medicación y eso le arruinó el organismo".