Como más de una vez contó, Darío Barassi pasó su infancia y adolescencia en San Juan, donde su familia era muy conocida. Un bisabuelo fue intendente de la ciudad capital y él es sobrino nieto de Alfonsina Storni. Su abuelo era dueño de las bodegas Graffigna y su papá, Fernando Alberto Pacheco, abogado. La vida de Barassi era feliz. Una familia con padres, hermanos y abuelos que se querían y sin problemas económicos. Pero todo cambió cuando su papá falleció de modo inesperado. Darío tenía apenas cuatro años.
Su mamá, viuda a los 32 años y con tres hijos, comenzó a trabajar en el sistema judicial y el abuelo materno, Alfonso, al que todos le decían Toto, pasó a convertirse en una figura muy importante. Poco a poco ese niño se convirtió en un adolescente que aprendió a convivir con el dolor y que encontró en el humor un aliado. Al terminar el secundario se mudó a Buenos Aires para estudiar derecho y teatro. Se juntaba con sus amigos sanjuaninos, pero cuando quería ir al teatro solo aceptaba acompañarlo Lucía, su amiga que había venido a estudiar psicología. Iban al Colón por dos pesos todos los lunes y a las funciones de teatro off.
"Fuimos muy amigos y compañeros. Compartíamos mucho, conocimos la ciudad. Yo estaba muy enamorado pero tuve que remar un rato porque, imaginate, pobrecito, él no tiene cuello", le contaba con humor Darío Barassi a PRONTO en una entrevista de 2016. Una noche se encontraron en un bar con pool, Barassi tomó unos clericós para animarse a decirle lo que sentía. “Nos dijimos: ‘Tengo que contarte algo’. ¡Epa! Y al mismo tiempo, en el momento en que yo suelto el ‘¡me gustás!’, ella dispara: ‘¡Volví con mi ex!’. Uff... A partir de ahí todo fue tan engorroso que se nos complicó la convivencia”.
Tiempo después se reencontraron en Mar del Plata, ella ya separada, y mientras tomaban sol, sus dedos empezaron a entrecruzarse y ellos a mirarse de otro modo. La primera cita formal fue en un restaurante de Palermo, un 14 de febrero. “No me animaba a besarla. Entonces fuimos a su casa ‘a ver una peli...’, No tenía aire acondicionado y, pegado a un turbo, al borde de la deshidratación, le salté encima: ‘¡Vamos para adelante!’”. Empezaron a noviar y Barassi comenzó a trabajar como notero en AM. Fue un cimbronazo fuerte. “Corté un año porque ella se puso de novia con el gordo pajuerano, abogado. Y de repente estaba con otro que a las 3 de la mañana andaba persiguiendo notas”.
Volvieron a apostar al amor y después de cinco años de noviazgo decidieron casarse. La propuesta de matrimonio fue romántica, original y divertida. Barassi le pidió a familiares y amigos que grabaran videos diciéndole a Lucía por qué se debía casar con su novio, él se grabó cantando una canción y compaginó todo el material en un dvd que terminaba con un pedido "Tu respuesta dásela al gordo que está esperando en el parque". Cuando Lucía lo terminó de ver, salió al patio de su casa y se encontró con su enamorado solo vestido con un boxer y tiradores pero con un ramo de flores y anillos en la mano. La respuesta a la propuesta fue obvia: si. Para festejar se fueron a comer sushi.
El viernes 20 de febrero de 2015 se casaron en el Registro Civil de la calle Uruguay, pero no todo comenzó bien. Según contó el actor en sus redes "Íbamos demorados obvio por mi culpa porque siempre tengo que ir al baño antes de salir y agarré Blanco Encalada. Ella me decía que mejor no porque tenía barrera, pero yo me mandé igual porque confío en mi suerte. Nos clavamos fácil 20/25 minutos en la barrera y llegamos tardísimo al Civil".
