En una Exposición de La Rioja en 1987, Amalia Pinetta y Carlos Saúl Facundo Menem cruzaron destinos en un encuentro que desafiaría el paso del tiempo. Aquel día, la joven Amalia, sin conocer la identidad de Carlitos, expresó a su compañera que le parecía el más atractivo de La Rioja. Este episodio marcó el inicio de una historia que se tejía entre las luces de la exposición.
Con el gobernador Menem en la primera jornada y Carlitos en la segunda, el destino conspiró para que ambos compartieran un momento crucial. Amalia, ajena a la identidad de Carlitos, se negó a entregar más folletos de los permitidos, desencadenando un encuentro que cambiaría sus vidas. "¡Es el hijo del gobernador!", revelaron, y la respuesta de Amalia resonó: "¡Y yo soy Amalia Pinetta!".
Carlitos Menem, cautivado, se acercó y las invitó a salir aquella noche. Así comenzó una travesía en moto, escapando de las restricciones, explorando el dique y compartiendo risas al ritmo de Europe. "Era un loco de la velocidad", recuerda Amalia. La noche culminó con un beso adolescente que selló el inicio de su historia.
El romance se intensificó, pero la separación forzada llegó cuando les prohibieron salir solas de noche. En un acto digno de cuento de hadas, Carlitos Menem, en su moto, rescató a Amalia Pinetta y su amiga, llevándolas a la residencia oficial. Aquí, la joven pareja disfrutó de la complicidad que solo los enamorados entienden.
Amalia, años después, recordó esos primeros momentos: "Hubo una conexión especial, como si nos conociéramos de toda la vida. Éramos chicos". Sin embargo, el destino les tenía preparadas pruebas más difíciles. La tragedia golpeó con la muerte de Carlitos Menem en 1995, dejando a Amalia y su hija Antonella con un vacío imborrable.
En el aniversario de la tragedia, Amalia Pinetta expresó en Instagram: "28 años que te arrancaron la vida y todavía la justicia convive con el silencio y la mentira!!!" A pesar de las dificultades, Amalia se mantuvo al lado de su hija, Antonella, quien recién a los 16 años pudo usar el apellido de su padre.
La relación de Amalia con la familia Menem no ha sido exenta de desafíos. En 2013, reveló en Intrusos: "Quería que mi hija tenga contacto con su familia. La llamé a Zulema para renunciar a la cuota para que mi hija tenga contacto con ellos".