Mientras la justicia sigue avanzando con la investigación por la muerte de Silvina Luna y Anibal Lotocki sigue en la mira, Majo Favarón, esposa y secretaria del cirujano, insiste en salir a defenderlo públicamente. Ella está convencida que tanto la muerte de la modelo como la de Mariano Caprarola nada tienen que ver con las operaciones estéticas que se realizaron con Lotocki y hasta se atrevió a decir que le gustaría tomarse un café con el hermano de Silvina.
Ángel De Brito escuchó esas intenciones pero le sugirió que se quedara con las ganas. "Cuando hables con Ezequiel, te va a decir que Lotocki es un asesino. Él no quiere verlo ni en figuritas porque siente que todo lo que le pasó a su hermana, que murió a los 42 años, cree que es por culpa suya".
Luego, sorprendió con un detalle desgarrador que hasta ahora pocos sabían. "Ezequiel me lo dijo a mí y me permite contarlo por eso lo hago público. Me dijo que él fue quien la acompañó en el auto hasta la operación con Lotocki. Él estaba en contra y lo había hablado con Silvina muchas veces. Silvina no lo escuchó, había hecho una tapa de revista y no le había gustado cómo se veía, había recibido muchas críticas justamente por su cola también, entonces se le había metido en la cabeza que tenía que operarse".
Lo peor vino al final: "Cuando salió, su hermana estaba tan dolorida que tuvo que viajar boca abajo en el auto porque no se podía sentar. Fue desde el primer momento que la pasó mal y después aparecieron progresivamente todas las complicaciones".
Esta confesión es estremecedora y vuelve a poner sobre la mesa el peso que la crítica y la mirada ajena tienen sobre el cuerpo de los demás. Un caso que siempre invita a la reflexión y muestra la necesidad imperiosa de un cambio profundo en la sociedad.