Después de la ceremonia, los novios realizaron un festejo íntimo con amigos y familiares en una residencia de Belgrano. Lejos de divismos innecesarios o impostados, Barassi se mostró amable y divertido con los periodistas que cubrían el evento. Se sacaron fotos tan felices como enamorados. "De Lucía me enamora que es la mujer que más me hace reír en el mundo. Aparte es hermosa", le aseguraba el sanjuanino a PRONTO y admitía que "Lo que tengo de gordo lo tengo de cursi. Para la propuesta de casamiento dejé todo en la cancha, si me decia que no tenía que emigrar".
En una nota de 2011, Barassi se había definido como "un gordo catolicón. Voy a misa todas las semanas. Soy cristiano apostólico y rezo antes de irme a dormir". Por eso no sorprendió su decisión de casarse por iglesia en la parroquia de San Benito Abad. "Más que nunca siento que Luli es el amor de mi vida. Esto es para siempre", aseguraba el actor en la edición especial de PRONTO
Después de la ceremonia hubo fiestón en la Rural con 400 invitados. Orgullosos de ser sanjuninos, los novios quisieron que esa esencia se reflejara en la decoración del salón. Se colocaron álamos y detalles de aripllera, rosas, uvas y velitas. Uno de los momentos más emotivos fue cuando Matías Mayer y Gloria Anello entonaron Falling slowly, uno de los temas favoritos de la pareja. El DJ a cargo de la música fue Meme Bouquet, en ese entonces solo novio de María del Cerro.
"Uno de los mejores momentos de la fiesta fue cuando agarramos las pistolas de hidrógeno con música al palo y empezamos a disparar para todos lados. Ese momento no me lo olvido más", contaba un exultante Barassi a PRONTO.
Benito Fernández se encargó del vestido de la novia y con su habitual amabilidad se lo describió a PRONTO. "Es un vestido con corte imperio. Tiene un escote en encaje y la pollera son gajos de distintas texturas. Ella quería un vestido de novia clásico pero que no fuera aburrido, por eso la elección. La idea era tener un vestido actual".
Barassi, también lució impecable en su traje de Vittuli, camisa de Giorgio Radaelli y zapatos de Apuesto Buenos Aires y Ricky Sarkany. Un momento tragicómico se vivió en el momento del vals. Según contó Barassi en una emisión de "Cien argentinos dicen" había contratado cuatro violinistas pero cuando estaban tocando la pieza uno se desmayó "Y como yo odio que me quiten el protagonismo pedí que lo sacaran", confesó con humor.
Recién casados e invitados bailaron al ritmo de Los Totora, contratados especialmente para animar la fiesta. "El casamiento es un proceso complejo. Te demanda tiempo, cabeza, bolsillo y energía. Pero lo cierto es que estamos muy entusiasmados. Yo soy de los que se casa para toda la vida, este es el casamiento de mi vida, apuesto todo acá, Luli es la persona con la que quiero estar siempre”, decía el actor
Para la fiesta además de invitados famosos como Fernán Mirás, Peter Lanzani, Dalia Gutman, Sebastián Wainrach y Nicolás Francella llegaron familiares y amigos desde San Juan, Colombia, México, Ecuador y España. En lo baños se colocó un "Menú de solteros", con la lista de los solos y solas y en qué mesa estaban. Al final de la fiesta se entregaron kits antiresaca, el diario del domingo, botellitas de agua, un digestivo, chicles y café instantáneo. La luna de miel fue en Europa e Islas Maldivas.
La pareja pasó a ser familia con la llegada de Emilia en el 2019 y de Inés en el 2022. Exitoso en todo lo laboral que emprende, quizá porque de muy chico supo lo que era convivir con el dolor, Barassi tiene bien el eje, en lo que realmente importa. "Amo, pero amo a mi familia. Estas tres mujeres hacen que vivir sea vivir, son una extensión de mi alma y mi ánimo. Qué lindo tenernos. Que lindo estar juntos. Qué lindo lo que armamos y cuidamos".
Con la colaboración de Gisella Nuñez Billordo