A dos días después de la partida de la madre de sus hijas: Liliana Caldini, murió Jorge Cacho Fontana. A sus 90 años, el locutor referente de radio y televisión en nuestro país, quién había tenido algunos problemas de salud en el último tiempo a causa de las secuelas que le había dejado el coronavirus, falleció este martes 5 de julio.
Dueño de una voz única y privilegiada, sumando a eso una perfecta dicción y modales, entre 1956 y 1980 fue la voz de la radio argentina y uno de los más apreciados conductores de televisión. Un hombre que marcó la vida de varias generaciones dentro de los medios de comunicación. Un analista de la actualidad de los medios, que tuvo que pelear muchas batallas hasta llegar a este triste desenlace.
En tan solo dos días, las gemelas Ludmila y Antonella sufrieron la gran pérdida de sus padres. Como una casualidad del destino o reflejo del amor que se tuvieron, los dos partieron de este mundo con pocas horas de diferencia. Cabe recordar que a principios de mayo, Norberto Palese, como era su verdadero nombre, había sido internado por una neumonía. Además, desde hacía ya un tiempo se encontraba internado en una residencia para adultos mayores junto a su amiga Pinky.
"La radio es el medio que mejor permite ejercitar la imaginación. Tiene una instantaneidad contundente y una vigencia cada vez mayor" era una de las frases que afirmaban que el gran amor de su vida fue la radio. Fontana se incorporó a la radio en 1950 como locutor suplente contratado por Julio César Barton. En 1949 ya era locutor estable de Radio El Mundo de Buenos Aires iniciándose en una de las carreras argentinas más exitosas de radio y televisión.
En televisión comenzó protagonizando el Fontana Show durante 16 temporadas consecutivas, hizo famosos al programa de preguntas y respuestas Odol pregunta y La campana de cristal además de Sexta edición y Video Show. Ganó 14 premios Martín Fierro otorgados por APTRA, también obtuvo el Premio Konex de Platino otorgado por la fundación y el Premio Ondas español.
Durante la guerra de Malvinas, Cacho condujo junto a Pinky aquel recordado Las 24 horas por Malvinas para recaudar fondos para los soldados que terminó con un escándalo por el destino incierto de todo lo que se recaudó. Se dice que cacho después de eso tuvo mucho menos trabajo. Así respondió en una entrevista de Pronto en 2016 sobre este tema. "Lo que hice, lo hice convencido y siempre con honestidad. Como mi conciencia está tranquila no tengo nada de qué arrepentirme. ¡Cómo me voy a arrepentir de lo que hice si yo con mis trabajos desperté vocaciones! No me quiero declarar el inventor del reportaje, pero empecé a hacer reportajes hace mucho años. En radio y en televisión. Y el periodismo de entonces no me dejaba hacer, no querían que yo entrevistara porque decían que yo era locutor. Es más: los periodistas que me llevaban la contra me chicaneaban diciendo que yo preguntaba por la familia a los entrevistado y que eso no le interesaba a nadie. ¿Hoy usted conoce a algún periodista que no pregunte por la familia? De estas cosas le hablo cuando le digo que prácticamente inventé un estilo".
En esas misma entrevista habló de como veía a la televisión: "La programación declinó mucho. Pero parece que a los patrones, a los que rigen esto, les debe resultar que las cosas se hagan así, medio a los ponchazos. Mire: vuelvo al punto porque es lo que me toca. De repente veo a un conductor que lee un aviso y lo hace mal, apurado, sin ganas, se nota que no sabe lo que está haciendo. A mi nunca en la vida se me ocurrió ser actor, y eso que me han ofrecido infinidad de papeles: trabajar con Isabel Sarli y con cuanta estrella se pueda imaginar, fíjese. ¡Por qué no acepté? "Porque nunca me sentí actor. Yo soy locutor, y ahí me parece que está la gran falla de hoy día: hay trabajos hechos por gente que no siente lo que está haciendo. De ahí surge que todo esté degradado. Los medios los manejan tipos que muchas veces no saben ni prender la radio en su casa, ese es el problema".
En cuanto a quienes eran los conductores que más le gustaban en ese momento dijo: "Sacando a Tinelli, que ya es consagrado, yo veo a dos pibes que para mí son el futuro: Santiago del Moro y Guido Kaczka. ¿Quién iba a imaginar a Del Moro conduciendo un programa político? Kaczka tiene tres programas producidos por él en El Trece. No tienen techo."
Cacho Fontana tiene tres hijas: Estela, fruto de su unión con Dorita Palma, que vive en España, y quien le dio dos nietas, Georgina y Michela; y las gemelas Antonela y Ludmila, de su matrimonio con Liliana Caldini. Ludmila tiene un hijo, Lucas, de 22 años; y Antonela, que es productora de televisión en Buenos Aires, tiene a Joaquín, de 21. Cuando le preguntaron cual era el amor de su vida dijo sin dudar "la radio" y explicó: "Lo que me dio la radio no me lo dio ninguna mujer. Yo he sido feliz en estos años de soledad, ¿usted sabe lo que es tener una mujer encima? (Risas). Hay buenos momentos también, lo reconozco. Y ahora están mis hijas, mis nietos. Ellos suplen".
Además del capítulo Malvinas, el escándalo de su relación con la modelo Marcela Tiraboschi, quien lo acusó públicamente por maltrato e inducción al consumo de estupefacientes, también fue determinante para eclipsar su figura. Fontana fue sobreseído por la Justicia en 1994 por esta acusación. “Si lo que a mí me pasó se hubiera dado en estos tiempos, no pasaría de una anécdota. Hoy se hace promoción con este tipo de cosas, y no pasa nada. A mí me costó el trabajo de una vida entera”, recordó con dolor en aquella entrevista.
Su despedida duele. ¡Que en paz descases Cacho! Hasta siempre.