ALBUM DE VIAJE

Del frío de Nueva York con Celina Rucci al calor de Miami y los parques de Disney: las espectaculares vacaciones de Nico Peralta

El panelista de Cortá por Lozano y periodista de revista Pronto se tomó dos semanas de descanso y viajó a Estados Unidos. En New York paseó con Rucci y en la Florida visitó a la ex Bendita e Intrusos Adriana Gorosito. Detalles y secretos de un viaje inolvidable.

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Esta es una nota en primera persona. Sí, sabemos que no es el formato habitual que están acostumbrados a leer en Pronto porque aquí no habrá ni una entrevista ni un informe periodístico ni un reportaje en profundidad sobre la farándula, el universo que explora Pronto y acerca a sus lectores. Es más bien una crónica de un viaje que, en primera persona, relataré y compartiré con ustedes.

Como buen sagitariano, amo viajar y conocer lugares nuevos. Pero con la pandemia del coronavirus eso que era normal se terminó convirtiendo en algo lejano y excepcional. Fueron dos largos años sin poder hacerlo y en el último tiempo, con suerte, tuve la fortuna de viajar algún que otro fin de semana por nuestro país.

Cuando me surgió la posibilidad de volver a subir a un avión y cruzar la frontera, comencé a soñar e imaginar un viaje que, ahora que volví, puedo decir superó cualquier expectativa previa. Tras hacerme el hisopado de rigor y la prueba de antígenos, emprendí la aventura a Estados Unidos. El primer destino fue Nueva York, una ciudad que conocí en 2011, y a la que me ilusionaba regresar.

Mi anfitriona en la Gran Manzana fue de lujo: Celina Rucci, quien está viviendo en New York con su pareja, el médico Fede Girardi, hace ya tres años. Con Celina somos amigos desde que la conocí allá por 2006 cuando la fui a entrevistar en mi época de estudiante de Periodismo, y desde entonces tenemos una relación de mucho cariño y confianza. Confianza que creció y se acrecentó a lo largo de todos estos años en los que la entrevisté ya no como estudiante sino como periodista de Pronto.

Rucci nos recibió en su casa, ubicada a pocas cuadras del Central Park, y durante cuatro días no paramos de caminar y caminar Nueva York. Es que esa es la mejor manera de conocer una ciudad que, en cada rincón, tiene una historia y permanentemente te hace sentir adentro de una serie. No lo hacíamos solos: a menudo se sumaban nuestros compañeros Fede y Fran y las perritas de Celina: Gía e Isa.

¿Qué lugares visitamos? Muchos: el puente de Brooklyn, la Estatua de la Libertad, el castillo de Belvedere, la zona de Strawberry fields en el Central Park y el edificio Dakota, donde fue asesinado John Lennon. ¿Mi punto favorito? Sin dudas, Times Square con sus enormes pantallas luminosas y los teatros de Broadway ofreciendo una cartelera apasionante y repleta de musicales.

Pudimos una noche ir a ver el musical Moulin Rouge, en el Teatro Al Hirschfeld, y fue una de las noches más mágicas de mi vida. Tanta infraestructura y despliegue en escena me dejó maravillado y no podía creer lo que estaba viendo. ¡Simplemente impresionante! Tan impresionante como haber subido al piso 102 del edificio Edge para contemplar una vista panorámica imperdible de Nueva York desde las alturas, en el rooftop que está de moda actualmente.

¿Una perlita de color? Tuvimos la suerte de coincidir en fecha con los festejos de San Patricio -el pasado jueves 17 de marzo-, para lo cual la ciudad se preparó durante largo tiempo y la Quinta Avenida fue cortada para el desfile de los exponentes irlandeses, con sus trajes típicos y las bandas tocando en vivo. 

Del frío de Nueva York volamos al calor de La Florida e hicimos escala en Orlando, donde pasamos otros cinco días a pura adrenalina y diversión en los parques de Disney y los de Universal. A mí, que soy bastante temeroso con las alturas, no me amedrentaron las montañas rusas y me animé a subir a todas. Sí, ¡a todas!

Arrancamos por Animal Kingdom y luego seguimos con Magic Kingdom y Hollywood Studios, donde tuvimos la posibilidad de visitar a Mickey Mouse y tomarnos una foto con él (en realidad, unas cuantas porque el ratón se copó, le dije que era de Argentina y pudimos intercambiar gestos a través de su traductora).

Después de Disney, fuimos a Universal Studios, también en Orlando, y allí conocimos el mundo de Harry Potter, viajamos en el famoso tren rumbo a Hogwarts, y quedé absorto con el sector dedicado a Los Simpsons, con un payaso Krusty enorme invitándonos a pasar a su atracción.

Con el correr de los días, el cansancio se iba acumulando y la mejor manera de cerrar este viaje inolvidable fue en Miami, un destino al que nunca había ido y que me intrigaba sobremanera. Todo lo que uno ve en las series y en las postales con el agua turquesa y las palmeras es real: en Miami no hay una puesta en escena sino que el paisaje es así, tal cual lo conocemos por las postales de ensueño que nos llegan.

Mi gran anfitriona en Miami fue Adriana La Negra Gorosito, una gran amiga que conocí gracias a mi trabajo como periodista hace más de una década: ella como cronista de Intrusos y Viviana Canosa y yo como periodista de Pronto. Con los años nos hicimos grandes amigos y ella vive felizmente con su familia en La Florida. Fue maravilloso compartir el cierre del viaje con La Negra, con quien no paramos de ir a la playa y salir a comer a restaurantes que ella conoce al detalle y que a mí me maravillaron, como en la zona de Brickell.

Y así, como quien no quiere la cosa, el tiempo fue transcurriendo y las vacaciones llegaron a su fin. Previo paseo por la zona de Wynwood walls, que está repleta de murales de distintos artistas y se respira arte en el aire, nos acercamos al aeropuerto para tomar el avión de regreso a casa. Soy un convencido de que viajar es uno de los mejores planes que nos propone la vida. No importa el destino ni el presupuesto sino las ganas de concretar esos escapes que tan bien nos hacen al alma. Espero les haya gustado compartir esta travesía conmigo ¡y será hasta la próxima!