“Aun haciendo algo para compartir que les haga bien, las críticas que vienen el otro lado son tremendas. Se fijan si estás muy flaca, si te queda bien o mal lo que tenés puesto, hasta vieja me llegaron a decir. Y nadie se fija en el contenido”, afirma Silvia Pérez en relación a la agresividad de las redes. “Y se arma un hilo en donde se contestan entre ellos, te defienden y se agreden que me llama mucho la atención. La realidad es que si yo me quedara con eso no va. Me importa muchísimo la otra gente que le importa lo que estoy dando. La gente que me critica no me importa para nada. Es más si paso y lo veo le pongo un corazoncito como para decir que te ofrezco mi paz….medito todas las mañanas 20 minutos”, dijo la actriz que se refirió también a las obras que protagoniza: La Navidad de Georgina y La última Bonaparte, una pieza con condimentos autobiográficos que “ me costó mucho atravesar cada función porque removía cosas cada noche y me causaba mucho dolor”.
Silvia estuvo como entrevistada en el programa Sola en los bares que conduce Karim González. En otro tramo de la charla en el envío de los miércoles a las 17 por Radio Conexión Abierta, Silvia reveló que por primera vez, después de 35 años, tras la trágica muerte de Alberto Olmedo, se animó a formar parte de una temporada teatral en Mar del Plata. “Al principio no quería saber nada con pisar Mar del Plata. Ni para teatro ni para nada”, aseguró. “Después en el 2000 fui por primera vez invitada a presentar mi primer libro “El arte de encontrar a Dios” porque era en un hotel y en un ámbito diferente como la presentación de un libro. Después volví porque yo soy facilitadora de un programa en educación por valores humanos y facilité a bastantes personas y me tocó ir a Mar del Plata y también fui. Fui como reconciliándome. Después fui otra vez a visitar a mi hija que estaba haciendo temporada algunas veces. Entonces un poco es como que limpié esa aprensión de que tenía. Pero nunca había ido a trabajar”.
La actriz también detalló cómo logró superar el rechazo de ir a hacer teatro en La Feliz y superar en parte ese trauma luego de la muerte del capo cómico. “Ahora pasé por el edificio. Yo nunca había pasado, nunca vi ni quise ver ninguna foto. Hasta el día de hoy nunca vi ni una foto. Pero pasé por ahí, además todo el mundo te lo marca y también me saqué foto con el busto de él”, confesó sobre Olmedo.
“También es como que en algún punto te reconcilias y te das cuenta que el aprendizaje más trascendente de la vida es con la muerte. Si no no hubiera tanto miedo, tanta aprehensión a la palabra. En este caso una muerte trágica que lo potencia de otra manera siempre con muchos cuestionamientos y preguntas sobre qué es la vida, qué hacer con ella…cuando te vas amigando un poco más por lo menos en la teoría y vas aprendiendo un poco más, pude caminar por la calle, pude sacarme una foto. Puedo recordarlo de otra manera. Fue fuerte igual”, expresó la mamá de Julieta Bal, por estos tiempos alejada de la actuación para dedicarse a la realización de las terapias de constelaciones familiares.