A principios de febrero pasado, la cocinera Trinidad Benedetti contó en Instagram que vivió una situación de acoso sexual hace cuatro años, cuando trabajaba en el restaurante La Panadería de Pablo. La joven, que en ese momento tenía 20 años, relató que Pablo Massey la manoseó con la complicidad del resto de los empleados, además de detallar experiencias de abuso y maltrato.
En ese momento, varios colegas salieron a apoyarla, entre ellos, Narda Lepes. "Muchas pasamos por situaciones incómodas en algún trabajo, algunas más graves y violentas que otras. Es necesario -y urgente -crear un sistema de comunicación claro en las cocinas y restaurantes que establezca límites y vías seguras, para poder contar lo que nos pasa. Si sos gastronómico ayuda a tus compañeras, porque el silencio también es cómplice", había dicho la chef en su cuenta de Instagram.
Y este sábado en una entrevista con Agarrate Catalina, Narda volvió a hablar del tema y contó su experiencia personal: "A mi me pasó mil veces que me tocaron y en ese momento me traumatizaron, y lo que es importante es el impacto que tiene en la persona lo que pasó. Me pasó que me tocaron el culo mil veces, pasa mucho eso, que te apoyan, te encierran en la cámara. Y todo lo empeora cuando no te escuchan, no te creen, se lleva el crédito de tu idea otro. Esas cosas pasan mucho. Y es una forma de que las mujeres no sean tomadas en cuenta para los cargos de más responsabilidad y hay mucho para hacer en ese sentido".
"Otra cosa que me pasaba a mí era que por ahí me decían ‘Narda es un pibe más’, y yo era chica quizás y me parecía copado y creía que era parte del club, pero no estaba bueno, porque evidentemente ser mujer es una excepción para pertenecer a esos lugares", agregó.
Además, puntualizó en que hay mucho trabajo por hacer: "Hay que plantear una serie de normas para que los equipos de trabajo estén advertidos y una mujer que sufre este tipo de situaciones no tenga que terminar yéndose de donde trabaja, lo importante es no llegar a ese punto. Queremos darle herramientas a los establecimientos gastronómicos para que nadie tenga que pasar por estas cosas, queremos que haya herramientas para evitarlas, no para tener que arreglar los daños".
"Por ejemplo, los planos de comedor se arman y en la cocina la distancia que hay entre la cocina y la heladera hacen que sean espacios acotados que permitan que se puedan rozar o apretar, o apoyar. No es que no se puede hacer chistes, pero los chistes no pueden ser a costas de la incomodidad. Todo toma otro color cuando aparece el miedo, eso es lo que es realmente inaceptable", finalizó.