Luego de su separación de Marcelo Tinelli a principios de los años 90, Soledad Aquino mantuvo siempre un perfil bajísimo. En los medios, poco y nada se supo de ella hasta que en el 2021 tuvo un complejo problema de salud, fue trasplantada y tuvo un rechazo que la llevó a permanecer más de 7 meses internada.
Justamente fue en ese momento tan duro que muchos descubrieron la excelente relación que Soledad tiene con las otras mujeres de Marcelo. Paula Robles se acercó con frecuencia a la Clínica para visitarla al igual que Guillermina, quien además le pintaba las uñas y le ponía crema en las manos.
Este viernes, Soledad estuvo en un mano a mano con "Socios del espectáculo" y le preguntaron por la mala onda que existe entre su hija Candelaria y Guillermina Valdés, pero ella fue clara. Si bien sabe que entre las mujeres no hay onda, entiende que cada uno es dueño de manejar sus propias relaciones.
"Yo con Guille me llevo bárbaro. Nos saludamos para el día de la madre, para los cumpleaños de ambas o para las fiestas pero nos dejamos de ver porque no me gusta mucho ir a Capital, eso lo saben todos", se sinceró sorprendiendo a todos.
Soledad vive lejos de Capital, en contacto con la naturaleza y en una casa con mucho verde que le permite tener todos los animales que desea pues es muy 'bichera'. Si no fuera por su aversión a manejar, jura que seguiría en contacto con la última ex de Marcelo.
"La verdad es que si no quedo con Guille es porque vivimos lejos, nada más que eso. Sino, yo encantada", agregó dejando en claro que más allá de los roces que ella pudo haber tenido con Candelaria o Micaela, siente un gran aprecio.